Ideas para reformar las políticas de drogas: recomponer, persuadir y atreverse

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La política de drogas del Gobierno de Iván Duque está dejando un legado desastroso y nada bueno se puede esperar de los 18 meses que le restan.

Las elecciones al Congreso y a la Presidencia de la República del año próximo imponen la formulación de agendas para avanzar en la solución de los problemas estructurales que padecemos los colombianos y colombianas. La producción, el tráfico y el consumo de sustancias psicotrópicas ilícitas se encuentra, sí o sí, en el top 5 de los asuntos centrales que deberán afrontar mandatarios del poder ejecutivo, al igual que los (las) legisladores.

La política de drogas del Gobierno de Iván Duque está dejando un legado desastroso y nada bueno se puede esperar de los 18 meses que le restan. El grito de batalla del presidente, cuando lanzó su política denominada “Ruta Futuro”, resume su aproximación al asunto: “La lucha contra las drogas no se ha perdido. ¡Estamos listos para combatir! Obviamente, actuar bajo la falsa premisa de ganar una guerra imposible no tenía ninguna posibilidad de arrojar buenos frutos.

La regulación legal internacional de todas las sustancias sicotrópicas es la única solución a los múltiples efectos nocivos engendrados por las políticas prohibicionistas a nivel global. A esta conclusión han arribado quienes han analizado el asunto de manera libre, informada y basada en la evidencia. Por ejemplo, la Comisión Global de Drogas, de la cual forman parte los expresidentes Juan Manuel Santos y Cesar Gaviria, al igual que otros exmandatarios latinoamericanos y europeos, ha planteado la necesidad de que los Estados asuman el control para quitarle el negocio a las mafias

Pese a su contundencia, los estudios, propuestas y análisis relacionados con la regulación legal de las sustancias ilícitas no han tenido ninguna incidencia en los escenarios internacionales, ni mundiales ni regionales, donde las posiciones se dividen entre los países defensores del status quo y los reformistas que enarbolan la defensa de los derechos humanos, la reducción del daño, la eliminación de la pena de muerte. Sin embargo, ningún país se ha mostrado dispuesto a la regulación legal de todas las drogas ilícitas. La liberalización de las políticas en relación con el cannabis en Canadá, Uruguay y Colorado no cuenta con respaldo institucional de las Naciones Unidas y no ha servido para abrir la puerta al debate sobre otras sustancias. 

El camino hacia la regulación legal de las drogas es complicado y difícil, pero la humanidad tendrá que llegar allá algún día. En ese sentido, en aras de acortar el tiempo -y dado el hecho que Colombia ha padecido, como pocos países, el rigor del prohibicionismo-, esbozo algunas ideas para lo que sería un plan estratégico de mediano plazo, si se produjera el afortunado escenario en el que fuerzas políticas liberalizadoras resulten gananciosas en el Gobierno y el Congreso en el 2022.

Componentes de un Plan Estratégico para reformar las políticas de drogas:

1) Recomponer políticas nacionales 

2) Persuadiampliamente de la validez y pertinencia que tendría un cambio profundo en el abordaje de las sustancias ilícitas y 

3) Atreverse a promover la regulación legal de las sustancias sicotrópicas, a nivel internacional. 

  1. Recomponer las políticas nacionales
  • Otorgarle un lugar preponderante al derecho a la salud, invirtiendo la proporción del gasto público que en un 95%, se ha dedicado a contrarrestar la oferta de drogas. Prevenir, tratar y reducir el daño causado por el consumo de sustancias psicotrópicas debe ser una política de Estado que merezca la confianza y apoyo de la ciudanía.
  • Enfocar la lucha contra el narcotráfico en la persecución de las organizaciones criminales, protegiendo de manera efectiva a los campesinos, pequeños cultivadores y líderes sociales que son instigados, amenazados, e incluso, asesinados por persistir en la sustitución voluntaria. 
  • Retomar y darle impulso a la implementación del punto 4 del Acuerdo de Paz, cumpliendo los compromisos adquiridos con los cultivadores que se vincularon al PNIS y ampliar al máximo posible la cobertura del programa. 
  • Promover profundas modificaciones en la legislación nacional, maduradas y concertadas con todas las fuerzas políticas proclives al cambio de enfoque, en una perspectiva integral que abarque el conjunto de materias que requieren modificaciones legales y no solo la regulación legal de sustancias específicas.
  • En este sentido, es preciso destacar las valiosas iniciativas legislativas que se han presentado en las dos últimas legislaturas para otorgarle un marco legal al uso adulto del cannabis y la de los aenadores Iván Marulanda y Feliciano Valencia, que tiene el gran valor de poner sobre la mesa la regulación de la coca y sus derivados.
  • Idear una arquitectura institucional acorde con una nueva aproximación al tema. En esta perspectiva, el Consejo Nacional de Estupefacientes resultaría inapropiado para definir las políticas nacionales.

2. Persuadir de la validez y pertinencia que tendría un cambio profundo en el abordaje de las sustancias ilícitas. 

Partiendo de la premisa de la existencia de un fuerte tabú que se instauró en todos los sectores de la sociedad colombiana -producto de un enfoque guerrerista que ha conducido a una extrema simplificación del tema-, las políticas orientadas a un cambio de abordaje requieren de un enorme esfuerzo de información y pedagogía a todos los niveles.

No sería posible ganar la favorabilidad social al cambio sin este componente que tendría que ir de la mano, necesariamente, de una oferta de servicios de salud robusta y generosa que responda a las necesidades de los consumidores problemáticos y sus familias. 

La persuasión tendría que abarcar, entre otras, las siguientes líneas de trabajo:

  • Campañas masivas de comunicación de hondo calado y largo aliento
  • Información y formación dirigida a líderes de medios de comunicación y periodistas. 
  • Introducción de una cátedra relativa a los problemas del consumo de estupefacientes en los últimos años de secundaria y en las universidades. 
  • Organización de campañas pedagógicas focalizadas en sectores como los que siguen: organizaciones sociales, incluyendo padres y madres de familia; Policía, funcionarios gubernamentales y líderes de iglesias.

3. Atreverse a promover la regulación legal de las sustancias sicotrópicas a nivel internacional. Las líneas de trabajo principales serían las siguientes:

  • Tomar la iniciativa para introducir y promover, de manera activa y sin eufemismos, la regulación legal de las drogas, en las relaciones internacionales, bilaterales y multilaterales de Colombia.
  • Promover e incentivar la creación de un Foro Global sobre Drogas, orientado a la discusión franca y abierta sobre la regulación legal, que conduzca a la articulación de iniciativas para incidir de manera determinante en las instancias internacionales de las Naciones Unidas y de la OEA. 
  • Como referencia, es importante anotar que existe una instancia similar para otro tema; se trata del Foro Global contra el Terrorismo (GCTF), establecido en el 2011 como un escenario informal de trabajo multilateral, del cual hacen parte 29 países y la Unión Europea. El GCTF mantiene relaciones de colaboración con las Naciones Unidas.

*Sonia Eljach, abogada, ex Consejera Presidencial de Derechos Humanos, ex asesora del Ministerio de Relaciones Exteriores, ex funcionaria de UNICEF.

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