El muro, aun siendo símbolo de división, frontera y privatización del espacio, es posibilidad.

El muralismo como expresión artística es tan política y trasgresora como una protesta. Nace como idea e impacta a un significativo número de transeúntes sin importar afinidades. Puede que haya reacciones inconformes o curiosas; esa es la intención: una manifestación que interrumpa la cotidianidad.

Aclarado eso, es evidente que la calle como espacio intervenido toma protagonismo y abre un canal de comunicación entre el artista y la comunidad tan fuerte que ese vínculo como herramienta transforma, construye y se apropia del territorio, más allá de si la consideramos bella o no a la vista. ¿Qué motiva a un joven para ver en un simple muro una oportunidad de liberación? Para contestar a este interrogante, tres muralistas que han podido intervenir en Bogotá explican:

Liliana Cuca Villamil, artista plástica y visual de la Academia Superior de Artes de Bogotá. “Cuando empecé a estudiar artes, me di cuenta que la academia me brindaba un título que me abriría puertas para cumplir muchos de mis otros sueños, pero que ser parte del arte urbano era mi verdadera vocación. Ha pasado mucho tiempo en que no sólo he pintado muros por el mundo, también he podido ser parte de proyectos culturales y sociales que me hacen mejor persona y, por ende, mejor profesional”.  

Un Abrazo, calle 1a arriba de la 10a. Por “Lili Cuca”.
Un Abrazo, calle 1a arriba de la 10a. Por “Lili Cuca”.

“El 21 de junio de 2019, un juez en España dictó la sentencia por el caso de “La Manada”, un grupo de hombres que, durante las fiestas de San Fermín en Pamplona, violaron a una mujer. Después de tres años, se hizo justicia y ellos recibieron una lección; no puedo imaginarme lo que esta mujer vivió después de ser maltratada de esa manera y ver que hubo gente que no le creyó y, además, defendió a esas personas. Ese día dibujé esta imagen porque quería extenderle mis brazos para pedirle perdón por ser víctima de esta sociedad enferma y para pedirle que nunca se fuera a sentir derrotada porque era muy valiente.”

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Andrés Lesmes ‘Cosmo’, muralista experto en pintura, ilustración y grabado.“Actualmente, me interesa comunicar ideas por medio de la ilustración, el muralismo y el grabado. Me mueve como artista solucionar gráficamente cuestionamientos que a diario me hago sobre la vida y transmitirlos a las personas, a través de los diferentes medios que tengo a disposición. Uno de los más poderosos es el arte urbano por su impacto en lo público”.

Sentir, Carrera 19 # 23a - 36 / Barrio Santa fe. Por ‘Cosmo’
Sentir, Carrera 19 # 23a – 36 / Barrio Santa fe. Por ‘Cosmo’

“Este mural nace a partir de un grabado que invita a reflexionar sobre el lugar que le damos a los pensamientos y cuál a los sentimientos. Vivimos separados; mente y corazón no parecen ser compatibles en el mundo contemporáneo. Este mural invita a poner la cabeza en el corazón y el corazón en la cabeza, a terminar con la separación para vivir en unidad nuestra humanidad.”

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Javier Almirón, artista urbano, creador y líder del proyecto Atrapasueños Relato Urbano.“Cuando era más chico sentía que la práctica artística solo se trataba de un espacio creativo muy personal, donde uno se encuentra ensimismado construyendo obras con mensajes encriptados. Aunque a veces aún lo siga siendo, desde hace unos cinco años, trasladé mi obra a la calle y me hizo el click de que ahí era el lugar”.

Atrapasueños, planta de tratamientos residuales El Salitre. Por “Javier Almirón”
Atrapasueños, planta de tratamientos residuales El Salitre. Por “Taty Gómez, Dast y Javier Almirón” Fotografía: Juan S. Gonzáles.

“Esta producción ha sido de las más grandes afrontadas con Atrapasueños. Más de mil metros cuadrados haciendo historia en la planta de tratamientos residuales El Salitre, donde intervinimos una arqueta y tres decantadores, siendo la primera intervención artística en una planta de este tipo. En el proyecto, trabajé con “Taty Gómez” y “Dast” conjugando nuestros estilos en los muros y la producción de Diana Valbuena, más el equipo de asistentes.”

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El muro, aun siendo símbolo de división, frontera y privatización del espacio, es posibilidad. La posibilidad que solo un artista encuentra. Para barreras, siempre hay arte que corrompa ese sentido. Es por lo que debemos pensarnos como un país desde el arte; fuimos arte primero antes que sistemas de signos para comunicarnos. Está en nuestro ADN. Pensémoslo de esta manera, ¿Por qué aun los jóvenes insisten en estudiar carreras enfocadas al arte? No es simple empatía; es cuestión cultural.

Somos un país con creatividad y aprovechar la gran oferta de artistas para diferentes campos sería el paso para posicionar a Colombia. Tanto Lili como Javier y ‘Cosmo’ concuerdan en que sus inicios en el arte fueron desde muy temprana edad, casi como si hubiesen descubierto algo que siempre han tenido por dentro y que se moría por salir. El arte es inherente al ser humano; ya está dentro de cada uno de nosotros y la pregunta es qué hacer con él.

“Siempre digo que en el arte hay que trabajar mucho a conciencia, con respeto y entender que la responsabilidad que tenemos al intervenir los espacios públicos es muy grande, que ahí es donde podemos hablar y ser escuchados”, dice Javier Almirón

La acogida de la comunidad a muralistas se ha incrementado de una forma importante porque a la gente le gusta ver sus calles adornadas con hermosos dibujos y esto genera pertenencia. Pero implica también abrir la mente a la comunidad y hacerles ver que, como los murales, los grafitis también hacen parte de la expresión artística urbana.

Tanto grafiteros como muralistas comparten una misma idea. “Me gusta ejercer el muralismo de forma independiente sin intermediarios que dicten qué se debe pintar; me parece que esa responsabilidad la tiene el artista”, recuerda ‘Cosmo’.

Grafiteros o muralistas, su intención es política, entendido el término desde un sentido que nos involucra a todos, un llamado a la comunidad. Varias de las exigencias que hacen estos creadores apuntan a prestarle atención a la crisis humanitaria que vive el país. ¿Cómo esperar que se le preste atención al arte, si ni siquiera se presta atención a la vida? Tan cierto es que somos arte como cierto es que nos están matando.

“Como artista, como declarante de renta, como mujer, como adulta, como hermana, como hija, como amiga, como compañera, le diría al gobierno que atienda la crisis humanitaria que tiene este país; luego pensamos en peticiones individuales”, insiste Lili Cuca.

*Alejandra Sánchez, estudiante de comunicación social y periodismo.

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