Estados Unidos, un política errada

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Estados Unidos, una política errada

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Lo que ocurrió con la administración Trump y quizás pudiere estar ocurriendo con la administración Biden lo hemos advertido respecto de Colombia.

Estados Unidos, una política errada

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Uno no pide que el reconocimiento de los errores se haga de manera similar en otros países pero sí aspira a que cuando menos internamente la reflexión se produzca y, en tal virtud, se adopten los correctivos que procedan.

Ha reconocido en reciente entrevista televisiva una funcionaria del departamento de Estado norteamericano los errores de apreciación, enfoque y estrategia de la administración del señor Presidente Trump por lo que respecta a la situación venezolana. Lo que uno cree debería ser uno de los servicios exteriores más preparados del mundo, incurre también en errores costosos para ellos por supuesto por tema de prestigio, pero más aún para quienes somos afectados  por los mismos.

Venezuela es víctima de lo que ocurre internamente en los Estados Unidos en el estado de Florida. La escasa diferencia que se ha observado en los colegios electorales en las elecciones presidenciales ha obligado a los aspirantes a ocupar el salón oval a dedicarle especial atención al mismo, buscando complacer las más de las veces a la fuerte comunidad cubana que en él reside, ahora acompañada por la venezolana que comparte a plenitud la manera de pensar de ésta. Cualquier decisión que implique algún tipo de sanción a gobiernos como el cubano o el venezolano le será redituable a quienes la propongan, lo que puede llevar a cometer errores como el que la entrevistada reconoció recientemente.

Otro factor adicional al descrito incidió en los errores americanos y el mismo nos es directamente imputable. Me refiero específicamente al monopolio de la interlocución con el gobierno americano.

Ciertamente se me dirá que ésta le correspondía a la administración Guaidó en cabeza de éste y en lo posible de quien fungía como su canciller, pero la impresión que, desde  afuera se tiene y los resultados parecen confirmar, es que la información que el departamento de Estado recibió de fuentes venezolanas fue errónea respecto de la fortaleza/debilidad de la gestión Maduro. Además, esos interlocutores no evaluaron debidamente la influencia que factores internacionales tenían – y continúan teniendo – respecto de nuestra problemática, por lo que no buscaron la manera de realizar interlocución con los mismos, al extremo que, cuando se hizo público una actuación como esa respecto del señor Capriles, quien inició conversaciones con Turquía y también internamente con la administración Maduro sobre la integración del Consejo Nacional Electoral, contra él se enfilaron las baterías mediáticas.  

(Texto relacionado: Más sanciones para Maduro, más equivocaciones de Guaidó)

Lo que ocurrió con la administración Trump y quizás pudiere estar ocurriendo con la administración Biden lo hemos advertido respecto de Colombia.

Respecto de los asuntos venezolanos, el gobierno de Duque y su principal partido soporte han privilegiado los contactos y relaciones con Juan Guaidó, el líder del partido del cual proviene y algunas individualidades muy destacadas que han sostenido de manera vehemente la necesidad de que nuestro conflicto sea resuelto con una intervención  de terceros en nuestro país. El resto de las organizaciones políticas colombianas y sus personalidades poco opinan sobre nuestra situación, a pesar de ser éste el país más impactado por nuestra presencia en su territorio y a la vez poco se relacionan con la dirigencia que le es ideológicamente afín en nuestro país. Ello quizás ha coadyuvado a no tener una comprensión adecuada de nuestra situación y de la manera de abordarla para solventarla.

Difícilmente será posible  resolver un problema si no se admite que el mismo existe. Esta semana, la entrevista realizada a la señora Filipetti, subsecretaria de Estado adjunta en la administración Trump, hizo público los errores que, luego de terminada su gestión, quienes la adelantaron cometieron por lo que se refiere a Venezuela. Uno no pide que ese reconocimiento se haga de manera similar en otros países pero sí aspira a que cuando menos internamente la reflexión se produzca y, en tal virtud, se adopten los correctivos que procedan.

En la medida que la comunidad internacional amplíe sus relaciones con partidos y personalidades venezolanas y que éstas, con objetividad y no con intereses personales o de grupo, informen a cabalidad nuestra situación, será posible adelantar el proceso de recomposición interna del país. Mientras ello más se retarde, mayor será el número de venezolanos que de las fronteras internas saldrá y más tiempo transcurrirá para resolver la misma.

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*Gonzalo Oliveros Navarro, Magistrado del Tribunal Supremo de Justicia. Director de Fundación2Países @barraplural

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