Las primeras líneas o la aviesa obsesión de la derecha colombiana

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Es hora de parar la manipulación, la estigmatización, la composición de la ecuación entre primeras líneas y el terrorismo.

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Jóvenes y muchachas gestores de paz

El 14 de noviembre de 2022 en la presentación del programa de empleabilidad para jóvenes: empleo hoy, desde el gobierno se manifestó el propósito de contar hasta con 100.000 gestores de paz elegidos entre los protagonistas del Estallido Social de 2021. En la visión del presidente Gustavo Petro la iniciativa se orientaba de un lado a aliviar el problema del desempleo juvenil y de otro a tomar en cuenta la protesta de los miembros de las primeras líneas, sometidos a la continuada persecución por parte de la Fiscalía General de la Nación y de la Policía Nacional, de la SIJIN y de otras instituciones del Estado.

La preparación de la aplicación de esa política se inició con la publicación del Decreto 2422 que creó la comisión encargada de poner en marcha la liberación de los detenidos. Ella recibió la tarea de estudiar los casos mediante su estudio y no en virtud de una rifa caprichosa. El anuncio oficial fue recibido desde el primer momento con manifestaciones de cruda y vociferante hostilidad de parte de representantes de la derecha colombiana. En ese frente se agitan y arrebataban la palabra, el fiscal Francisco Barbosa, congresistas como Paloma Valencia, María Fernanda Cabal, Paola Holguín, David Luna de Cambio Radical, el exfiscal, Néstor Humberto Martínez, la procuradora general, Margarita Cabello.  

Una historia de estigmatización y manipulación

En verdad la ofensiva contra las primeras líneas tiene una historia. Se inició desde el primer día del Estallido Social. El 28 A de 2021 la SIJIN capturó a 14 personas acusadas por la Fiscalía de haber estado involucradas en las protestas de 2020 e incluso de años anteriores. En Cali las capturas de los jóvenes se iniciaron aquel día a las 7 de la mañana. La acción buscaba crear confusión en la opinión y calificar de antemano como terroristas a participantes en la protesta que apenas se había desencadenado unas horas antes. Día de por medio Uribe Vélez difundía a través de su cuenta de Twitter su exhortación al asesinato de quienes protestaban: “Apoyemos el derecho de soldados y policías a utilizar sus armas para defender su integridad y para defender a las personas y bienes de la acción criminal del terrorismo vandálico”.

Insólita megaoperación

El 15 de junio de 2022, el general Jorge Vargas, director de la Policía Nacional y el ministro de Defensa Diego Molano informaban profusamente sobre el despliegue de una megaoperación: El general Vargas en plan de resumen señaló: “(…) en el acumulado han sido capturados 267 integrantes de esas estructuras (primeras líneas), 228 por orden judicial y 39 en flagrancia en el marco de 161 diligencias de registro y allanamiento a nivel nacional” Esa acción supuestamente estaría evitando la realización de operaciones al final de la jornada electoral del 19 de junio.

Así se convirtieron las primeras líneas en una especie de reservorio de montajes de terrorismo y falsos positivos por parte de instancias del Estado.

La representación del Estallido Social de 2021 es aún hoy una brasa caliente en manos de la reacción y de la fuerza pública. Aunque se inscribe en una serie de movilizaciones de masas de un enorme potencial político y social registradas en Colombia entre 1893 y 2022 el Estallido social 2021 como los demás eventos que he cubierto bajo la denominación de las muchedumbres políticas no son acontecimientos que hayan sido asimilados y el temor que generan para la derecha hasta ahora resulta incontrolable por ello ahora la figura de las primeras líneas se quiere mantener como dispositivo de control y represión del derecho de la ciudadanía a la protesta política y social.

(Texto relacionado: Declaración de académicos sobre persecución a Primeras Líneas)

Impedir la protesta, prolongar la represión

Al contrario, ha tenido la reacción cierto éxito en el desdibujamiento en la conciencia pública de la magnitud y la brutalidad de la represión que el régimen de Iván Duque desencadenó y mantuvo durante el Estallido Social y que debería avergonzar a todo el país. Es una memoria de pesadilla que no debe dejarse extinguir. Las cifras más reiteradas sobre víctimas, aunque se advierte que son incompletas, y que cubren solo el tiempo comprendido entre el 28 de abril y el 15 de julio de 2021 son: 83 homicidios, 2053 detenciones arbitrarias, 1161 víctimas de violencia física, 35 víctimas de violencia sexual por parte de la fuerza pública, 96 víctimas de violencia ocular, 56 casos de trastornos respiratorios por la inhalación de gases lacrimógenos, un número aún impreciso de desaparecidos. Además, están los asesinatos que buscaban mantener el pánico como fue el del dirigente carismático Lucas Villa en el viaducto de Pereira el 6 de mayo y el de Junior Jein, en Cali, el 16 de junio: cantante, compositor, reguetonero, pionero de la salsa choque. Había sido animador de los paros de Buenaventura y durante el Estallido Social había participado como artista en Jamundí.

Una nueva época histórica

El Estallido social representa una movilización de la ciudadanía que se ubicó y contribuyó a la configuración de una nueva época histórica que se inició en el segundo decenio del siglo XXI, luchas sociales de gran alcance, el gran movimiento estudiantil de 2011, el Paro Nacional Agrario de 2013, Los Capítulos de las mingas indígenas de 2011, 2013, 2014, 2019, Los paros cívicos de Buenaventura. Esa nueva época histórica se vio fortalecida por la victoria de la fórmula Gustavo Petro – Francia Márquez, pero no se reduce a esta última. Es necesario relacionar de manera central la época histórica con el Estallido Social 2021 y por supuesto con el proceso de paz que incluyó los episodios de exploración, la fase secreta de las conversaciones sobre la agenda de las negociaciones, las negociaciones de paz y la firma de los acuerdos.

Las muchedumbres políticas si bien son acontecimientos que se precipitan sin previo aviso y ostentan rasgos espontáneos tienden a dotarse de formas organizadas de movilización. Ya el filósofo neerlandés Baruch Spinoza ofreció para la época moderna una definición muy sugerente de multitud: “multiplicidad de singularidades que se disponen en un orden determinado” y es la construcción de ese orden la que es preciso buscar: En el Estallido Social de 2021 demandan identificación, sistematización y estudio desde las formas de acción, de resistencia de los participantes hasta la circulación de la solidaridad de las ollas comunitarias, el trabajo de artistas plásticos, la asistencia jurídica a los capturados y perseguidos.

Parte del orden construido lo constituyen las primeras líneas que si bien dieron su nombre a las avanzadas de la defensa contra la brutalidad de la fuerza pública también lo prestaron a grupos de juristas, de enfermeras y médicos, a las llamadas Primeras líneas ecuménicas compuestas por sacerdotes. Todo eso torna más insólita la represión continuada a las primeras líneas ejercida por la Fiscalía, La inteligencia policial y que no pocas veces es secundada por jueces que no emprenden sus propias indagaciones jurídicas, sino que se prestan a juegos inventados por autoridades y por las fuerzas políticas de la reacción.

No a la estigmatización

Es hora de parar la manipulación, la estigmatización, la composición de la ecuación entre primeras líneas y el terrorismo. Académicos, investigadores, en asocio con protagonistas del Estallido Social 2021 debemos organizar una asamblea verdaderamente nacional que establezca evaluaciones y análisis profundos del acontecimiento histórico. No resulta tolerable que las coordenadas que de él se proyecten sean las de la represión asesina que impuso de manera brutal el Estado durante los meses de protesta y que se quiere prolongar de manera indefinida. ¡Basta ya de manipulación y estigmatización de la protesta social y política! En tal dirección se debe aprovechar las controversias que ha desatado la decisión del presidente Gustavo Petro de designación de gestores de paz a jóvenes y muchachas protagonistas de la gran protesta.

(Le puede interesar: Rodolfo Hernández: la figura política, el fenómeno electoral)

*Medófilo Medina, Ph.D en Historia, profesor emérito y honorario de la Universidad Nacional.

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