Ilusiones y modelos

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Los tres modelos – desarrollo, revolución armada, libre mercado – continúan siendo las ideas dominantes en Colombia a pesar de que las tres coinciden en no darle ninguna importancia a variables que hoy, en pandemia y crisis climática, se reconocen fundamentales, como las características ambientales de cada país.

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La mayor parte de los políticos de hoy hablan de la necesidad de establecer un nuevo modelo de país, también los jóvenes conscientes o víctimas de la gravedad de la situación. Estos últimos vuelven a gritar en las calles sus deseos de cambio. A los que tenemos mas de ochenta años esta situación nos recuerda varias etapas semejantes, como los años siguientes al nueve de abril de 1948, los  posteriores a la caída de la dictadura de Rojas Pinilla y aquellos días anteriores a la Constitución de 1991. En estos tres momentos políticos, ilusiones semejantes generaron nuevos modelos incluyendo los que sigue tratando de construir la guerrilla o el que logró el neoliberalismo. Lo malo es que, a pesar de que esos modelos se construyeron, o se copiaron, y obtuvieron algún poder político, ninguno de ellos ha logrado mejorarnos como país. Al contrario, parecería que cada día no solo nos ven en el exterior como un fracaso sino que muchos estamos convencidos de que esos nuevos modelos generados desde nuestras ilusiones son culpables de muchas de las desgracias actuales.

Una característica interesante de esas tres situaciones es la importancia que en ellas tuvieron las ideologías dominantes en Europa, en Asia o en Estados Unidos. Más que generar nuevos modelos, lo que se hizo fue adoptar o copiar literalmente, sin vergüenza alguna, modelos dominantes en otros países. Luego de la tragedia del nueve de abril, aceptamos rápidamente la propuesta de desarrollo lanzada por el Presidente Truman un año antes. Caído Rojas, las juventudes izquierdistas impulsaron las revoluciones armadas apoyadas por la Unión Soviética o por las ideas de Mao. Para acabar con el narcotráfico, aceptamos la guerra de Nixon y luego introducimos en la Constitución los paradigmas neoliberales de Reagan.

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Los tres modelos – desarrollo, revolución armada, libre mercado – continúan siendo las ideas dominantes en Colombia a pesar de que las tres coinciden en no darle ninguna importancia a variables que hoy, en pandemia y crisis climática, se reconocen fundamentales, como las características ambientales de cada país. Para sus seguidores, esos modelos pueden funcionar bien en cualquier sitio del planeta a pesar de su poco éxito en América Latina y en África. ¿Será que esta omisión, ese no tener en cuenta ni la geografía ni la cultura del país en donde se tratan de ejecutar, ha generado los fracasos que durante los últimos setenta años han destrozado al planeta y han deformado a la humanidad? ¿Será que detrás de ese anhelo de imitar todo está una ignorancia supina de lo que realmente somos y de en dónde vivimos?

El Pacto por la Vida espera que las acciones climáticas integrales que se propongan desde las universidades y la sociedad civil tengan en cuenta que, a pesar de setenta años de tratar de lograr el desarrollo, más del 40% de nuestros 50 millones de habitantes viven en la pobreza, las dictaduras del proletariado buscadas por el ELN y por las disidencias de las FARC en esos mismos años no  han logrado hacer felices a los habitantes de Cuba, Venezuela o Nicaragua y 30 años de neoliberalismo lo que consiguieron aquí fue convertirnos en uno de los países más desiguales, corruptos y violentos del planeta.

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*Julio Carrizosa Umaña, ingeniero, ambientalista, miembro honorario de la Academia Colombiana de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales.

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