Expectativas sobredimensionadas

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La mayor responsabilidad de un eventual cambio político en nuestro país recae en quienes, teniendo derecho a ello, residen dentro de los 916.445 km2 de nuestra patria.

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Ha fijado el Consejo Nacional Electoral el 28 de julio próximo como fecha para la realización de los comicios presidenciales y en atención a ellos, observo que las organizaciones políticas del país que hacen vida en el exterior se movilizan a los fines de lograr que el mayor número de connacionales participen en el evento.

A pesar de que soy reacio a utilizar en la actual situación política venezolana a la ley como parámetro de la actuación de las autoridades del país por la circunstancia que,  ellos son la ley, valiéndome de esta me permitiré explanar mi opinión sobre la participación de los electores extra fronteras en dichos comicios.

De entrada debe precisarse que solo se podrá votar en aquellos países con los cuales Venezuela tenga en la actualidad relaciones diplomáticas, lo que no es por ejemplo, el caso de los Estados Unidos pero sí el de Colombia y es respecto de este que me permitiré desarrollar ideas y llegar a una conclusión.

Conforme al artículo 124 de la Ley Orgánica de Procesos Electorales, podrían votar en las elecciones de esa fecha, además de los funcionarios que representan al país, los ciudadanos que tengan “algún tipo de residencia o cualquier otro régimen que denote permanencia regular” en el lugar donde se encuentren. Para que ello sea posible, el venezolano debe registrarse ante el consulado, pues sino este no sabe que existe y por cierto,  que no se piense que el registro consular que se hizo durante el gobierno interino tiene validez para los efectos del gobierno del señor Maduro,  pues su conclusión será errónea, en vista que ese gobierno no es reconocido por la administración venezolana.  

Bajo esos supuestos, en el caso colombiano en el país, deberían registrarse para poder votar, en el consulado y ante la dependencia del CNE en el mismo, los venezolanos a los que Colombia les ha aprobado cédula de extranjerìa y a los que les aprobó el Permiso Por Protección Temporal –PPT-, así como los venezolanos que tienen cédula de ciudadanía colombiana por ser hijos de nacionales de este país nacidos en nuestra tierra. En tal sentido, solo para hablar de cifras ciertas, sépase que solo quienes tienen aprobado PPT alcanzan a la suma de 2.004.503,  según verifiqué en la página web de Migración Colombia al momento de escribir esta columna.  

Advierto que traté de ubicar en la misma como se distribuía en materia de edad esa población y lamentablemente no pude conseguir la información, por lo que me fui a los datos  de páginas oficiales venezolanas en materia de distribución de censo poblacional por edad. Según estas, el 18,7% de nuestra población es menor de 18 años, es decir, no tiene edad de votar, por lo que haciendo una simple proyección y estimando que la población venezolana en Colombia se distribuye de manera similar a como estaría al  interior de nuestro país, concluí que derecho a voto tendrían en Colombia 1.667.484 personas con PPT, aparte de las otras autorizadas por nuestra ley para ello que, repito,  en Colombia residen.

(Texto relacionado: Política de refugio)

Con vista a esa cifra ubiqué en la página web del CNE venezolano que entidad federal  de nuestra tierra ha tenido una población electoral  similar a esa cantidad de venezolanos, a los efectos de verificar el número de centros requerido para recibirlos y las mesas donde podrían sufragar. Ese ejercicio me permitió verificar que, para las elecciones de 2015 en el Distrito Federal el número de electores fue de 1.638.451 distribuidos en 891 centros y 3.244 mesas, lo que equivale en promedio a casi 4 mesas por centro.

Venezuela tiene consulados en seis ciudades colombianas, a saber, Bogotá, Medellín, Cartagena, Barranquilla, Riohacha y Cúcuta; si entendemos estos como los centros de votación, estaríamos hablando de menos del 1% de los centros que el Distrito Federal para esas elecciones 2015. Serían esos centros los que deben recibir a los votantes en la cuantía previamente señalada lo que cualquiera concluirá –como lo hago- que es un imposible, puesto que –repito, haciendo proyecciones con base a los números citados- sólo podrían votar  505 electores por mesa, para un total de 12.121 electores.

He sostenido que,  en la próxima  elección presidencial venezolana,  cada voto cuenta, pero también he manifestado y hoy reitero, que la mayor responsabilidad de un eventual cambio político en nuestro país recae en quienes, teniendo derecho a ello, residen dentro de los 916.445 km2 de nuestra patria. A ellos, nadie lo dude, se les impondrán trabas, como de hecho la tendrán –y las tienen- quienes afuera se encuentran más, lamentablemente para todos, es en ustedes –los residentes en nuestra tierra de gracia- en quienes, por nuestra circunstancia nacional,  recae la gran posibilidad de que las cosas en el mismo  cambien. Los que afuera estamos, en su gran mayoría, seremos espectadores de ese resultado.

Quienes dentro de las fronteras patrias planifican resultados y hacen exigencias de participación a los activistas que fuera de estas se encuentran, deben tener en cuenta las realidades en las cuales los mismos se desenvuelven y estos, a su vez, la personalidad suficiente para aclararle a eventuales planificadores en el aire, la verdadera situación que enfrentaran. Si cada uno está claro en lo que exige y se puede cumplir, será posible llegar a conclusiones correctas. Es, ni más faltaba, una respetuosa sugerencia. 

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*Gonzalo Oliveros Navarro, Abogado. Director de Fundación2Países @barraplural

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