A Luis Fernando Andrade lo ayudó a salir del país la oficina de Robert O’Brien, enviado presidencial especial para rehenes de Estados Unidos. A mediados de septiembre, O’Brien reemplazó a John Bolton como asesor de seguridad nacional del Presidente Trump.

En marzo de 2019, Andrade, ciudadano colombo-estadounidense, le contó al Espectador el interés de Estados Unidos en su situación. “El gobierno de Estados Unidos desconfía de lo que sucede en mi caso”, dijo entonces. Contó cómo le mostró a la oficina de O’Brien que la Fiscalía entregó información errónea y hasta describió el uso de un documento falso de la Drug Enforcement Agency para interceptarlo. Andrade, ex-director de la Agencia Nacional de Infraestructura, enfrenta cargos por las adiciones a la Ruta del Sol II, a cargo de Odebrecht y Corficolombiana, y por la construcción de un puente en Magdalena.

Andrade preparó su viaje con la colaboración de la misión diplomática de Estados Unidos y la oficina del enviado especial. A Andrade lo hicieron bajar del avión para impedir su salida, aun cuando no existía impedimento legal, y fue la oficina de O’Brien que se comunicó con el gobierno colombiano para garantizar su desplazamiento.

Andrade se trasladó a Estados Unidos el 15 de diciembre pasado.  Una semana después, se reunió con el personal de la oficina de O’Brien para entregar información y, en enero, con O’Brien, para agradecerle. El enviado le pidió a Andrade que le mantuviera informado de amenazas a su seguridad y a la de su familia y Andrade así lo ha hecho.

La oficina del enviado especial coordina la Célula de Recuperación de los Rehenes para el desarrollo y la implementación de una estrategia y una política de rescate. O’Brien, un republicano moderado, estimó que Andrade estaba secuestrado por el sistema judicial colombiano. Hoy O’Brien tiene el oído del Presidente Trump en los asuntos de seguridad regional que le preocupan a Colombia.

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