La IndignAcción estupefaciente de Iván Duque

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Los cortesanos de costumbre bajaron las cortinas y cerraron las puertas del Palacio de Nariño para que Su Majestad se recupere. La realidad de un país empobrecido podría incomodarlo.

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Cuando era senador y andaba en la onda de una irreverencia goda y milenial contra el establecimiento para ganar los favores de la grey uribista y darles bombo a sus aspiraciones presidenciales, Iván Duque Márquez publicó un libro titulado IndignAcción. Ideas para la Colombia del Futuro

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Además de inspirar el logo del árbol con que estamparon unas camisas azules que decían Construyendo País -y que no se volvieron a ver desde 2019-, el relleno verboso del tratado político duquista no sirvió de mucho. 

En todo caso, IndignAcción tiene una sección llamada La resaca, donde el autor compara lo que sucedió con la bonanza petrolera en 2016 con lo que le pasa al desgraciado protagonista de una canción de Jimmy Gutiérrez, quien gasta la plata del mercado en alcohol y parrandas. 

Palabras más palabras menos, el entonces indignado Duque dijo que la mala suerte, la incompetencia para gobernar y la indolencia con la gente hicieron que el gobierno nacional desperdiciara la bonanza petrolera. Eso fue lo que bautizó como “la resaca”. 

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Insatisfecho con su mera enunciación, Duque llevó la resaca hasta las últimas consecuencias de la estupefacción:

Y como cuando el dolor de cabeza es fuerte, se ven las cosas borrosas y no se quiere escuchar a nadie, entonces se toman malas decisiones que agudizan todos los problemas. Un adicto sustituiría la cocaína por el crack (una versión de la coca ‘rendida’ con polvo de ladrillo y otras sustancias que la hacen incluso más nociva). El gobierno, a su turno, buscó sustituir las rentas petroleras por impuestos que golpean a la clase media (convirtiendo en polvo rendidor la piedra en la que el presidente Santos escribió que no subiría los impuestos) [Página 37].

La analogía contenida en la forma más pura, plena y alta del pensamiento duquista es clara: los impuestos que golpean la clase media son a las rentas petroleras lo que el crack es a la cocaína. QED.

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Lo que pocos imaginaban en 2017 era que, cuatro años, después el presidente Duque, aquejado por la mala suerte e incompetente para gobernar, calmaría su indomeñable adicción a la deuda pública con el mismo sustituto pobre que condenó en campaña: los impuestos punitivos sobre la clase media. 

El presidente Duque está sufriendo su propia resaca, embriagado por el tufo de su soberbia, hechizado por sus ficciones de gobierno. Los cortesanos de costumbre bajaron las cortinas y cerraron las puertas del Palacio de Nariño para que Su Majestad se recupere. La realidad de un país empobrecido podría incomodarlo. 

Adenda. Si Duque Márquez estaba hablando de una resaca por ingesta de alcohol, no es claro cómo ni por qué desvió el hilo narrativo hacia una intoxicación por consumo de narcóticos. Algo va de Pedro a Pedro.

*Daniel Poveda Quintero, economista. Ha sido profesor universitario y asesor en el Ministerio de Defensa Nacional. Consultor asociado en Teknidata Consultores, y forma parte del movimiento Defendamos la Paz.

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