La biblioteca de El Ojo Nuclear

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Mujeres del alma mía – La novia de Sandro – La ciudad de vapor

En esta última reseña de este estresante 2020, quedan tres libros más en la Biblioteca de El Ojo Nuclear para La Línea del Medio: un ensayo, un poemario y un libro de cuentos. Los dos primeros exploran sentimientos y experiencias muy humanas, aunque todavía revolucionarias, y el último es la ampliación de un mundo de cementerios, libros y olvidos.

Los espero el año entrante, pero no puedo irme sin agradecerles por su generosidad y paciencia con esta columna y sin desearles un magnífico 2021, en el que espero nos podamos abrazar sin miedo y compartir más libros juntos.

Mujeres del alma mía. Sobre el amor implacable, la vida larga y las brujas buenas
Isabel Allende
Plaza y Janés
190 páginas

El feminismo es una de las grandes revoluciones contemporáneas; está cambiando formas de pensar, presionando por un acceso al poder más equitativo e introduciendo cambios culturales, económicos y sociales que, a su vez, impulsan consigo a otros grupos históricamente discriminados. Aunque faltan muchas cosas por lograr y el camino ha sido largo y tortuoso, hay que recordar que una revolución es un proceso y que agrupa varias líneas de pensamiento, algunas con intereses disímiles. El feminismo tiene enemigos, como todas las revoluciones, pero ya es indetenible.

La escritora Isabel Allende acaba de publicar unas memorias en las que reflexiona sobre el camino que ella ha recorrido por el feminismo, una palabra que genera miedo entre quienes no conocen su significado verdadero y su alcance sanador. El ensayo se llama Mujeres del alma mía, un título hermoso para esta autobiografía en el que hace énfasis en su camino como mujer, escritora, pensadora, periodista, madre y amante. Cuenta cómo logró sobrevivir a la familia patriarcal, conservadora y autoritaria, básicamente gracias a solidaridad entre las mujeres con las que creció (madre, tías, amigas…). Cuenta, también, lo que busca como mujer y cómo cree que sería el mundo si ellas pudieran compartir con más equidad la administración del planeta; habla del amor, del envejecimiento, de la belleza física e intelectual y, especialmente, de las mujeres maravillosas que ha conocido en su vida: políticas, activistas, intelectuales, profesionales brillantes; denigra del patriarcado, el verdadero enemigo del feminismo —porque es ese y no el varón, o el idioma español— y se explaya contra ese sistema que oprime sin distinción de género o de edad; le habla a las mujeres pero también a los varones que queramos acompañarlas, a las seguidoras y activistas del #MeToo, y a todas las concepciones del feminismo.

El feminismo, dice Isabel Allende, “no es lo que las mujeres tenemos entre las piernas, sino entre las orejas. Es una postura filosófica y una sublevación contra la autoridad del hombre. Es una manera de entender las relaciones humanas y de ver el mundo, una apuesta por la justicia, una lucha por la emancipación de las mujeres, gais, lesbianas, queer (LGTBI+), todos los oprimidos por el sistema y los demás que deseen sumarse”.

Mujeres del alma mía no cae en la trampa de ese entorpecedor, innecesario y confuso lenguaje duplicativo, ese que habla de todas y todos, los miembros y las miembros, los concejales y las concejalas, los líderes y las lideresas; más bien, con elegancia y utilizando bien la lengua castellana —llena de conceptos, sustantivos y adjetivos genéricos y, por lo tanto, incluyentes—, no desvía el debate y busca enemigos donde no los hay; al contrario, se centra en lo importante: en cómo lograr un mundo mejor para la humanidad a través del empoderamiento de la mujer.


La novia de Sandro
Camila Sosa Villada
Tusquets
79 páginas

Abrí el libro de Camila Sosa Villada. Estaba ahí sin llamar la atención en una estantería junto con otros textos por revisar, casi escondido, humilde en su delgadez entre otros más llamativos y pesados. Había pasado mi mirada sobre él varias veces, y un susurro me llegaba desde adentro de esas páginas. Yo acusaba recibo de su mensaje, pero aún así lo dejaba para más tarde. Quizás era por la portada, que no me gusta ni poquito, quizás porque el nombre de su autora era desconocido para mí o quizás, porque el título me era indiferente: La novia de Sandro. ¿Por qué, entonces, me llegaba ese susurro de ese libro en particular y no así de otros en ese montoncito de con los que estaba?

La respuesta la encontré fácil: sólo me bastó leer un par de sus poemas, la mayoría presentados como un pequeño cuento, una anécdota. Entonces recordé que no en vano siempre he hecho caso a esos delicados llamados de atención que me envían ciertos libros. Sólo yo los escucho: emiten el sonido como de una carraspera, una tosecita, un parpadeo. En realidad, me están diciendo: “oye, soy de los tuyos, dame una oportunidad y te lo demuestro”. Mi biblioteca está llena de esas voces de papel.

Y sucedió que el susurro de La novia de Sandro era uno de ellos. Este canto de sirena sí que me llevó a buen puerto. Entonces descubrí que la voz de Camila Sosa Villada es espumosa de lo suave al paladar y que en ella viajan las sexualidades marginales, los tercermundistas y castigados con su canto de amor aprendido del dolor y de la circunstancia de que su corazón empiece la cabeza y termine en la punta de sus pies.

La voz de Camila es la de quien ama con cada glóbulo rojo, la de quien se esculca sus intersticios para lucir con orgullo sus heridas de guerra, la de la hija, la madre y la artista que tantas preguntas y algunos reproches tiene que hacerle a la vida. Pero, sobre todo, es la de tantas mujeres trans, que en sus procesos de construcción y deconstrucción han aprendido tantas cosas.

Camila Sosa Villada nació en la provincia de Córdoba, Argentina; en varias entrevistas ha contado el dolor y las humillaciones que tuvo que sufrir en un pueblo de cinco mil habitantes cuando a sus dieciséis años decidió travestirse. Aunque estudió cuatro años de comunicación, su vida se la ha dedicado al arte, al teatro, al cine, la televisión —es dramaturga y actriz— y a la literatura —su novela Las malas recibió el premio Sor Juana Inés de la Cruz 2020—. Este es su primer libro de poemas.

¿Les ha pasado que tiemblen al leer una página de un libro? ¿Qué el aliento de sus páginas parece haber sido creado para sus papilas? Eso me pasó a mí. Ahora quiero leer todo de ella, conocerla. Tal vez, amigo lector, este libro no le toque como lo hizo conmigo, lo que pasa es que cuando algo bueno me sucede entonces quiero compartirlo, sólo con la intención de que posiblemente alguien llegue a compartir esa felicidad.


La ciudad de vapor. Todos los cuentos.
Carlos Ruiz Zafón
Planeta
204 páginas

El mundo de Carlos Ruiz Zafón es fascinante: es gótico, romántico, histórico, policíaco laberíntico y misterioso. El mecanismo interno de sus obras parece diseñado con la pericia de un relojero. Está habitado por personajes malditos, marginales y complejos. También es entretenido. Además, el universo zafoniano tiene algo que no todos los escritores logran: invade la realidad del lector, quien siente que algo suyo se quedó habitando para siempre en él. Y viceversa. A mi biblioteca, por ejemplo, la percibo de una manera diferente desde que leí su tetralogía El cementerio de los libros olvidados.

Carlos Ruiz Zafón murió de cáncer en junio de 2020. Fue otra de las tristezas que dejó este año. No dejó novelas inéditas, por lo que sabemos hasta ahora, pero sí cuatro cuentos que, junto con otros siete publicados en separatas restringidas, revistas o periódicos, ven la luz en La ciudad de vapor, de reciente aparición en Colombia.

La serie El cementerio de los libros olvidados está compuesta por cuatro títulos: el primero es La sombra del viento, le siguen El Juego del ángel, El prisionero del cielo y El laberinto de los espíritus. En la edición que yo tengo suman 2.547 páginas. No me quiero detener en las historias que desarrollan cada uno de estos títulos, primero porque son muchas y complejas y, segundo, porque se me haría muy larga esta reseña. Aun así, les cuento que tiene que ver con un par de libros rescatados de una biblioteca llamada El cementerio de los libros olvidados, los cuales obligan a desvelar verdades trágicas y dolorosas que permanecían ocultas y que necesitaban ser escritas para cumplir con un destino.

La riqueza de esta saga es que entre estos cuatro libros hay tantos pasadizos secretos, tantos vasos comunicantes, personajes que reaparecen en distintos momentos de su historia que yo creería que El cementerio de los libros olvidados es una sola novela, como sinfonía de cuatro movimientos.

En ese sentido, La ciudad de vapor es una coda. Comenta el editor, Émile de Rosiers Castellaine —vaya nombre—, que este libro de relatos es una ampliación de la saga, “ya sea por el desarrollo de aspectos desconocidos de algún personaje, ya sea por la profundización en la historia de la construcción de la mítica biblioteca, ya sea porque la temática, los motivos o la atmósfera que envuelve los relatos resultarían familiares a los lectores de la saga”. En entrevistas, el editor también aclara que no es necesario haber leído la zaga, aunque este libro sí es un maravilloso abrebocas para acercarse a ella, o para releerla.

*Mauricio Arroyave, periodista, lector caprichoso y frustrado librero, @mauroarroyave. Canal de Youtube El Ojo Nuclear.

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