La intromisión en asuntos internos de Leopoldo López

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Ni podemos ni debemos meternos en la contienda presidencial.

Colombia entrará de lleno en próximo tiempo a su campaña electoral nacional, tanto para el congreso como para la presidencia de la república. Eso lleva a medios colombianos a consultar la opinión de distintos actores, entre ellos a líderes venezolanos que asiduamente visitan el país y quienes por su cercanía al gobierno del señor Presidente Duque pueden darse lujos que los venezolanos que aquí residimos, con mucha razón, no nos permitimos.

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Opinar respecto de la pertinencia de que los colombianos elijan a una u otra persona para ocupar una posición política es asunto que concierne exclusivamente a aquellos. Los venezolanos no podemos ni debemos inmiscuirnos en esos asuntos que son exclusivamente del interés de los nacionales del país y flaco favor se nos hace a quienes  aquí vivimos el que se afirme que se nos consulte respecto de la conveniencia de votar por determinado candidato.

Con la realización de  las elecciones, Colombia elegirá a quien sus ciudadanos consideren el más idóneo para dirigir por cuatro años los destinos nacionales y los venezolanos, si  no hemos resuelto nuestra situación interna, probablemente permaneceremos en esta tierra independientemente de quien ocupe el Palacio de Nariño. Entrar de esa manera a opinar respecto de una decisión colombiana es, cuando menos, inconveniente a los intereses de quienes aquí decidan permanecer.

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He sostenido en  columnas como éstas que nuestra obligación como venezolanos es informarle a todo aquél que esté interesado en saberlo cuáles fueron las decisiones que nosotros adoptamos que nos trajeron a la situación en la cual nos encontramos a los efectos de que el interesado saque las conclusiones que, en función de ello y la situación interna del país – sea éste Colombia, Perú, Chile, Argentina o España, por ejemplo – estime conducentes. Eso, que parece igual a lo que el dirigente propone, no lo es.

Los venezolanos que hablamos de nuestra tierra y calificamos el accionar de nuestra dirigencia, en modo alguno lo hacemos respecto del país que nos recibe pues esto – convencido estoy – debe estar reservado de manera excluyente y exclusiva a los nacionales colombianos, o los argentinos, los peruanos, los chilenos o los españoles, por solo citar nuevamente esos cuatro países hermanos.

Cada Estado es libre, por razones de soberanía, de permitir o no la presencia de determinado extranjero en su territorio.

Quienes hemos sido acogidos en cualquier país del mundo distinto al nuestro debemos conocer perfectamente los límites de nuestra actuación. La circunstancia de que un visitante habitual se permita, por el respaldo con el que cuenta, expresar opiniones que cualquiera pudiere considerar como intromisión en asuntos domésticos no debería llevarnos a los demás a incurrir en su misma conducta. Quien viene y va, es posible que no retorne si a quien va dirigida su opinión termina ocupando la máxima instancia política del país; los demás probablemente aquí permaneceremos.

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*Gonzalo Oliveros Navarro, Magistrado del Tribunal Supremo de Justicia. Director de Fundación2Países @barraplural

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