La pregunta

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“Donde hay poca justicia es un peligro tener razón Francisco de Quevedo. Escritor español. (1580-1645).

Preguntad que hasta el silencio es respuesta”. Anónimo

(Lea también: El pueblo ha hablado)

Preguntar es un acto verbal de indagación para obtener respuestas, que en el caso de la producción de conocimiento se reconoce como el método de investigación para producir conocimiento. Si no se pregunta no se obtienen respuestas. La formulación de la pregunta no necesariamente debe estar fundada en verdades ya establecidas y se acepta incluso la intuición para formularlas. Preguntar, entonces, es un acto comunicativo que pretende, de alguna manera llegar a la verdad. Lo emplean tanto los científicos como los comunicadores.

La pregunta que le hace en carta abierta la periodista María Jimena Duzán al presidente Petro, me parece que no tiene otra intención que aclarar o llegar a una verdad. Una conducta reiterada materializada en ausencias del primer mandatario actual de Colombia en citas con magistrados, embajadores, funcionarios, alcaldes, reuniones de sectores populares, gremios, etc.; que en registro de periodistas ya son más de 80, tendrían alguna explicación, que en el caso del primer mandatario de la Nación merecerían una razón consistente tales incumplimientos y excesivas tardanzas. La respuesta del presidente en un tweet o trino es que tiene adicción al café. ¿Es ésta una respuesta a la inquietud de la periodista? Considero que no sólo por burlesca, expresa un desatinado desprecio por quien ostenta la máxima dignidad de la Nación, propia de un arrogante que desprecia a sus súbditos.

Además, los áulicos (cortesanos) han salido a despotricar de la periodista que se atrevió a tal formulación, quien no precisamente sea una representante de la oposición de derecha o extrema derecha. Una lástima desperdiciar esa oportunidad de ser claro frente a la opinión pública del país, de no ser el arrogante mandatario que desde el trono de Zeus envía sus rayos de desprecio ante tal ofensa.

La Democracia, maestro, lo que más exige es transparencia. Los regímenes de izquierda, en buena parte de la historia mundial, han ocupado el sitial del llamado “Culto a la Personalidad”. Denominación que el líder soviético Nikita Jrushchov, empleó para hacer una crítica demoledora a Stalin, su antecesor en la jefatura de la Unión Soviética. Ese culto a la personalidad era el endiosamiento del líder carismático en términos casi religiosos o sagrados. Algunos analistas del fenómeno han llegado a explicar que ese “endiosamiento” o “intocabilidad” del líder supremo es más bien una expresión simbólica de un proceso que requiere una identidad que se personifica en el líder de ese proceso. Aunque en verdad linda con una concepción idealista de la historia asignada a “héroes”, que determinan por su voluntad el curso de la historia. Esa teoría de los grandes caudillos ha hecho estragos y la historia está plagada de tales desafueros. Niega que son los pueblos los verdaderos autores de sus propios destinos.

(Texto relacionado: El desencanto democrático)

El diccionario Soviético de Filosofía, dice respecto al culto a la personalidad: “Ciega inclinación ante la autoridad de algún personaje, ponderación excesiva de sus méritos reales, conversión del nombre de una personalidad histórica en la concepción idealista en la historia, según la cual el curso de esta última no es determinado por la acción de las masas del pueblo, sino por los deseos y la voluntad de los grandes hombres (caudillos militares, héroes, ideólogos destacados, etc.)”.

La defenestrada exministra de Cultura, Patricia Ariza, en carta igualmente abierta dirigida a la periodista Duzán, le expresa su extrañeza por haberle hecho tal pregunta al presidente de la República, porque le parece injusto tal reclamo, ya que Petro está luchando por cambiar el país y aunque admite tales fallas de comportamiento (ausencias y retrasos) considera que la tarea del Mandatario es laudatoria en cuanto está impulsando el país hacia un gran cambio positivo. De tal manera que el reclamo no se compadece con tan grandiosa tarea. Creo que el argumento es, al contrario, porque si está empeñado en el logro de tales cambios su comportamiento personal parece a veces no corresponder a la dimensión de esa tarea y la misma exministra lo admite en su carta pública.

A veces quisiera o se anhela, que el ejercicio del poder no tuviera una especie de sino imposible de quebrar, pero parece ser que cumple siempre una especie de “destino inmodificable”, de botín particular. Algo así que como nunca lo obtuvimos “ahora nos toca a nosotros y solo para nosotros”. La palabra “pueblo” se vuelve un distante genérico, en nombre de quien se gobierna, pero el estilo sigue siendo el mismo de siempre.

El cambio en el estilo de gobernar parece tornarse imposible y termina siendo muy parecido a todos los anteriores. El hermetismo, el manejo poco claro de situaciones que merecerían toda claridad, en fin, un estilo distinto no parece imponerse, y no hay esfuerzo por hacerlo o al menos intentarlo. Creo que sería parte muy importante del cambio pretendido. Eso de “gobernar solo con los míos”, es la común práctica, que parece no cambiar. Seguramente, esto que digo haría parte de un libro que se titularía: “La ingenuidad del Poder” o quizás más benévolamente: “La inevitabilidad comportamental del Poder”.La invitación a Palacio o a la Casa de Nariño, de los “gobernadores próximos políticamente”, por ejemplo, fractura esa idea de gobernar para todos o de estar por encima de pequeños intereses políticos. Y es que se quisiera que estas cosas no ocurrieran así. Pero así se hacen y de alguna manera no corresponder al estilo que queremos para un gobierno que se proclama del “cambio”. Hay que hacer buena pedagogía política para enseñar, por ejemplo, a la oposición a comportarse distinto, pero al contrario se da pie para confirmarla. Ojalá, exministra Ariza, el cambio estuviera por todos lados.

(Le puede interesar: Democracia municipal: ¿quién vela por ti?)

*Víctor Reyes Morris, sociólogo, doctor en sociología jurídica, exconcejal de Bogotá, exrepresentante a la Cámara, profesor pensionado Universidad Nacional de Colombia.

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1 COMENTARIO

  1. Se nota cierta y extraña simpatía por judíos sionistas colombianos de doña María Jimena…Muy cercana a .Marcos Peckel, director de la comunidad judía… Esa señal coincide con las valientes declaraciones del Presidente en torno al genocidio que comete el estado judío contra la población palestina… ¿Mediante esa carta María Jimena se solidariza con la carnicería en Gaza , como escritora fantasma del lobby judío de este platanal?

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