Docentes de diversas maestrías en temas urbanos de universidades de Bogotá presentamos cordial y respetuosamente esta petición a la Alcaldesa electa, Doctora Claudia López, para que estudie la posibilidad de dedicar parte de sus esfuerzos y energías a resolver el enorme déficit institucional que tiene la ciudad en materia de movilidad.  

La movilidad urbana y territorial se reconoce hoy en el mundo como un problema de alta complejidad técnica, financiera y de gestión por sus altos impactos en el medio ambiente, la calidad de vida de los habitantes y las economías. Por ello, requiere un apoyo potente de la función pública, de considerables recursos tecnológicos y financieros públicos y privados, de cambios en los patrones y costumbres de movilidad de bienes y personas, pero también de instituciones. Ciudades en el mundo con buenas prácticas en esta materia han construido, prestan y gestionan los servicios de transporte público a través de instituciones o agencias sólidas, técnicamente solventes y autónomas.

En Bogotá, ha sido notoria la carencia de una institución robusta para la movilidad lo que ha impedido construir un modelo y un plan estable, que se evidencia por los siguientes hechos:

1. Desde hace 77 años, se reconoce la necesidad de un sistema Metro para la ciudad sin que hasta hoy haya certeza de su destino, lo que sitúa a Bogotá dentro de las capitales latinoamericanas más atrasadas en este campo.

2. Los sistemas multimodales integrados para el transporte colectivo con tecnologías limpias (metros pesados y ligeros, trenes de cercanías, tranvías, metrocables, funiculares, ciclorrutas,  etc)  son reconocidos hoy a nivel mundial como soportes básicos para lograr una movilidad sostenible. La integración de estos sistemas multimodales requiere de una autoridad pública competente y confiable que cumpla esa función. Sin embargo, Bogotá no ha logrado proyectar este soporte.

3. El estudio para el Plan Maestro de Transporte Urbano de Bogotá elaborado en 1996 por la agencia de cooperación japonesa JICA hizo especial énfasis en los aspectos institucionales subrayando la escasa capacidad institucional que tenía el Distrito con la Secretaria de Tránsito y Transporte de entonces para administrar, vigilar y gestionar el transporte urbano en la ciudad. Después de 23  años, este déficit institucional del Distrito sigue siendo un problema vigente y crucial, a pesar de los esfuerzos hechos para modernizar la ahora Secretaría de Movilidad.

4. El déficit institucional de Bogotá explica que la discrecionalidad y la improvisación hayan sido los métodos utilizados durante muchas décadas para pensar y tomar las decisiones de movilidad en la ciudad, sin soportes técnicos, jurídicos, financieros y administrativos adecuados. Por ello, la administración de Bogotá y la ciudadanía carecen de plena certeza técnica sobre los trazados, costos y requerimientos de las líneas de metro necesarias, sobre el alcance y dimensión del sistema Transmilenio, sobre el sistema regional de trenes, sobre la red vial arterial primaria, que se traduce en las  contradicciones permanentes sobre el uso de infraestructura clave para la movilidad.

5. Otra muestra de este déficit  institucional de Bogotá es la escasa consolidación de un “saber técnico” a pesar de los grandes recursos invertidos por la ciudad en la contratación de múltiples consultores internacionales para el estudio de alternativas de Metro. Así por ejemplo, mientras Ciudad de México  construyó 12 líneas de metro,  227 kms de redes y 195 estaciones desde la década del 60 del pasado siglo con la asesoría técnica inicial del Metro de París,  Bogotá ha hecho una  deriva infructuosa con diversas empresas de ingeniería procedentes de los Estados Unidos, Canadá, Inglaterra,  Francia, Italia, España, Japón y México,  sin generar un conocimiento técnico acumulado y sin haber despejado una ruta clara a la ciudad. Según Portafolio, en los últimos 10 años se han gastado en contratación de estudios $ 188.664 millones. Con la  poca información existente se ha podido establecer que por cada consultoría la ciudad ha pagado entre 30 y 50 millones de dólares. 

6. La experiencia internacional ha demostrado que la planificación, gestión y operación de los servicios de transporte público prestados por las ciudades descansan sobre bases institucionales sólidas y estables, con gran capacidad técnica, autonomía administrativa y financiera, bajo esquemas organizacionales y empresariales de diverso tipo y estructura.  Usualmente, el sistema institucional se distribuye entre los responsables del diseño y gestión del sistema de transporte público y sus servicios, los responsables de la provisión y construcción de la infraestructura especializada y los operadores de los sistemas y modalidades de transporte (metro, trenes, buses, etc), coordinados por una Autoridad única.  El punto clave del sistema institucional radica en su AUTONOMÍA, que se traduce en estabilidad, especialización y capacidad de coordinación tanto de su estructura corporativa interna como con la Autoridad de Movilidad y Transporte, como ha sido experimentado por ciudades como Londres, París, Estocolmo, Barcelona, Madrid, Berlín, New York, Ciudad de México o Buenos Aires.

Por lo  anterior, hemos considerado pertinente invitar a la próxima administración para que reflexione sobre cómo resolver este enorme déficit institucional que tiene la ciudad para enfrentar los retos de la movilidad.

Suscriben:

Rene Carrasco Rey, Coordinador académico Maestría en Urbanismo Universidad Nacional

Docentes Maestría en Urbanismo UN: Tatiana Urrea, José Salazar, Juan Carlos del Castillo, Luis Carlos Colón, Luis Carlos Jiménez, Sandra Mondragón.

Grupo de Investigación EUT, Facultad de Artes, Universidad Nacional

Rodrigo Cortés Solano, ex-decano Facultad de Artes, Universidad Nacional

Juan Carlos Aguilera Rojas, Coordinador académico Maestría en Arquitectura, Universidad Nacional

Juanita Barbosa, Coordinadora académica Maestría en Conservación del Patrimonio, Universidad Nacional

Angélica Chica Segovia, Docente Maestría en Conservación del Patrimonio UN

José Miguel Alba, docente Esc. Arquitectura y Urbanismo UN

Doris Tarchópulos,  Directora Maestría en Planeación Urbana y Regional – Universidad Javeriana

Humberto Molina, docente Maestría en Planeación Urbana y Regional – Universidad Javeriana

Fernando Rojas Parra, docente Universidad Javeriana

Camilo Salazar, docente Maestría en Arquitectura Universidad de los Andes

Isabel Cristina Arteaga, docente Universidad de los Andes

Bogotá, noviembre de 2019

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