Los Muiscas

Carl Henrik Langebaek

Debate

309 páginas

El libro que hoy dejamos en las estanterías de la Biblioteca Diaria de La Línea del Medio depara muchas sorpresas y otras tantas felicidades, ese tipo de alegrías que sólo podría proporcionar el abrir las entrañas de una deuda que siempre hemos cargado, una especie de fardo o cofre del que perdimos la llave y, en algún momento, hasta la curiosidad de abrirlo. Un día, sin embargo, algo te permite reconocer esa deuda y sentarte tranquilo a enfrentarla.

Por lo menos esa fue mi sensación al encontrarme con este libro y adentrarme en sus páginas: esa deuda personal de la que hablo es resolver la ignorancia que tengo sobre quiénes eran los Muiscas, cuál es la historia de esa cultura que habitaba un vasto territorio de los Andes orientales antes de que llegaran Gonzalo Jiménez de Quesada, Sebastián de Benalcázar y Nicolás de Federman a traicionarse entre ellos para quedarse con lo que hoy es Bogotá, Cundinamarca, Boyacá, Santander y parte del Meta.

Los Muiscas, La historia milenaria de un pueblo chibcha, de Carl Henrik Langebaek, es un ensayo profundo, documentado y revelador sobre una cultura hoy distante, tergiversada por la historia oficial, los prejuicios y los intereses políticos -de Derecha y de Izquierda- que siempre se han querido adueñar de una interpretación sobre lo indígena.

Langebaek, antropólogo bogotano que ha dedicado buena parte de su vida a estudiar el rastro de estos antiguos pobladores, amoló su pluma hasta dejarla tan afilada como una espada y, con ella, desvirtuar en este libro varios mitos descarados: que los Muiscas eran gobernados a la manera de las cortes europeas, es decir, por caciques coronados sobre tronos y bañados en oro, tiranos que reclutaban a sus súbditos para la guerra o el pago de impuestos; que eran ‘sabios ecológicos’; seres superiores y más limpios con una comunicación expedita con los extraterrestres o, en la otra cara de la moneda, gente tonta, servil, enferma y mal alimentada. Todas esas miradas, explica Langebaek, son producto de una mirada etnocéntrica, nada consecuente con las herramientas de una antropología seria y confiable.

El punto de vista de este libro es el de ver la cultura como una complejidad y diversidad hoy insondables a las que sólo nos podemos acercar con preguntas más que con certezas; es, además, un texto que acepta que ofrece un punto de vista, uno entre los tantos que puede haber al respecto. El libro se interroga por los conceptos de poder y jerarquía entre los Muiscas, por las características de su lengua chibcha, por su origen y territorios, por su organización social y política; al final, ofrece una vastísima bibliografía de referencia sobre los Muiscas.

Este libro es, pues, una llave para saldar esa deuda de conocimiento que tenemos con el territorio que hoy habitamos muchos colombianos y que un día pisaron Saguanmachica, Nemequene y Tisquesuza.

Mauricio Arroyave, periodista, lector caprichoso y frustrado librero, @mauroarroyave

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