Historia urgente del arte en Colombia. Dos siglos de arte en el país.
Halim Badawi
Crítica
653 páginas

Cuando pienso que la humanidad entera debería extinguirse toda de un tajo – algo que me ocurre con cierta frecuencia – me acuerdo del arte… y se me pasa. Todos mis deseos apocalípticos y vengativos contra la especie a la que pertenezco se diluyen ante la idea de la creación artística porque creo que ahí hay una prueba tangible de la trascendencia. Y eso me tranquiliza porque siento que hay acciones humanas que valen el esfuerzo, no sé muy bien para alcanzar qué, pero que pagan el tiquete de este viaje terrícola.

Es que la creación artística, el arte, es tan conmovedora y poderosa que, a pesar de que la industria mercantil y algunos intelectuales se la hayan querido apropiar, no han podido alejarla del público con sus apropiaciones excluyentes o quitarle su fuerza al tratar de imponer una sola interpretación. Sigue en poder de todos, porque el arte está hecho de entrañas y de sangre como un hijo que, a pesar de lo que sea, siente la vibración de su humanidad ante la madre que lo parió.

Por eso, siempre será bienvenida una Historia urgente del arte en Colombia, el libro escrito por Halim Badawi, que hoy dejo en las estanterías de la Biblioteca de La Línea del Medio. No es un texto con pretensiones enciclopédicas, ni un compendio de biografías, fechas, influencias o halagos; es todo lo contrario, aunque tenga mucho de eso. Es un viaje personal del autor, acompañado de un equipaje de preparación académica e investigación. ¿Qué contiene valoraciones? Sí, ¿biografías y fechas? Pues claro… pero es, ante todo, un viaje personal y honesto, es decir, que no se proclama como verdad irrebatible y que se permite lanzar hipótesis, cruzar datos, triangular conocimientos y lanzar argumentos que el lector se siente tranquilo de guardar en su armería o no.

Historia urgente del arte en Colombia es una recopilación de artículos que Badawi ya había publicado, en parte o totalmente, en medios especializados. Algunos de ellos están revisados y conllevan nuevos aportes. Están hilados en cuatro capítulos: la relación entre los artistas viajeros del siglo XIX y el surgimiento de la academia y los orígenes del arte moderno en Colombia, la historia del arte moderno contada a partir de artistas mujeres, el nacimiento de una sensibilidad contemporánea en el país y el coleccionismo y el mercado del arte. Por otro lado, este trabajo reivindica al crítico de arte y lo sitúa en su papel de facilitador para la comprensión general de los contextos plásticos, históricos, éticos, políticos y hasta mercantilistas del arte.

Hay varias cosas, entre muchas, por las que celebro la llegada de este libro: pasa de los nombres canónicos del arte colombiano pues ya esos, dice Badawi, están reseñados hasta la saciedad; en cambio, centra su investigación en el aporte de la mujer al arte plástico colombiano y, con ella, en el rescate de creadores que no siempre han sido reconocidos por la historia. Badawi no tiene miedo en resaltar la creación que ha generado incomodidades, como las estéticas LGBT+, generalmente marginales y escondidas, o la exposición de historias personales de los artistas, a veces desconocidas, que pueden ser una clave definitiva para aproximarse a la obra de un creador.

Otra cosa: este libro es parte de una batalla de Badawi contra lo que él llama – y con razón – ‘el renacimiento del fascismo y el apogeo de una crítica neoconservadora’; esto es, ‘una historia del arte del arte construida a partir de sesgos de raza, clase, género y región; una historia del arte blanca, masculina y heterosexual; una historia del arte centralista -concentrada en Bogotá – […]; una historia del arte que sitúa la pintura de caballete como canon y que expulsa de sus márgenes oficios como la fotografía, el grabado, el cartelismo, la cerámica o el cabaret […]’.

Así que cuando pienso que la humanidad entera debería extinguirse de un tajo, me acuerdo del arte, miro los libros que, como éste, han quedado en las estanterías de la Biblioteca de la Línea del Medio… y se me pasa.

*Mauricio Arroyave, periodista, lector caprichoso y frustrado librero, @mauroarroyave. Canal de Youtube El Ojo Nuclear .

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