Los Juegos Del Hambre

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“El deporte-espectáculo aparecería más claramente como una mercancía de masas y la organización de los espectáculos deportivos como otras ramas más del show-business…no es únicamente en el terreno del deporte donde los hombres corrientes son reducidos al papel de fans, límites caricaturescos del militante, condenados a una participación imaginaria que no es sino la compensación ilusoria de la desposesión en beneficio de los expertos”.

“Sería fácil mostrar que las diferentes clases sociales no coinciden en cuanto a los efectos esperados del ejercicio corporal; efectos en el cuerpo externo, como la fuerza aparente de una musculatura visible, preferidas por unos o la elegancia, la desenvoltura y la belleza, elegidas por otros; o efectos en el cuerpo interno, como la salud, el equilibrio psíquico, etc.,: en otras palabras, las variaciones en las prácticas por clases no se deben  únicamente a las variaciones que los factores que hacen posible o imposible asumir sus costos económicos o culturales”.

Cuestiones de Sociología. Pierre Bourdieu (Sociólogo francés. 1930-2002).

(Lea también: Filibusterismo y pensiones)

El fútbol, el deporte quizás más practicado y de mayor aceptación en las clases populares colombianas, es mucho más que un deporte, siéndolo desde luego, es más que eso, es un espectáculo, un gran negocio y hasta un vehículo de movilidad social y de unidad política.

Abordaremos estos dos últimos aspectos de tamaña actividad social, que en términos del sociólogo Pierre Bourdieu, representa un verdadero campo de estudio, que va en la dimensión sociológica de su consideración, en un verdadero mundo social que involucra a toda una nación e inclusive tiene su efecto político internacional. Para Bourdieu, la constitución de un campo es el reconocimiento como concepto-realidad de un conjunto de prácticas y relaciones de fuerza entre agentes o instituciones en la lucha por formas específicas de dominio y monopolio (reglas de juego) de unos capitales eficientes en él (simbólicos y materiales).

Si partimos de que este deporte del fútbol es un campo social con múltiples dimensiones lo veremos en la brevedad de este escrito como una posible fuente de movilidad social y de logro de cierta unidad nacional en el sentido político. El futbol como deporte competitivo o como deporte recreativo juega un importante papel en la vida social colombiana e inclusive económico, que puede ser medido por el espacio que ocupan sus detalladas informaciones y análisis fluctuantes entre la charlatanería y el tecnicismo en los medios masivos de comunicación y seguramente en las redes sociales.

(Texto relacionado: Autocorrección)

Esa dimensión de movilidad social, en el sentido vertical, es decir que se trata de un mecanismo que de alguna manera permite ciertos ascensos sociales, más reducidos que amplios, pero que sirven en algo de acicate para unos sectores sociales con pocas opciones de ascenso social. No diríamos que se trata de un espejismo, una ilusión, pero si de una opción realmente restrictiva para aplicarle con justeza, por ejemplo, la frase de que “son muchos los llamados y poco los escogidos”. Es como la lotería, te la puedes ganar si la compras, pero tus posibilidades son mínimas. En el futbol profesional colombiano los jugadores ganan entre 2 y 20 millones de pesos mensuales, dependiendo del club donde jueguen. Ganar la lotería es jugar en el extranjero, especialmente en Europa para cumplir un sueño. Teniendo en cuenta que la “vida útil” de un futbolista profesional es corta (puede estar entre 10 o máximo 20 años). Seguramente para una familia, usualmente de condición muy humilde y generalmente en un nivel de pobreza, contar con un hijo futbolista, con características de crack o al menos destacado jugador es la para una familia una bendición anhelada para disfrutar de una vida mejor, que a veces enloquece en el despilfarro, la ostentación y equívocos gastos e inversiones, y en resumen en “matar a la gallinita de los huevos de oro”.

Es muy llamativo que por lo menos 5 jugadores de la actual selección de Futbol de Colombia, provengan del departamento del Chocó, en donde no hay futbol profesional y es uno de las regiones con mayor pobreza en nuestro país.

El futbol es un gran negocio multinacional y la entidad que lo rige a nivel mundial, la FIFA (Federación Internacional de Fútbol Asociado) recibe ingresos anuales entre 5.800 y 6.000 millones de dólares. El verdadero negocio no es de los futbolistas, los verdaderos dueños son otros.

Una selección nacional de futbol tiene por el contexto mundial una relevancia que va más allá de la participación en torneos internacionales, representar a un país, a su bandera a su himno tiene un efecto de orgullo nacional. Como lo señala Bourdieu logra la creación de una ilusión colectiva volviendo a nacionales de un país “jugadores ilusorios” con un sentir común, casi podríamos decir en auxilio de un publicista contratado, “que cuando juega la Selección juega un país”. En una Nación tan polarizada como la nuestra, el único o mejor de los únicos factores de unidad nacional está en una Selección de fútbol y su desempeño.

Ese papel político de Unidad Nacional, sin querer queriendo, atribuido a la Selección Nacional representa, para los grandes negocios, los grandes medios de comunicación y algunos otros una magnífica oportunidad de inversión tanto financiera como política, con excelentes resultados. De todas maneras, en un país tan desigual, en donde inclusive hay rivalidades regionales (que el futbol también expresa), esa efímera (no necesariamente) expresión de encuentro de país que significa la Selección Nacional, es gratificante sin distinciones de clase o etnia.


Información: El poder constituyente ya está constituido en Colombia, son los ciudadanos, quienes mayores de 18 años gozan de la nacionalidad colombiana. Cualquier otra caracterización podría aproximarse a los intentos de los regímenes fascistas de sustituir la representación política por representaciones corporativas de distintos grupos sociales y económicos, que por ejemplo en España, el franquismo la impuso durante30 años.

(Le puede interesar: Negociación de paz o negación de paz)

*Víctor Reyes Morris, sociólogo, doctor en sociología jurídica, exconcejal de Bogotá, exrepresentante a la Cámara, profesor pensionado Universidad Nacional de Colombia.

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