Cada mañana, Mauricio Arroyave presenta la reseña de un libro para tentarnos a disfrutar la lectura. Encontrará la colección de sus notas en la sección “Biblioteca Diaria” en la página de inicio.

María Mercedes Carranza. Poesía completa.

Lumen

158 páginas.

“Que el juicio de la historia sea más benévolo con María Mercedes Carranza, quien le apostó a la paz y a la poesía como una manera de sacar adelante a este país.”

Esta edición de la Poesía Completa de María Mercedes Carranza, con pasta dura y magnífica sobrecubierta, apareció por primera vez en octubre de 2018. ¡Que sirva el primer aniversario de su aparición como excusa para dejar este libro a disposición de la Biblioteca Diaria de La Línea del Medio!

Acá están ofrecidos, en bandeja de plata, sus cinco libros de poesía (Vainas y otros poemas, 1968 -1972; Tengo miedo, 1976 – 1982; Hola, Soledad, 1985 – 1987; Maneras del desamor, 1990 – 1992 y El canto de las moscas, 1997), además de los poemas inéditos de Los placeres verdaderos y el famoso poema que escribió tras la muerte de Luis Carlos Galán, titulado 18 de agosto de 1989.  

Este es el testimonio definitivo de la pluma de la poeta, desencantada del amor y la política colombiana, y quien, como artista que fue, avanzó en una búsqueda permanente de su propio camino poético, muy distinto al de su padre, el fundador del edulcorado y conservador Piedracelismo: Eduardo Carranza; la de ella fue una poesía tranquila, contundente y franca, rebelde, sin prosopopeya; una denuncia de la crueldad del mundo, pero con una dosis importante de ironía y humor.

Carranza estuvo vinculada a la política colombiana y no pudo, quizás por eso mismo, dejar de cosechar amigos, pero también enemigos por doquier: galanista -casada ella misma con el periodista Fernando Garavito, amigo muy cercano de Luis Carlos Galán-, y miembro de la Asamblea Nacional Constituyente por el movimiento Alianza Democrática M-19, aunque quizás la mayor parte de sus malquerientes se los ganó en los años que dirigió La Casa de Poesía Silva. Harold Alvarado Tenorio, en su Ajuste de cuentas de la poesía colombiana del Siglo XX (Agatha, 2014), escribió:  “Se dedicó a hacer política con la poesía. Durante 17 interminables años, blandiendo la consigna: ‘Las palabras pueden reemplazar las balas’, convirtió la poesía en un entretenimiento, que aparentando resucitar un género agonizante, con el uso y abuso de medios masivos de difusión y el despilfarro de desmedidas sumas de dinero público, organizó veladas, conciertos, premios y recompensas en miles de dólares, […]”.

Que el juicio de la historia sea más benévolo con María Mercedes Carranza, quien pudo haberse equivocado algunas veces -¿y quién no?- pero quien le apostó a la paz y a la poesía como una manera de sacar adelante a este país. Este libro es, pues, un testamento valiosísimo de vida.

Mauricio Arroyave, periodista, lector caprichoso y frustrado librero, @mauroarroyave

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