Merkel, la mujer y la política

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No se debería cuestionar a la mujer por lo que nunca se cuestionará a los hombres, sino se debería tratarla con la equidad y valorar sus competencias.

Ser mujer y desarrollarse en cualquier campo no es sencillo: se ha de caminar largos caminos y algunos son mucho más difíciles que los que recorren los hombres. Mujeres y hombres mantienen un nivel de competencia desigual. Si lo miramos de forma superficial, las mujeres son formadas para ciertos trabajos y no para consolidarse como políticas exitosas.

Algunas mujeres tendrán que buscar un mentor “hombre” para poder llegar lejos y apoyos que sean sostenibles para alcanzar sus metas, en medio de estereotipos, juicios vinculados a las relaciones familiares, carrera y demás situaciones que pueden llegar a ser obstáculos para ostentar un cargo de importancia. La elección en su mayoría siempre será de los hombres en un escenario político porque se les percibe a ellos como equilibrados, fuertes y realistas. Pero en este campo no es necesario ser fuerte físicamente sino mantener los estribos.

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Todo cuenta en este espacio. A las mujeres se les observa con mayor detalle, cómo se visten y cómo hablan y se contabilizan los posibles excesos. Hablemos de Ángela Merkel, quien llegó a ser líder y acaba su mandato, sin que ella sea necesariamente el único ejemplo de éxito

Durante 16 años, estuvo en la Cancillería alemana, varias veces catalogada por la revista Forbes como la mujer más poderosa del mundo, con una carrera brillante en medio de gran cantidad de hombres. A las mujeres se les pone más a prueba y tienen que soportar algunos comportamientos que no pasan desapercibidos. No obstante, Merkel supo aguantar y manejar esto: por ejemplo, observen la forma en que el presidente George W. Bush en 2006 sorprendió a la Canciller Merkel al cogerle los hombros como si quisiera darle un masaje, algo que le incomodó a ella. Años después Bush se excusaría por el incidente.

En 2007, Vladimir Putin la quiso intimidar con su perro. Algunos mencionan que eso no fue lo que pasó, pero se sabía que ella les tenía miedo a estos animales, así como a los caballos.

Tomado de CNN

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Putin se disculparía con ella por el suceso, asegurando que no quería asustarla. Este hecho no fue muy cortés de su parte y nada tenía que ver un perro en medio de una visita diplomática; el animal era innecesario en este lugar. Con el pasar de los años, Merkel iría ganando terreno poco a poco con su liderazgo, capacidad y sobriedad; esto lo entendería el Presidente ruso, quien la recibiría con flores en agosto de 2021 al asistir a un almuerzo de trabajo con ella.

Tomado de Reuters

Las mujeres están más expuestas que los hombres a este tipo de tratos e incluso a los insultos en los medios y en especial en las redes sociales, donde el odio brota. Muchas mujeres no están dispuestas a soportar este tipo de situaciones, lo que puede limitar sus deseos o aspiraciones. Este es solo un abrebocas de lo que una mujer tendrá que vivir en este escenario rodeado por los hombres.

Tomado de sopitas.com

Brechas y estereotipos que no pasan desapercibidos, condiciones de la sociedad e imposiciones, en el caso de Angela Merkel, se le pudo observar tranquila con gran altura y conocimiento para desarrollar su labor. Es necesario visibilizar a las mujeres por sus logros, actuaciones, carisma e integridad.

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No se debería cuestionar a la mujer por lo que nunca se cuestionará a los hombres, sino se debería tratarla con la equidad y valorar sus competencias. El mundo no puede cerrar el espacio a la idoneidad de la mujer; el riesgo que ella asume en las relaciones de poder es muy alto.

*Sandra Castillo, profesional en derecho, estudios de Maestría en Paz, Desarrollo y Ciudadanía. @sandra_doly

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