Pilas con el 21: los cartageneros se las pusieron

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El pueblo no elige al gobernante que se merece, elige al gobernante que se le parece.

Un día normal de campaña, una reunión típica. Entrada la noche, un líder del sector tomó la palabra, comenzó a hacer sugerencias bastante interesantes al candidato que podían servir para la campaña en ese sector y en algunos otros. Recuerdo que el candidato, con disimulo, me llamó de manera discreta y de manera seca y directa, me dijo “cállalo”. Mi sorpresa fue máxima y, por supuesto, no lo hice. Al término de la reunión, charlé con él y su comentario fue “sí, habla lindo, pero el votante no puede hablar más que el candidato”. Es uno de los debates que tengo con muchos clientes que se denominan ellos mismos de la vieja escuela.

En el 2021, seguramente tendremos muchos retos en Cartagena; se asoman escenarios donde la ciudadanía y las organizaciones, así como los partidos políticos, tendrán un protagonismo importante y se verá mucha movilización, participación política y unas redes sociales prendidas con los distintos debates.

El año comenzará con un movimiento revocatorio que se ve fuerte, con muchos ciudadanos que lo respaldan. Esto genera retos para los líderes de la ciudad; algunos convocan a una consulta para incidir en la administración de los recursos de la ley para la superación de la pobreza en Cartagena. También se discutirán el Plan Especial de Manejo y Protección – PEMP – en el que se define el uso del espacio en el centro histórico, junto con la elección de las juntas de acciones comunales y, por supuesto se verá el inicio de las campañas nacionales al congreso y a la presidencia.

Las organizaciones y los líderes políticos de la ciudad intentarán pescar en río revuelto. Para superarlos, éstos deberán entender a una ciudadanía que no encuentra en la oferta existente la democracia suficiente, y lo poco que ofrece no satisface sus deseos de construcción de ciudad. En Cartagena, no encontramos las escuelas de formación de partidos u organizaciones para cualificar cuadros, no existe hace mucho una oferta de diálogo ciudadano desde la administración, los espacios como las mesas de trabajo para los planes de desarrollo solo son requisitos para justificar acuerdos previos, desaparecieron las casas de juventudes donde mi generación y las anteriores encontraron escenarios para politizar una juventud activa, hoy protagonista en muchos escenarios públicos, no se construyeron más, culturales y las que existen se deterioran con su olvido. Esto deja los espacios de campañas como las únicas escuelas de formación para el debate de lo político; son de los pocos de participación en la ciudad y los ciudadanos hacen catarsis política en esas pocas oportunidades. Fue lo que no entendió el candidato.

Esto tiene consecuencias en la representación porque el ciudadano no se siente representado, demanda una democracia más directa y exige un diálogo sin intermediarios. Es así como organizaciones comunales, damnificados, deportistas y sindicatos (incluso en épocas de cuarentena) no acudían a líderes políticos como intermediarios para sus demandas, lo que otrora era el camino. Hemos visto como estas organizaciones y ciudadanos buscan canales directos, en muchas ocasiones con vías de hecho. Las movilizaciones ancharon las fronteras democráticas más allá de los partidos políticos.

Organizaciones y líderes que desean protagonismo deben ponerse las pilas, hcer un ejercicio de revisión y entender el nuevo contexto. ¿Cómo será el diálogo con el ciudadano? Los escenarios como aquella reunión no serán posibles en los próximos meses por temas sanitarios, lo que obliga casi que un diálogo uno a uno, que debe ser distinto al clientelista tradicional. Para el 21, el ciudadano exigirá ganancia a largo plazo, que resuelva necesidades de supervivencia vitales como el empleo, la economía y la seguridad. Serán temas que exigirá en la agenda del debate.

Para mayor empatía, los líderes deberán tener claro los conceptos, usados en la comunicación política, como es el campo de identidad. Éste es un proceso simbólico de identificación y diferenciación, construido en relación a un marco de referencia, como el territorio, clase social, organizaciones políticas y sociales, etnia, cultura, sexo. Es fundamental conocer el círculo vital del ciudadano. Para un relato que permita un diálogo fluido y efectivo, esto solo se consigue escuchando. En el 21, el ciudadano hablará y las organizaciones o líderes deberán tomar atenta nota, porque los cimientos de la vieja escuela se están viniendo abajo.

Pilas con el 21 ¡porque se pone en marcha una renovación del liderazgo! El ciudadano cartagenero hace rato viene en un proceso casi anárquico con las formas tradicionales. Pilas con el 21 porque ¡“el pueblo no elige al gobernante que se merece, elige el gobernante que se le parece”!

*Nixon Narváez, estratega y consultor en marketing y comunicación política.

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