Se avecina una sistemática campaña del ‘uribismo’ contra la Corte Constitucional; su preocupación no son los niños sino el muro de contención que representa la Corte frente a su deseo de acabar con el acuerdo de paz.

Minutos después de conocerse solo los titulares del fallo de la Corte Constitucional sobre el Código de Policía, las redes sociales ya estaban encendidas por las hordas de los twitteros de la ultraderecha que señalaban que, con esa providencia, los niños quedaban a merced de las drogas.

Horas más tarde, el propio Presidente Duque aseveró: “Si bien algunos hablan de libre determinación de la personalidad, ésta no puede ser la libre determinación de la drogadicción. Tenemos que defender la familia”. Y el senador Álvaro Uribe dijo en la W radio que “el juicio de la Corte no era constitucional sino de valor” y sugirió que la consecuencia de esa providencia “era la imposibilidad de restringir el consumo de alcohol y drogas en lugares públicos”. En su cuenta de Twitter, a manera de encabezado de esa misma entrevista radial escribió: “Facilitan el consumo de drogas en contra de las familias colombianas”. Además, le dio RT a un trino de la Consejera Presidencial Karen Abudinen del siguiente tenor: “El espacio público debe estar libre de drogas y alcohol. Nuestros niños, niñas y jóvenes merecen que las calles y los parques sean espacios seguros para que puedan seguir creciendo, compartiendo y siendo felices. Por eso me uno a  #ParquesSinDrogaNiAlcohol”

No sé si Duque y Uribe se leyeron el comunicado de la Corte Constitucional antes de hacer las declaraciones atrás mencionadas. Si no lo hicieron podríamos decir que es irresponsable opinar sobre lo que no se conoce y, si lo hicieron, es aún peor porque la Corte no dijo lo que ellos han dicho.

Imagen: Diario del Cauca 13/03/2019

El comunicado de la Corte es de apenas siete paginas y de él vale la pena destacar lo siguiente:

  1. Para la protección de los derechos de los niños, el Código de Policía desarrolla unas disposiciones específicas en los artículos que van desde el 34 hasta el 39, las cuales no fueron integradas al análisis de la Corte y por lo tanto no fueron modificadas. Entre ellas hay restricciones específicas en relación con el consumo de alcohol y sustancia psicoactivas.
  2. La Corte recuerda que en un régimen democrático la libertad es la regla general y no la excepción y, en consecuencia, hace un llamado a que toda medida restrictiva de la libertad se haga especificando circunstancias de modo, tiempo y lugar. Tal y como estaba redactada la norma, en un picnic familiar en un parque público no se podía consumir Cola & Pola.
  3. Desprendido de lo dicho en el numeral anterior y para el caso en cuestión, la Corte reprochó que dos disposiciones del Código de policía impongan restricciones de forma genérica, lo cual no impide que la autoridad en el marco de sus competencias reglamentarias pueda hacerlo de manera específica y limitada. Entre otras cosas porque la providencia dejó vigentes en el artículo 33 las expresiones “sustancias prohibidas, no autorizadas para su consumo”, y en el 140 las expresiones “Consumir sustancias prohibidas en estadios, coliseos, centros deportivos, parques, hospitales, centros de salud y en general, en el espacio púbico, excepto en las actividades autorizadas por la autoridad competente”.

Así las cosas, no es cierto, como lo dijo Uribe, que a partir de esta providencia la autoridad quede imposibilitada de restringir el consumo de alcohol y sustancias psicoactivas en lugares públicos. Al contrario, lo que la Corte dijo es que no había lugar en la Constitución a restricciones genéricas de la libertad pero sí a restricciones especificas sujetas al juicio de razonabilidad y proporcionalidad.

Lo único cierto es que este fallo le vino como anillo al dedo al ‘uribismo’ para alentar a sus seguidores contra las altas cortes. Su incomodidad con las decisiones de la Corte Constitucional en torno al acuerdo de paz es tan grande que no pierden ocasión para desprestigiarla y, si es necesario, como en este caso lo han hecho, apelan a lo que más sensibilidades despierta: los derechos de los niños.

En la campaña del NO en el plebiscito dijeron que la equidad de género era ideología de género y no faltaron quienes sugirieron que ésta era una manera de imponerle la homosexualidad  a los niños. Aseveraciones similares han publicado cuando la Corte ha tomado decisiones a favor del reconocimiento de los derechos de las parejas del mismo sexo.

No es cierto que la decisión que acaba de tomar la Corte deje a los niños expuestos a la drogadicción y al alcohol porque como aquí ya se explicó la autoridad competente sigue estando facultada para reglamentar el Código de Policía estableciendo restricciones específicas, no genéricas, a la libertad.

No cabe duda que se avecina una sistemática campaña del ‘uribismo’ contra la Corte Constitucional amparada en una mentirosa y perversa narrativa que manipula los derechos de los niños. En el fondo, su preocupación no son los niños sino el muro de contención que representa la Corte frente a su deseo de acabar con el acuerdo de paz.

Guillermo Rivera, @riveraguillermo, exministro del interior, exconsejero presidencial para los derechos humanos y exrepresentante a la Cámara por el Putumayo, abogado.

1 COMENTARIO

  1. Colombia está atrasado con respecto a las potencias mundiales cerca de 80 años , por ello se debería pensar en todo como un país subdesarrollado para todas las cosas, y no un país desarrollado en leyes pero no en educación salud etc.

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