La miel que nos vuelve locos

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El ambientalista Manuel Guzmán Hennessey nos explica cómo el cambio climático también nos trajo la locura.

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Esta mañana, buscando datos sobre los incendios forestales que empezaron en la Ribeira Sacra de Galicia, encontré esta foto. Se trata de un nepalí tratando de obtener miel de un panal artesanal. Allí, en las montañas de Turquía y de Nepal, viven las abejas melíferas más grandes del mundo. Su nombre científico es Apis dorsata laboriosas y se caracterizan por producir una miel de efectos alucinógenos. Ello se debe a que usualmente consumen flores de la familia de las rodoendras, que tienen un compuesto llamado grayanotoxina, que es neurotóxico. Los nativos de estas regiones supieron siempre de los efectos de esta miel y la usaron como una especie de alimento recreativo que alegraba sus jornadas de trabajo, pero ocurre que desde hace algún tiempo estos efectos se han amplificado de tal manera que la suave sensación alucinógena que producían se ha transformado en un efecto psicótico y algunos nativos experimentan ahora (literalmente) conductas de locos. Ocurre que la devastación del Himalaya por el calentamiento que ha ocasionado deshielo en los glaciares ha traído como consecuencia la pérdida de muchas especies de flores no neurotóxicas que las abejas solían combinar con las rodoendras para producir su miel ‘suavemente alucinógena’. Resulta que hoy solo quedan las rodoendras y el contenido neurotóxico de la miel ha aumentado considerablemente. 

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He leído sobre los efectos psíquicos del cambio climático, y se de investigadores que han planteado que uno de ellos es la solastalgia, un desarreglo mental contemporáneo relacionado con la pérdida del paisaje. También se habla de ecoansiedad o covidangustia, esta última causada por la pandemia que vivimos, que en realidad es una zoonosis ambiental/climática. Una reciente encuesta en Huffington Post reveló que en Francia la ecoansiedad es del 51 %, pero se eleva entre los jóvenes de 18 a 24 años, a 72 %. Varían entre la rabia, 39 %; el miedo, 34 %, y la tristeza, 14 %. En este enlace puede seguir este dato. Sí, de todo esto se ha escrito últimamente, y cada día sabremos algo nuevo sobre las crisis cruzadas que hoy vivimos, pero eso de la miel de abejas que puede volvernos locos sí es algo sorprendente para mí. 

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*Manuel Guzmán Hennessey, consultor en temas de sostenibilidad, profesor de la Universidad del Rosario, Director General de Klimaforum Latinoamérica Network KLN, @GuzmanHennessey

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