Fajardo puede llegar

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El 29 de mayo puede ocurrir una gran sorpresa, pues la ciudadanía que en su mayoría dice ser de centro, en esta primera vuelta presidencial, votando a conciencia y sin miedo, podría validar el nombre de Sergio Fajardo.

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Lo peor que le puede pasar a la democracia colombiana es que los politiqueros co-opten todas las expresiones de participación, que secuestren la voluntad popular, que no permitan que la espontaneidad electoral florezca. Pero sucede una y otra vez: en las elecciones territoriales desde hace mucho; están permeadas por la compra y venta de votos. En las elecciones presidenciales, no. Ninguna chequera sirve para comprar los votos de todo un país.

En consecuencia, nuestros dirigentes políticos en lo local, en su gran mayoría, son el producto del traqueteo de esas maquinarias obsoletas, pero bien aceitadas, a las  que difícilmente se les cuela un liderazgo nuevo.

La gran novedad, que nos tiene en el aparente entuerto de tener que escoger entre el negro y el blanco, desapareciendo todo tipo de matices, se suscita a propósito de las consultas presidenciales  realizadas el  pasado 13 de marzo.

Digámonos la verdad, en Colombia nos falta cultura y educación política para valorar la importancia del voto. Por eso, mucha gente lo transa, lo regala, o simplemente se acomodn con alguna de las líneas que se vislumbran como las ganadoras para, simplemente, estar a la moda política. ¿Quién quiere estar en el equipo perdedor?

¿Por qué acuso a esa jornada del 13 de marzo de hacerle un grave daño a la democracia nacional? Porque, a través de ese ejercicio, las decisiones locales terminaron repercutiendo en las de toda una Nación, es decir, al unir las votaciones para elegir congresistas con las consultas de coaliciones por la presidencia, se vició la espontaneidad con que tradicionalmente se dan los debates por la presidencia. Claro, el paquete entonces, ya no era por el Senado y la Cámara, también entraba la decisión por candidato presidencial.

Entonces, el panorama fue el siguiente, un Pacto Histórico, de izquierda, representando el voto rebelde, al que además se le sumaron corrientes de la política tradicional; un Equipo Colombia, de derecha, respaldado por las maquinarias  territoriales de toda la vida; y una solitaria Coalición Centro Esperanza, de centro, solamente apuntándole al voto de opinión. En consecuencia, los resultados obtenidos fueron favorables para los dos primeros grupos y apabullantes para el último.

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Nos preguntamos: ¿hubiese sido ése el resultado si las consultas presidenciales se hubieran desarrollado de manera separada, sin “incentivos” al votante y sin transporte contratado?.

El 01 de abril de 2022, es decir, 18 días después de adelantadas las consultas, el DANE publicó una encuesta sobre cultura política, realizada en una muestra de 71.986 personas, en donde se determinó que en Colombia el 17.9% manifiesta ser de derecha, el 14% de izquierda y, léalo bien, el 44.3% dice ser de centro. Raro, ¿no? La mayoría es de centro, pero los votos en las consultas se quedaron en la izquierda y la derecha.

Si nos vamos a la simple aritmética, encontramos que la Coalición del Pacto Histórico sacó 5.8 millones y las otras dos coaliciones sumaron 6.3 millones, de un potencial de sufragantes de casi 39 millones. Ello quiere decir, que a pesar de las sumatorias, el proceso sigue abierto.

Pero, más allá de que la derivación electoral de esa jornada no sea un enunciado autentico del querer popular, lo cierto es que mandó un mensaje al imaginario político de que la opción de la Coalición Centro Esperanza con su candidato era extremadamente débil. Con ese piano a cuesta, desde entonces, hemos visto a Sergio Fajardo.

No ha habido, ni habrá una encuesta que lo encumbre. La consulta lo dejó agonizante y aterrizó  la disputa entre las dos fuerzas de los extremos. Fajardo con el rótulo de perdedor hoy no aparece ni de tercero en las estadísticas; empero, hay algo que me llama mucho la atención. Amigos de distintas preferencias políticas coinciden en señalar que, si su candidato no llegara a la primera vuelta, Fajardo sería su opción ideal.

El 29 de mayo puede ocurrir una gran sorpresa, pues la ciudadanía, que en su mayoría dice ser de centro, en esta primera vuelta presidencial, votando a conciencia y sin miedo, podría validar el nombre de Sergio Fajardo. Es una carta decorosa y confiable para regir los destinos de la patria. Creamos en la libre y sabia voluntad del pueblo.

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*Rodney Castro Gullo, Abogado, escritor y columnista. @rodneycastrog

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