Los rostros de la salsa
Leonardo Padura
Tusquets
332 páginas

No tengo la habilidad de disfrutar la música salsa. No he sido beneficiario de tal cualidad. A pesar de todos los intentos, y hasta de un amor que una vez me quiso enseñar a escuchar salsa, no pude. Con decirles que ni siquiera soporto el Latin Jazz. Yo me lo pierdo. Yo sé. Aun así, estoy en capacidad de decir que los salsómanos van a delirar con la noticia de la que soy heraldo en La Línea del Medio: acaba de ser reeditado un libro mítico con entrevistas con grandes músicos del género, conversaciones y reflexiones dirigidas por uno de los importantes novelistas y periodistas cubanos vivos: Leonardo Padura. Además, ésta es una segunda edición aumentada.

Cuando digo que grandes músicos salseros dialogan con Padura en este libro es porque grandes músicos salseros dialogan con Padura en este libro. Les doy ejemplos: Rubén Blades, Willie Colón, Johnny Pacheco o Juan Formell, entre otros; también están invitados a “Los rostros de la salsa” merengueros como Wilfrido Vargas o Johnny Ventura, o un bachatero de la talla de Juan Luis Guerra. Y ¿por qué esa fauna tan variopinta hablando de salsa? Pues porque la salsa es ante todo un sentir caribeño, un merequeteque de ritmos y estilos que se burlan de las fronteras y que, como aclara el musicólogo Raúl Fernández en la presentación del texto, es “un pedir prestado de ideas al son cubano, a la guaracha, al seis tumbao y el chorreao, al aguinaldo, el tamborito, la música brasileña, la plena y la bomba, la ranchera, el mambo, el bolero, la rumba y el jazz”. ¡Vaya vaina!

Y ¿qué hace Leonardo Padura, Premio Princesa de Asturias de las Letras 2015, periodista y escritor de ensayos, novelas y cuentos, creador de célebre detective Mario Conde, protagonista de por lo menos ocho ficciones, indagando por la salsa? En el prólogo del libro nos lo aclara: pues porque es periodista y novelista y porque tiene un interés humano y literario en quienes lideraron un sentir que identificó a varias generaciones desde finales de los años sesenta.

De esta manera, pues, este libro es, sin duda, un adminículo de referencia: aquí se indaga por la historia y los momentos que pasó uno de los más importantes fenómenos musicales del continente. También es, por lo demás, un nostálgico viaje al pasado. La salsa, por lo menos en su momento actual, ya es un lujo de nicho, de grupos que, por grandes que sean, ya no representan la fuerza masiva de otrora; hoy la industria, y el gusto en general, están marcados por el reguetón, ese fenómeno que parece que también tiene sus cosas buenas, pero cuya voz más común es la vulgaridad, el sexismo y las formas más baratas del pensamiento. Y no me ataquen a mí si no están de acuerdo: eso lo dice Padura. (Yo lo creo; lo que pasa es que no tengo autoridad para sustentarlo, porque si no pude con su majestad la salsa, menos pude o podré con un vasallo como el reguetón).

La salsa, sin duda, ha sido desde su inicio la expresión del barrio, de lo marginal y lo discriminado y, en eso, se parece al reguetón; lo que pasa es que, sin duda, y a pesar de que no me guste, es un fenómeno envuelto en genialidad. ¿Por qué decayó en popularidad y en la calidad de sus nuevos intérpretes? ¿Por qué la salsa todavía mueve corazones, cuerpos y pies de esa manera? Este libro da pistas para entenderlo.

*Mauricio Arroyave, periodista, lector caprichoso y frustrado librero, @mauroarroyave

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