Otra vez

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Bajo ese escenario que se reinician las suspendidas negociaciones cuyas resultas, no son sólo de interés para los venezolanos sino también para los países que nos han dado acogida.

(Lea también: La propuesta Petro)

Nuevamente van a México a dialogar y negociar la representación de la gestión Maduro y factores de oposición integrados en la ahora denominada Plataforma Unitaria. Lo hacen luego de un receso de un año y sobre todo después de un cambio sustancial en las relaciones que tenía para la época de la suspensión el señor Maduro con el entorno internacional.

Tal como se colige del texto del comunicado que publicó la Plataforma Unitaria -que es la nueva denominación utilizada por los factores opositores que a México concurren- durante el periodo de tiempo  de suspensión de conversaciones mexicanas ha habido diálogo entre las fuerzas que asistirán. Es por ello que del texto referido y de las comunicaciones que circulan por los medios se concluye que en Ciudad de México los mismos se concretarán.

El comunicado opositor tiene, sin embargo, doce palabras muy llamativas.

Se afirma en el mismo  que se concurre a las negociaciones con la urgencia de construir “condiciones e instituciones que garanticen, entre otras cosas, elecciones libres y observadas”.

Condiciones e instituciones: para que ellas sean posibles es menester comenzar o mejor, acordar, la reinstitucionalización del país, empezando por el Poder Judicial, lo que no dejaré de afirmar.

Sólo un TSJ confiable para todos los actores, que origine que como consecuencia de su nueva integración, permee  hacia la base de la pirámide de ese poder una sustancial modificación de la integración de las distintas áreas del quehacer judicial,  hará posible el inicio del retorno de la confianza institucional perdida.

(Texto relacionado: La entrevista)

Pero ello no es suficiente y no lo es porque la circunstancia de la actual normativa interna, impide que los actores políticos dominantes estén dispuestos a ceder el poder a sabiendas de que existe para ellos la posibilidad de ser detenidos. Ello obliga, así no guste,  a diseñar una justicia transicional que juzgue los hechos ocurridos en el país desde el 2 de febrero de 1999 y establezca sanciones en función del sistema referido y -es lo cierto- que el tiempo apremia para ello.

Como señalamos al principio de la columna, hoy las condiciones internacionales muy diferentes son.

La posición latinoamericana ha variado sustancialmente respecto de la manera de abordar la gestión caraqueña. Los Estados Unidos a su vez, tienen una posición ambivalente pues -por una parte-  afirman respaldar el interinato y por la otra,  se entienden con Maduro mientras que los vientos europeos son cada vez menos favorables a la gestión opositora. Esas condiciones, sin duda, complican la posición de los adversarios de la gestión madurista quienes, como consecuencia de los errores de los que han dirigido el interinato, ven mermadas sus posibilidades de éxito.

Es así entonces, bajo ese escenario que se reinician las suspendidas negociaciones cuyas resultas, no son sólo de interés para los venezolanos sino también, aún cuando expresamente no lo reconozcan, para los países que nos han dado acogida, dado el impacto de nuestra presencia masiva fuera de nuestras fronteras.

 Queda entonces, bajo ese escenario que hemos descrito, solo esperar los resultados.

(Le puede interesar: Democracia tumultuaria)

*Gonzalo Oliveros Navarro, Magistrado del Tribunal Supremo de Justicia. Director de Fundación2Países @barraplural

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