La gestión de la pandemia ha sido mala. No son opiniones sino datos.

Los amigos del gobierno nacional afirman que el Presidente Ivan Duque ha manejado muy bien la pandemia y sus contradictores que ha sido un desastre. Más allá de opiniones políticas cuyo sesgo es inevitable, es esencial ir a las cifras para llegar a una conclusión sustentada y equilibrada. Los datos, desafortunadamente, no son buenos para Colombia. Los expertos y analistas internacionales señalan que son tres los indicadores que se deben tener en cuenta para evaluar la gestión de la pandemia en los distintos países: número de contagiados, número de fallecidos y las cifras de desempleo.

Hasta el viernes pasado el número de contagios según las cifras oficiales del Ministerio de Salud era de 841.531 personas y, aunque en las últimas semanas se han reducido las cifras de contagios, en algunos departamentos aún se encuentra la curva en ascenso y, en otros, hay ya indicios de peligroso rebrote. Esa cifra nos coloca en el quinto lugar a nivel mundial, sólo superados por cuatro meganaciones – Estados Unidos, India, Brasil y Rusia – . Estamos por encima de México, Sudáfrica y Francia, que tienen muchos más habitantes. A nivel latinoamericano, somos subcampeones en números totales de contagios, superando a México que nos dobla en población. Además, la mayoría de esos países han realizado en estos seis meses muchas más pruebas que nosotros. Mal entonces en número de contagiados.

Las mismas cifras del Minsalud nos indican que, hasta el pasado viernes, habían fallecido 26.397 colombianos por causa de este letal virus. No cabe duda que la cuarentena temprana y estricta, decretada primero por la alcaldía de Bogotá y después por el Gobierno nacional, permitió salvar la vida de muchos compatriotas y nos brindó el tiempo necesario para adecuar el sistema de salud en las unidades de cuidados intensivos necesarias para evitar el colapso en los servicios en la etapa crítica del pico de la pandemia. La mala noticia es que las cifras siguen siendo muy altas cuando comparamos con el resto del mundo. Estamos en el lugar número 11 a nivel mundial, superados por naciones que tienen un mayor número de habitantes, con excepción de Perú. Y, en el continente, somos cuartos en personas que perdieron la vida. Por encima, se encuentran Brasil, México y Perú. Sin embargo, la buena buena noticia es que el índice de letalidad ha sido menor en Colombia que en muchos otros países.

Finalmente, encontramos las cifras de desempleo, aumento de pobreza e informalidad y caída de la economía. Los colombianos siguen con miedo a morir del virus o a morir de hambre, como consecuencia de los devastadores efectos de la pandemia en el empleo y el ingreso de trabajadores formales, independientes e informales. Los expertos señalan que la caída de la economía estará alrededor del 8% al finalizar el año, retrocederemos en materia de pobreza a niveles que teníamos en el 2005 y el desempleo se trepó a un escandaloso y peligroso 20%, muy por encima de todas las economías grandes de la región. Somos los campeones de desempleo en América Latina y, hasta el momento, no se conoce un plan agresivo, serio y coherente de recuperación del empleo en el país. El Gobierno deja todo a la sola apertura de la economía y las ayudas a empresarios y trabajadores independientes han sido demoradas y tacañas. No se invierten recursos suficientes para apoyar nóminas de pequeñas y medianas y empresas y la ejecución de gasto del fondo creado para atender la emergencia no supera hasta ahora el 50%.

En fin, la gestión del Gobierno nacional de la pandemia ha sido mala. No son opiniones sino datos, y comparaciones con el resto de naciones del continente. Duque lo ha hecho mejor que Trump, Bolsonaro, Johnson y Lopez Obrador, pero peor que el resto de gobernantes del mundo. Y lo peor es que el virus sigue ahí con cifras de contagios y muertes aún altas y serias posibilidades de rebrote. Mientras tanto, el gerente de la vacuna para Colombia afirma que sólo hasta el año 2023 habrá un plan de vacunación en el país. Nos distraemos con movilizaciones de protesta, graves abusos policiales, procesos judiciales contra el jefe del partido del Gobierno y encuestas de popularidad de presidente, alcaldes y dirigentes políticos. Y olvidamos que el virus sigue ahí, amenazando nuestras vidas. Pilas con el auto cuidado, el distanciamiento social, el lavado de manos y el uso de tapabocas. Es lo único que nos salva.

*Juan Fernando Cristo, @cristobustos, ex Ministro del Interior y ex senador.

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