María del Pilar sí era líder social, sí había sido amenazada y sí participó de luchas sociales en Tierralta. Los que quieren negar esto buscan que ella sea solo una cifra más, pero la dignidad de esta líder comunitaria, víctima del conflicto armado, no la acaban los discursos de odio difundido desde las redes sociales y los pírricos pronunciamientos del presidente Duque.

María del Pilar Hurtado fue asesinada el pasado 21 de junio por sicarios en Tierralta, Córdoba. Su crimen tomó notoriedad por su condición de líder social y por el video de uno de sus hijos llorando minutos después del atroz crimen.

Era madre de cuatro hijos; con ellos llegó hasta Tierralta para buscar un mejor porvenir, el mismo que no encontró en Puerto Tejada, municipio donde se desarrolló en la lucha social que personas cercanas al Centro Democrático intentaron negar.

Cuando María del Pilar vivió en ese municipio del norte del Cauca, nadie sabía de ella y no era figura pública para aparecer en la prensa, pero sí era conocida en la Mesa Municipal de Víctimas de Puerto Tejada y, posteriormente, en la Mesa Departamental de Víctimas, tal como lo confirmó su amiga de lucha Rossy Pérez en diálogo con el Sistema Informativo de Unicauca Estéreo.

En el norte del Cauca, María del Pilar intentaba sobrevivir tomando diversos trabajos y ayudaba a su madre Juana Montaño para que recibiera ayudas por parte de la Unidad de Víctimas. Pero su labor se centró en denunciar a través de la Fundación de Víctimas Adelante con Fortalezas (FUNVIAROR) la presencia del narcotráfico en su municipio y su relación con el fenómeno del pandillaje en ese lugar, fenómeno que ha crecido hasta el punto de que muchos habitantes denuncian la disputa de Puerto Tejada por parte de disidentes del sexto frente, el ELN y oficinas de cobro.

Por su trabajo recibió amenazas en Puerto Tejada, pero de ellas nunca supimos los periodistas regionales, tal vez porque ella nunca las hizo públicas o, de pronto. Por nuestra falta de relación con los líderes y lideresas sociales más allá de un simple registro noticioso.

Estas amenazas contra su vida y la de sus cuatro hijos la hicieron tomar la decisión de irse a buscar un mejor futuro, frase que en Colombia no se sabe muy bien que significa. Esta historia, desconocida hasta ahora, hace parte de la tragedia que a diario enfrentó María del Pilar Hurtado.

Tiempo después de abandonar su municipio, sus amigos y allegados supieron de ella a través de las redes sociales donde por medio de mensajes les informó que se encontraba en el departamento de Córdoba y que, desde allí,  iba a trabajar para sacar adelante a su familia.

Los habitantes del departamento del Cauca volvieron a saber de ella cuando las redes sociales fueron el escenario donde el dolor y la impotencia de uno de sus hijos hizo que se manifestara la indignación a través de Twitter y Facebook, pero también reveló el poco interés del Gobierno Duque sobre el tema, el desprecio del Ministro Botero sobre el caso y el creciente dominio paramilitar en regiones del país.

María del Pilar sí era líder social, sí había sido amenazada y sí participó de luchas sociales en Tierralta. Los que quieren negar esto buscan que ella sea solo una cifra más, pero la dignidad de esta líder comunitaria, víctima del conflicto armado, no la acaban los discursos de odio difundido desde las redes sociales y los pírricos pronunciamientos del presidente Duque.

*José Marulanda, vinculado a Unicauca al día Radio y Televisión. Conductor de Unicauca al Día Radio el informativo, @marulojose

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