La carta del exmagistrado Carlos Bernal

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Sacado de PanAm Post

El exmagistrado Carlos Bernal anunció que no asistiría a la entrevista del panel de expertos para la selección de integrantes de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. Esta cita, que no constituye un requerimiento formal, se ha convertido en un paso casi obligatorio para los candidatos.

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A Carlos Bernal le parecieron irrespetuosas las preguntas que se le formularían en el proceso de selección. “Para mi gran desilusión, el panel no formula preguntas objetivas sobre mi experticia ni sobre mis ideas acerca de cómo la Comisión Interamericana de Derechos Humanos puede mejorar sus funciones. Se trata más bien de preguntas que traslucen un ataque personal y fundado en prejuicios inaceptables en un foro de esta altura.”

El panel está conformado por Judith Schönsteiner, de la Universidad Diego Portales de Chile; Mariclaire Acosta, exsubsecretaria para los derechos humanos y la democracia en México; Carlos Ayala, expresidente de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos; Catalina Botero, exdecana de la Universidad de los Andes; Magdalena Cervantes, del Observatorio del Sistema Interamericano de Derechos Humanos, creado en el Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM de México; Juan Méndez y Elizabeth Salmón; profesora de la Pontificia Universidad Católica del Perú. El Centro de Derechos Humanos y Derecho Humanitario de American University Washington College of Law sirve como Secretaría.

“El secretario del panel me ha remitido hoy un mensaje de correo electrónico con el cuestionario a formularme en la entrevista. Las preguntas se fundan en tres escritos de oposición a mi candidatura que el panel no ha puesto a mi disposición. Ellos provienen de organizaciones colombianas de litigio estratégico. Una de las personas integrantes del panel, a la vez, es “socia fundadora” y miembro activo de una de estas organizaciones”, escribió Bernal. Al exmagistrado le molestó la presencia de la colombiana Catalina Botero, socia fundadora de DeJusticia.

Carlos Bernal fue el recomendado de Juan Carlos Henao, exrector de la Universidad Externado, para la Corte Constitucional. Henao, que negoció el capitulo de justicia transicional del Acuerdo de Paz, traicionó a un amigo de la paz como Néstor Osuna, entonces candidato a la Corte Constitucional, para mover sus fichas por Bernal. Llegó incluso hasta Palacio de Nariño a promover a Bernal ante Juan Manuel Santos. Poco después, Bernal votaría en contra del Acuerdo de Paz.

Sacado de PanAm Post

Un día después de haberse posesionado, Bernal votó por la inconstitucionalidad de la norma del fast track que permitía que el Congreso aprobara en bloque los proyectos presentados por el gobierno para implementar la paz y otros asuntos relacionados para acelerar esos trámites parlamentarios. A partir de esa sentencia, el Congreso pudo votar todos esos proyectos palabra por palabra, frase por frase, y además, introducir cualquier iniciativa, lo cual, más que lograr cambios en los proyectos, lo que hizo fue que se demorara tanto el trámite que se venció el período del fast track, y hasta el período de Santos, sin que se hubiera aprobado buena parte de lo que el gobierno había presentado. Hoy podríamos decir, en perspectiva, que, si eso no hubiera ocurrido así, durante el gobierno de Santos, se habría alcanzado a implementar muchísimo más, por ejemplo, leyes de funcionamiento de la JEP y reforma a la ley de tierras.

No tengo ni idea cuáles son las simpatías políticas de Bernal, pero hay algo en lo que sí parece uribista de molde. Quiere elegir cuáles son las preguntas que merecen respuestas: “No tengo problema en responder algunas de las preguntas formuladas por el panel, incluso para reiterar los argumentos contenidos en declaraciones de prensa, en sentencias que proyecté durante mi servicio como magistrado de la Corte Constitucional de Colombia o en salvamentos de voto.”

Las averiguaciones que le molestaron al magistrado son:

  • Sobre su renuncia temprana a la Corte Constitucional – Carlos Bernal abandonó el tribunal tres años después de su posesión. Los periodos de los magistrados duran ocho años. “Una pregunta pone en cuestionamiento mi decisión personal de haber renunciado a la Corte Constitucional para privilegiar una oportunidad educativa de mis hijas en los Estados Unidos. Esto es una afrenta en contra de mi derecho a la intimidad, el de mi esposa y el de mis hijas, y a nuestra libertad para decidir nuestro rumbo como familia. La mención de mis hijas en el cuestionario es, a todas luces, irrespetuosa e innecesaria.”

¿No tiene razón el jurado en preguntar si hay peligro de que deje el puesto botado una vez más? Por los demás, ¿violación a la intimidad? Fue el exmagistrado que puso la cuestión de sus hijas en el debate público cuando renunció. “Fue una de las decisiones más difíciles de mi vida. Primero, porque recibí una oferta muy buena de una universidad en Estados Unidos que permite que mis hijas aprovechen una oportunidad educativa. Eso pesó mucho: privilegiar a mis hijas.”

  • “Se me pregunta, por ejemplo, si, por haber escrito un artículo sobre los fundamentos bíblicos del principio de separación de poderes -que, en su versión original, forma parte de un volumen con más de 20 contribuciones de reputados profesores de todos los continentes, que la Oxford University Press publicará con el título: Christianity and Constitutionalism- (i) aplicaré mis “creencias religiosas o interpretaciones bíblicas en los casos y en las actuaciones” que me corresponda resolver”. No entiendo lo ofensivo de la pregunta. La respuesta es NO. Si no es capaz de darla, no debería estar en la Comisión. No todos compartimos su fe y algunos creemos en la separación Estado – Iglesia.
  • “(ii) Si mis creencias religiosas podrían ser contrarias a las fuentes, interpretaciones o estándares del Sistema Interamericano de Derechos Humanos. Asimismo, se me inquiere si por mi “fe cristiana” podría ‘tener alguna idea preconcebida” del rol que las mujeres o que personas pertenecientes a grupos minoritarios deberían ocupar en la sociedad’.” Una vez más, las respuestas de un jurista creyente deberían ser NO.

Todo el mundo es libre de profesar su fe, pero no de imponerla en los demás. ¿Por qué le cuesta tanto al exmagistrado decir eso ante un panel?

La Comisión Interamericana expresó su interés en visitar el país para observar la situación de derechos humanos en el marco de las movilizaciones. Esperemos que el gobierno no utilice la carta de Bernal como uno de los pretextos para negarle la entrada

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*Laura Gil, politóloga e internacionalista, directora de La Línea del Medio, @lauraggils

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