La respuesta a Francisco Bernate

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Sacado de la Revista El Congreso - Canal de Youtube

Comunicado a los lectores de La Línea del Medio, dadas las malintencionadas y falsas afirmaciones hechas en redes sociales por el abogado Francisco Bernate Ochoa.

Sacado de la Revista El Congreso – Canal de Youtube

Cuando se decide escribir una columna de opinión, necesariamente se corre el riesgo de herir susceptibilidades, de ser tergiversado o de tocar temas de gran sensibilidad que, en no pocas ocasiones, pueden ser malinterpretados. Al final del día un columnista se debe a sus lectores y su credibilidad dependerá de la honestidad, firmeza y veracidad de sus opiniones. Por tal razón, hoy debo referirme a las malintencionadas y falsas afirmaciones del abogado Francisco Bernate Ochoa en la red social Twitter, quien afirmó, irresponsablemente, que yo habría utilizado una columna de opinión para litigar causas propias. Presentaré a continuación una aclaración a los lectores de La Línea del Medio y, seguidamente, un requerimiento al abogado Bernate.

Empiezo esclareciendo los hechos y la amable audiencia sacará sus conclusiones. En ejercicio de mi derecho de opinión y aprovechando el espacio que generosamente me ha brindado La Línea del Medio, publiqué una columna el día 25 de octubre de 2020, titulada “La curiosa imputación”, en la que aludí al anuncio hecho por la Fiscalía General de la Nación de imputar cargos a la periodista Diana Díaz Soto; allí expliqué por cuáles razones, desde mi óptica como profesional del derecho y teniendo en cuenta la jurisprudencia de la Corte Suprema de Justicia, no era posible configurar el delito anunciado por el ente acusador.

Tal columna ocasionó la primera inconformidad del abogado Francisco Bernate Ochoa quien concluyó, desde mi punto de vista por una errada lectura, que cuando afirmé que lo presentado por Bieri contra Diana Díaz “parecía” una falsa denuncia, los estaba tratando, a él y a Bieri, de delincuentes. Luego de aclarar ese incidente, y de reafirmarme en mi posición, elaboré una segunda columna, con el ánimo de reforzar la primera, en la que expliqué, otra vez desde una óptica jurídica, por qué Diana Díaz no sólo no cometió irregularidad alguna al grabar la censura ordenada por Bieri, sino que estaba autorizada para ello. El texto definitivo de esta segunda columna, titulada “La curiosa imputación II”, lo envié a Laura Gil, directora de La Línea del Medio, el día 30 de octubre de 2020. Esta columna fue publicada el día 12 de noviembre siguiente.

Quiero hacer especial énfasis en que a la señora Diana Díaz Soto sólo la conocí, vía teleconferencia, ese mismo 12 de noviembre de 2020, es decir cuando mis columnas ya habían sido escritas y publicadas. Debo aclarar también que luego de escritas mis columnas, me contactó el departamento jurídico de la Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP), debido a que hace permanente seguimiento al caso de Diana Díaz y, al encontrarse con mis opiniones, decidieron llamarme para que les diera mi concepto sobre el particular y, luego de ello, pedirme que la representara.

Se adelantó entonces dicha reunión virtual el 12 de noviembre y comparecieron Diana Díaz, su entonces asesor y una abogada de la FLIP, y lo primero que les dije, casualmente, fue que dejaba expresa constancia que era en esa oportunidad la primera vez que en mi vida veía a Diana Díaz y hablaba con ella. Ello, precisamente, para que no pudiere siquiera insinuarse que litigo mis casos mediante columnas de opinión. Adicionalmente, de manera inmediata me comuniqué con la directora de La Línea del Medio, Laura Gil, para informarle que había sido contactado por la FLIP, que adelanté la referida reunión y que, por lo mismo, adquiría a partir de entonces el compromiso de no volver a referirme en mis columnas sobre ese tema.

Quiero hacer énfasis en que, en esa reunión del 12 de noviembre, se me preguntó si podría acompañar a Diana Díaz a la audiencia de formulación de imputación programada para el día 18 de noviembre siguiente – a la postre retirada por la misma Fiscalía -, solicitud que decliné inmediatamente porque no conocía la denuncia formulada en su contra y acceder a ella implicaría solicitar un aplazamiento, lo cual, a diferencia de muchos afamados juristas, prefiero no hacer en mi ejercicio profesional.

Sí les dije que el caso era interesante y que me parecía, como me sigue pareciendo, un exabrupto que quien resultara investigada fuera ella y no Juan Pablo Bieri; de ahí que sugerí la conformación de un grupo de abogados, que yo mismo contacté, consolidándose el equipo de defensa con otro penalista, Dr. Alejandro Sánchez Cerón, el Dr. César Vallejo Serna, experto en derecho internacional y derechos humanos, y el Dr. Yefferson Mauricio Dueñas, experto constitucionalista. Todos decidimos asumir esta defensa con un único requisito: pro bono, es decir, sin cobrar honorarios, pues lo crea o no el Dr. Bernate todavía hay juristas que enaltecen la profesión y van más allá de la farándula y el Twitter.

Conformado el equipo, Diana Díaz nos confirió poder el día 23 de noviembre de 2020 a las 10:46 AM, según correo que nos remitió; es decir, sólo en esta fecha asumí como su defensor, tal poder fue radicado en la Fiscalía ese mismo día en horas de la tarde. Es decir, lejos de las temerarias e infundadas afirmaciones de Bernate, cuando escribí mis columnas no me asistía para con mi audiencia deber alguno de informar ninguna relación contractual en tanto, sencillamente, no existía, dado que, y perdonen lo reiterativo, cuando escribí mis columnas, ni siquiera conocía a Diana Díaz.

Estas explicaciones se las debo a mi audiencia, a La Línea del Medio, a su directora y a sus amables lectores, dados los malintencionados e infundados trinos de Bernate. Y digo que son malintencionados porque bien pudo aclarar estos escenarios simplemente preguntando en la Fiscalía cuándo llegó mi poder y no lanzando falsas afirmaciones en redes sociales.

Una cosa sí es cierta de lo dicho por Bernate en sus trinos. Y es que no es ético litigar los casos en redes sociales o medios de comunicación, de ahí que llame poderosamente la atención que ha sido justamente él quien, en repetidas ocasiones, ha referido a este tema puntual en diferentes entrevistas. Su contradicción se explica sola.

Pero dado que prefirió, como parece haberse vuelto costumbre, acudir al show y a la farándula, simplemente le digo que, si le queda algo de entereza, corrobore estos hechos, si es que realmente no los tiene claros, y proceda a retractarse. Que le quede claro que no caeré en ese nauseabundo juego de ventilar los casos en redes sociales, aquella práctica indebida en la que se pretende ganar en Twitter lo que se pierde en los estrados judiciales.

Pensé en no contestar las falsas afirmaciones de Bernate, pero creo que ya está bien que las vedettes del derecho penal, sobrevaloradas por las redes sociales y prevalidas de su gran número de seguidores, se crean con la facultad de sentar en el banquillo del Twitter a todo aquel que los contradiga, no comulgue con ellos o sencillamente no los aplauda. Estaré atento y presto a dar el debate en los estrados judiciales y tampoco caeré en ese fallido intento por desviar la atención de lo realmente importante en esta escena, como es la absurda persecución a Diana Díaz.

Nota final: Para la publicación de las fotos que acompañan la presente columna y los datos sobre la forma cómo conocí a Diana Díaz, conté con su aprobación.

*Dr. Iur. Mauricio Cristancho Ariza, abogado penalista, @MCristanchoA

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