Colombia jugó un papel destacado en la conformación del cerco diplomático contra Venezuela. Hoy, la política exterior de Colombia viene perdiendo tracción. Estas son algunas de las evidencias:

Los obstáculos a la migración venezolana – Colombia no ha sido exitosa con el llamado a la responsabilidad compartida en materia de migración. Mientras hace cada vez más esfuerzos para atender la ola migratoria, algunos países de la región ponen cada día más trabas. Chile, Perú, El Salvador, Nicaragua, Honduras, Guatemala, Panamá, Trinidad y Tobago han comenzado a exigir visas para la entrada de venezolanos. Chile, por ejemplo, lo hizo en junio y Ecuador en agosto, lo que llevó una situación de emergencia en la frontera. A Colombia sus aliados del cerco diplomático no la han escuchado.

Una elección pospuesta – Luis Almagro, Secretario General de la OEA, es un aliado de Colombia con respecto a Venezuela y Carlos Holmes Trujillo el jefe de debate de su reelección. El canciller aspiraba a concretarla en junio pasado en la Asamblea General de la OEA en Medellín en una votación anticipada. Pero no pudo conseguir los votos. Aun así, el presidente Duque en su discurso de apertura oficializó la candidatura. Varios Estados del cerco diplomático no se han dejado convencer de Colombia. Varios temen una excesiva militancia de Almagro con respecto a Venezuela. Argentina, Chile y Perú están entre ellos. Almagro tampoco cuenta con el respaldo del actual gobierno de izquierda de Uruguay y no está claro que el próximo de los partidos tradicionales cambie su posición.

Prosur – Este nuevo esquema de integración se vendió como una propuesta del gobierno de Iván Duque para América del Sur. En la reunión del Grupo de Lima de marzo de 2019, en Santiago de Chile, se firmó la Declaración Presidencial sobre la Renovación y el Fortalecimiento de la Integración de América del Sur. A diferencia de Unasur, que congregó a la totalidad de gobiernos de América del Sur, solo Mauricio Macri, de Argentina; Jair Bolsonaro, de Brasil; Sebastián Piñera, de Chile; Iván Duque, de Colombia; Martín Viscarra, de Perú; Lenín Moreno, de Ecuador; y Mario Abdo, de Paraguay, le apostaron a Prosur. Desde entonces, nada más se ha hecho ni dicho de Prosur. En enero, el presidente Duque había dicho que Prosur «un mecanismo de coordinación suramericana de políticas públicas, en defensa de la democracia, la independencia de poderes, la economía de mercados, la agenda social, con sostenibilidad y con debida aplicación». ¿Será rescatada del olvido?

Alianza del Pacífico – Colombia pasó de ser uno de los motores de la Alianza del Pacífico a ser una de sus trabas. ¿La razón? Se niega a continuar negociando tratados de libre comercio. Cuando la Alianza estaba en plena negociación con Nueva Zelanda, Colombia la impidió. Sebastián Piñera de Chile está molesto. Es verdad que, con el triunfo de López Obrador en México, Colombia no quedó sola. De AMLO, era de esperarse, pero ¿de Colombia?

A Colombia no la siguen y, en el escenario internacional, es imposible asumir liderazgo sin seguidores. Todos los cancilleres colombianos están obsesionados con la cuestión del liderazgo. Pero no se necesita convertirse en líder para tener una política exterior coherente y de impacto.

Robert Keohane describe a los poderes medios como aquellos cuyos líderes consideran que, para tener un impacto sistémico, deben operar en grupo. Así las cosas, la ambigüedad y casi coqueteo de Colombia con respecto al uso de la fuerza en Venezuela pone en peligro hasta su posición en el Grupo de Lima, el único espacio donde la cancillería de Iván Duque consiguió, por un tiempo limitado, seguidores.

DEJA UNA RESPUESTA

Please enter your comment!
Please enter your name here