Preaviso en Chile

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Sacado de Olhar Digital

Los chilenos le dieron ayer a la dirigencia de esa nación un segundo campanazo comicial

Preaviso. Ese es el término que utiliza la legislación laboral venezolana cuando se decide poner término a una relación de esa naturaleza e implica informarle con antelación a la contraparte en la misma que ésta llegará a su fin. Ciertamente, el término casi pasó al olvido como consecuencia de la inamovilidad permanente que desde la época de Chávez existe en el país, pero lo creo adecuado a lo que de seguidas expongo.

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Los chilenos le dieron ayer a la dirigencia de esa nación un segundo campanazo comicial, tal como ocurrió en nuestra tierra en 1993 cuando los venezolanos votaron por el Presidente Caldera – alejado de su partido COPEI – y por la izquierda representada por Andrés Velásquez en La Causa R, lo que no fue escuchado adecuadamente por los partidos políticos tradicionales. Facilitaron así la llegada de Chávez al poder, ayudado por cierto por muchos de quienes hoy son sus víctimas.

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El preaviso chileno fue cuando decidieron qué tipo de ciudadanos integrarían la Asamblea Constituyente elegida antier, excluyendo de la misma la participación de la dirigencia política integrada en el parlamento, y el segundo ayer al elegir a quienes fungirán de Constituyentes.

Buena parte de los partidos tradicionales chilenos fueron derrotados en la elección dominguera al extremo que lo que allá definen como la derecha no pudo llegar ni siquiera al porcentaje requerido para poder influir decisivamente en lo que se apruebe.

Igual pasó con partidos que en algún momento acompañaron las gestiones precedentes a las del actual presidente de ese país, de allí que independientes por un lado y la izquierda no tradicional tendrán muy importante representación en la institución elegida. Así, entonces, será interesante observar si la Constitución que habrán de aprobar los escogidos ayer tendrá un marcado rasgo social y garantista que, como ha ocurrido con otras, concederá muchos derechos y pocas obligaciones. En todo caso, quedará finalmente en manos de los ciudadanos la ratificación o no de lo que se les presente.

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La primigenia decisión chilena – esa que excluyó la participación parlamentaria en la discusión de la Constitución que habrá de proponerse a los ciudadanos de ese país – no fue adecuadamente leída por la dirigencia tradicional y allí tienen los resultados: su influencia estará mermada.

No afirmo que ello sea bueno o malo. Eso corresponde hacerlo a los ciudadanos de ese país. Sí sostengo que los pueblos avisan, lo hicieron en Venezuela años atrás, en Chile ayer y también lo están haciendo en otros países, por lo que corresponde a la dirigencia que no quiera que se produzca un salto al vacío hacer la reflexión correspondiente y los ajustes necesarios para evitar que eventuales pasos al frente que, en ocasiones, conducen al vacío se produzcan.

Por suerte para los chilenos, ellos decidieron previamente y de manera inteligente a mi juicio, que lo único que habrán de hacer quienes fueron electos ayer como Constituyentes es discutir una Constitución. No les pasará así como a nosotros que, luego que los elegimos, nos enteramos por decisión judicial de ocho o nueve señores magistrados que ellos podían hacer lo que quisieran con los poderes elegidos.

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*Gonzalo Oliveros Navarro, Magistrado del Tribunal Supremo de Justicia. @barraplural

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