La doble moral: comunismo sí, pero no así

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Sacado de CubaNet

¡No sean hipócritas! Los derechos humanos se deben respetar aquí e incluso hasta en la China.

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Colombia es un país que llega tarde a todo, con una mentalidad conformista y subdesarrollada. Nunca le apuesta a las cosas grandes y a salir de primero en algo: es por eso que muchos se conforman hasta con un tercer lugar logrado en la Copa América que se terminó jugando en Brasil.

Pero existe un solo “deporte” en el cual el país queda de primero. Es campeón y se llevaría la medalla cada cuatro años, sí, cada cuatro años: me refiero a la doble moral. A este país le gusta levantar cada rato ese trofeo.

Desde las altas esferas de la política hasta cualquier ciudadano del común, el colombiano posee un talento que lo convierte en un “crack” a la hora de desgarrarse las vestiduras cuando algo le molesta y ser un hipócrita cuando le conviene.

¿No han notado que hasta los medios de comunicación se prestan para promover este “deporte”? Toman una posición política de forma descarada a la hora de cubrir los temas políticos. Un ejemplo de ello fueron las protestas desde el mes de abril.

Cuando en Colombia los ciudadanos, molestos por el deterioro de la calidad de vida del país y el alto índice de desempleo y motivados por el descontento porque sienten que el gobierno de Iván Duque obra de mala fe contra el interés general salen a protestar, los medios de comunicación son los primeros en estigmatizar a los manifestantes y ponerle la etiqueta de vándalos, terroristas, antipatriotas e incluso hasta sugerir que reciben dinero del exterior.

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Cuando estas protestas son Caracas, Managua y Cuba, por descontento social de los ciudadanos, a esos manifestantes nunca los estigmatizan ni les ponen una etiqueta negativa, sino por el contrario les echan flores y los llaman “defensores de las libertades”.

¡Vaya manera de mostrar la doble e hipócrita moral! Lo peor es que algunos ciudadanos caen en ese juego y participan de la “olimpíada” del aplauso cuando otros hacen valer sus derechos en el exterior, pero crucifican a los demás si en su propio país hacen valer los derechos consagrados en la Constitución y el ejercicio de la ciudadanía.

Esa doble moral se debe en parte a que este es un país muy religioso, pero, al mismo tiempo, bullicioso y parrandero. Critican a los borrachos, pero les gusta pegarse su buenos tragos; odian a los que fuman marihuana, pero se la pasan fumando cigarrillo o tabaco. El sexo les parece repulsivo y asqueroso, pero viven visitando moteles todos los fines de semana. Es un país promiscuo, que cree que los niños los trae la cigüeña.  

A este “deporte” donde a Colombia le gusta ocupar el primer lugar no le podía el jugador con la camiseta número 10, que le pone el alma a este circo de país.  

Mientras en Cuba se desarrollaba una jornada de protestas, el gobierno colombiano de forma descarada a través de su Vicepresidenta Martha Lucía Ramírez (que también es Canciller), le pidió al gobierno de La Habana “respetar el derecho a la protesta pacífica”. El descaro no está en pedir que se respete el derecho a la protesta; el descaro está en quién lo pide: el gobierno colombiano que dirige Iván Duque.

Hay que ser muy cara dura y muy hipócrita para posar como faro de la moral, mientras se reprime al pueblo colombiano en las calles por no aprobar la vagabundería de la administración. Se le intenta dar cátedra a Cuba sobre derecho a la protesta.

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¿Con qué autoridad moral lo hacen? Muchos seguidores y defensores a ultranza del gobierno colombiano se rasgan las vestiduras por lo que pasa en Cuba y ni hablar de Venezuela (el “coco” que decidieron llamar castro-chavismo) mientras aplauden la represión, la tortura y el asesinato en Colombia por hacer oposición política. ¡Qué doble moral!

Acuden al fantasma que ellos mismos se inventaron y decidieron bautizar como “castro-chavismo” para posar como críticos y enemigos acérrimos de lo que ellos denominan una amenaza comunista. Pero, ese mismo discurso puritano en donde posan como “santurrones” no lo usan para condenar a la China comunista Xi Jinping. Por el contrario, se hacen los de la vista gorda con un país donde hay violaciones a los derechos humanos y tanta censura que tiene vetada la serie animada South Park por el episodio “Band In China” de la temporada 23 en donde se criticaba la falta de libertades que tiene su población. Ni hablar de la censura que existe hacia Winnie Pooh, que de forma creativa criticó dicha censura afirmando que el oso se convirtió en un preso político, a raíz de las comparaciones físicas con el der chino.

¿Les parece coherente eso? ¿O por el contrario, saldrán a decir que hay que mirar hacia otro lado, que China no es un país comunista y que su economía es capitalista, porque no es un país pobre como Cuba y Venezuela y que, por esa razón, hay que hacerse el pendejo y mirar hacia otro lado? 

¡No sean hipócritas! Los derechos humanos se deben respetar aquí e incluso hasta en la ChinaEs la base fundamental de una sociedad civilizada. El hecho de que ese país no tenga una crisis migratoria como la de Venezuela no da lugar a ser tan de doble moral y criticar a unos países llamándolos “comunistas malos” y a otros “comunistas buenos”.

No estoy afirmando que, entonces, el país tenga que romper relaciones bilaterales con China sino, por el contrario, bajarle a ese mal tono y dejar aún lado tanta doble moral e hipocresía criticando el comunismo, mientras se le vende toneladas de aguacate a un país comunista. Sí, China es un país comunista de economía mixta.

¿Ustedes creen que las multinacionales llegan a China a abrir una fábrica sin aliarse con una estatal de dicho país? ¡No sean ingenuos! ¿Por qué creen que sancionaron a Huawei y Xiomy durante lo que denominaron guerra comercial entre Estados Unidos China? Aunque les duela reconocerlo o tal vez lo ignoren porque la soberbia no los deje, la mayoría de accesorios y productos de tecnología que compramos vienen del gigante asiático. Un celular, una batería e incluso un procesador se fabrican en dicho país.

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No creo ahora que vaya a salir la sociedad indignada a exigir a Iván Duque que no importe más productos tecnológicos del gigante asiático. Es muy hipócrita quien critica el comunismo, cuando de seguro usa un dispositivo o un teclado fabricado en país comunista. ¡Dejen a un lado la doble moral! En especial, esa de “comunismo sí, pero no así”

Es hora que aprendan a vivir en un mundo globalizado, que se den cuenta en qué siglo están, que entiendan que existe un mundo multipolar. Es hora que dejen en el pasado tanta retórica de la Guerra Fría y que abandonen ese radicalismo de derechas, porque en el fondo parecen monjes puritanos. ¡Follen más y jodan menos!   

*Alex Rolón, estudiante de comunicación social. @axelrolon

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