Por donde el Metro pasa, deja desarrollo urbano y humano

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En tan solo 25 años, los proyectos ejecutados por el Metro de Medellín dejan huella, desarrollo y mejor calidad de vida para todos los habitantes del Valle de Aburrá.

Foto de Simón. USA-Reiseblogger

Hace 25 años arrancó un sistema que nos cambió la vida a los habitantes de Medellín y del Valle de Aburrá. Ese sistema se echó a rodar y nos alteró el paisaje. Se elevó por los aires y nos transformó el urbanismo y el desarrollo social en la ciudad.

El Metro de Medellín se abrió paso entre edificios, vías y nos devolvió la mirada sobre el río. Y ante todo puso a esta región en un punto de no retorno, que lo ha conducido al desarrollo de una movilidad sostenible, ágil y más amable con el medio ambiente y el ciudadano.

Gracias a unos empecinados dirigentes que le apostaron a un proyecto en el que pocos creían, somos la única ciudad en Colombia que, tras la primera línea del Metro, construida entre las estaciones de Niquía y El Poblado, nos convertimos en referente del mejor sistema de transporte masivo del país y Latinoamérica.

Su historia es una constante de proyectos y buenas ideas cumplidas. Tres meses después del primer tramo de la Línea A, se entregó la Línea B, entre la estación San Javier y San Antonio. En adelante, llegaron los metrocables en la comuna Nororiental y la comuna 13, que trajeron el desarrollo a sectores muy deprimidos.

Más tarde el cable de Arví, el tranvía de Ayacucho, la operación de Metroplus, las rutas alimentadoras, el cable de El Picacho. Esta semana, recibimos con orgullo, la buena noticia; la firma del convenio con el Gobierno nacional que garantiza la construcción del metro ligero de la 80, otra obra que favorecerá a más de un millón de personas.

En tan solo 25, años los proyectos ejecutados por el Metro de Medellín dejan huella, desarrollo y mejor calidad de vida para todos los habitantes del Valle de Aburrá y, sobre todo, permite que quienes tiene menos recursos puedan utilizar un transporte seguro, eficiente y de alta calidad.

Uno de los valores más destacados ha sido la implementación de la cultura metro, que hoy se copia en muchas partes del mundo. La característica de mayor éxito es indudablemente la capacidad de planeación a largo plazo. Esa rigurosidad, y el sentido de estabilidad interna en la empresa han permitido transferir el conocimiento y dar continuidad a los proyectos propuestos.

En las bodas de plata de una de las obras más importantes para los antioqueños y el país, hay que resaltar otros temas que, por no ser de dominio de la opinión pública, no son menos relevantes.

En primer lugar, el Metro de Medellín se hizo al debe, y aún para el pago faltan muchos años, casi 100. La pandemia afectó de manera significativa sus finanzas. En segundo lugar, la grandeza de esta obra nos permitió a los antioqueños vencer el miedo a los megaproyectos.

Y, en tercer lugar, y no menos importante, la participación de grandes personalidades fue definitiva para su conclusión. El compromiso del gobierno de la época; el apoyo del gobierno de España y, por supuesto, los gobernadores Gilberto Echeverry Mejía y Juan Gómez Martínez, apostaron todo por el Metro de Medellín. Es de destacar la labor y dedicación que han tenido los diferentes gerentes del Metro, funcionarios y operarios, durante estos 25 años de historia. Les agradecemos su compromiso por desarrollar y fortalecer la cultura metro en la ciudad y por continuar con este legado de transformación social y orgullo para la ciudad.

Los avances y los desarrollos no solo se ven en la transformación de esta región del Valle de Aburrá, también se aprecian en la generación de conocimiento. Mientras en un inicio los trenes eran 70 por ciento industria extranjera y 30 por ciento colombiana, en la actualidad la proporción es inversa.

Son muchos los retos que tiene el Metro de Medellín, entre ellos ser empresa rentística de desarrollo urbanístico, como lo es el Metro de Japón, y recuperar el control de proyectos como el tren de cercanías y el direccionamiento del Metro Ligero de la 80 para convertirlas en líneas estratégicas de la empresa.

Se necesita garantizar para los próximos 25 años que siga rodando el desarrollo y la transformación en Medellín y todo el Valle de Aburrá.

*Luis Bernardo Vélez Montoya, médico cirujano, de la Universidad de Antioquia, presidente del Concejo de Medellín @luisbernardov

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