Protestas en América: doble rasero

0
390
Sacado de Latinus

Resulta lamentable que quienes han llegado a posiciones de poder o representación popular a través de mecanismos de participación electoral se solidaricen con aquellos que les niegan a los habitantes de sus países expresarse a través de éstos.

Sacado de Latinus

Cuando en Chile se produjeron los sucesos que desembocaron en una constituyente regulada, los factores de izquierda en el mundo aplaudieron a través de las redes que finalmente el pueblo de ese país tomaba en manos su destino a los efectos de derogar una Constitución devenida de una dictadura, justificando sin miramiento alguno las características violentas de las protestas desarrolladas. Consecuencia de lo ocurrido es que al día de hoy en ese país esa Constituyente ya está constituida.

(Lea también: Integración migratoria)

En Colombia, en el pasado mes de mayo se produjeron hechos de protesta, muchos de ellos también con visos de violencia, que originaron inclusive la presencia de una delegación de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos la cual hasta un informe presentó en el que, entre otras cosas, formuló señalamientos respecto del actuar de la fuerza pública del país, proponiendo inclusive que se realizaren modificaciones con implicaciones normativas que a la misma afectarían. Dichas manifestaciones, así como las conclusiones presentadas por dicha misión, contaron con el respaldo de alguna parte de la dirigencia nacional vinculada a los factores de izquierda que en esta nación hace vida.

Uno, que siempre ha tratado de ser lo más objetivo posible en el análisis de cualquier evento, observa, sin embargo, que buena parte de quienes coinciden con el actuar ocurrido en Chile y en Colombia no tiene la misma posición respecto de lo que ha pasado en Venezuela o está ocurriendo en Cuba mientras estas líneas escribo.

Para ellos – respecto de ambos países – o hay un silencio sepulcral o simplemente está presente la mano del imperialismo norteamericano y, por tanto, es éste el que origina esas reacciones contra los procesos que en estos dos últimos países se desarrollan. Así, lamentablemente, quienes pretenden ser adalides de los derechos humanos, por su posición política, terminan obnubilados por las implicaciones que tendría criticar el modo de actuar de ayer de los señores Castro y Chávez, similar al de hoy de los señores Díaz Canel y Maduro.

(Texto relacionado: Riesgo inherente: el caso de Javier Tarazona)

En Cuba, hoy, como en la Venezuela de estos tiempos, los videos no mienten: se reclama salud, buenos servicios, democracia y libertad. La reacción de los gobernantes de estos dos países es la misma: no solo reprimir – que es ejercicio natural de quien ejerce el poder- sino enfrentar a ciudadanos con ciudadanos cuando hacen llamado a quienes les apoyan para salir a la calle, lo cual una lamenta grandemente dado que conlleva la confrontación entre hermanos que no están investidos de autoridad sino de convicciones.

La ideologización imperante pareciere impedir a esa izquierda mundial – pues en ese ámbito del espectro político pareciere no haber excepción cuando se afectan sus afectos ideológicos – analizar objetivamente la situación con todas las implicaciones que ello conlleva. Así, basta que en un país en el cual ellos controlan el poder existan protestas, para que las mismas sean motivadas por lo que Hugo Chávez llamaba “el imperio”.

Resulta lamentable que quienes han llegado a posiciones de poder o representación popular a través de mecanismos de participación electoral se solidaricen con aquellos que les niegan a los habitantes de sus países expresarse a través de éstos. Ello solo lo explica el que creen en la democracia cuando les conviene o, por qué no, para utilizarla como mecanismo de destrucción de las libertades inherentes a ella.

(Le puede interesar: Salvoconductos para migrantes: una propuesta de modificación normativa)

*Gonzalo Oliveros Navarro, Magistrado del Tribunal Supremo de Justicia. @barraplural

DEJA UNA RESPUESTA

Please enter your comment!
Please enter your name here