¿Qué pasó con el Hospital Público Veterinario?

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La propuesta, magnífica por donde se mire, popular y necesaria, se quedó en eso, una propuesta. Otra propuesta incumplida, o al menos eso parece.

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Desde hace casi 1 año tengo la hermosa compañía de dos lindas gatas, Lya y Arya. Como todo primerizo, desde el día uno me di a la tarea de investigar cuales son los mejores cuidados y que hay que hacer para que se mantengan sanas por muchos años. Concluí que la buena alimentación y la vacunación son fundamentales.

Además, esta experiencia, totalmente nueva para mí, me ha permitido aprender tres cosas: que la indiferencia e independencia de los gatos es una falacia, que nadie puede hablar del mundo sin haber compartido alguna parte de su vida con un animal no humano y que su compañía, tanto física como emocional, no tiene valor medible, pero sí un precio, y puede ser muy elevado.

Como la mía, según el DANE, en Colombia hay 4,4 millones de familias que comparten su vida con una mascota, es decir el 67% de los hogares del país; esto representa un crecimiento exponencial pues en el año 2021 solo 3 millones de familias tenían animales de compañía. En Bogotá, según la misma fuente, una de cada cuatro familias tiene al menos una mascota. Esta tendencia es mundial: en países como España y Estados Unidos las familias tienen hoy día más animales de compañía que infantes. Indudablemente, estos seres se convierten en parte de nuestra día a día, hasta el punto de entender los nuevos núcleos familiares como “familias multiespecie”.

Al estar tan cerca de nosotros, no son ajenos a nuestra economía. Por ejemplo, el mercado de productos para mascotas en Colombia ha crecido 84.9% en los últimos 5 años y ocupa el cuarto lugar en Latinoamérica. Es por esto que desde el 2019 el DANE toma en cuenta el valor de los productos para mascotas en el cálculo de la canasta familiar.

En su papel de buscar el bienestar de la población, incluidos los animales de compañía, la alcaldía de Bogotá lleva varios años adelantando jornadas de vacunación y esterilización. Aunque para algunos animalistas esto no es correcto, lo cierto es que por el momento existen demasiados animales que habitan las calles y es mejor promover la adopción que la crianza.

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Una de las grandes propuestas que se viabilizó con la llegada de Claudia López a la Alcaldía, quizá la más grande sobre protección animal que se ha planteado en la ciudad, era la construcción del primer hospital veterinario público del país. La propuesta, magnífica por donde se mire, popular y necesaria, se quedó en eso, una propuesta. Otra propuesta incumplida, o al menos eso parece.

La historia es así: en la versión del año 2021 de la iniciativa “Causas Ciudadanas”, con la que la Alcaldía, mediante la Secretaría de Gobierno, buscaba que los habitantes de la ciudad postularan y luego votaron por 5 proyectos para la ciudad, se eligió en el primer renglón la construcción de un hospital veterinario público.

En teoría, las propuestas deberían ejecutarse en el año 2022, y por eso, en su momento, el entonces Secretario de Gobierno, Luis Ernesto Gómez, había informado que “los recursos ya están dispuestos en el presupuesto para 2022 de la alcaldía local de Bosa”, pero el proyecto nunca se ejecutó ¿qué paso?

Al revisar los presupuestos de la localidad de Bosa para el 2022 y el 2023 no hay financiación para el hospital, y solamente se continúa con las brigadas ya tradicionales de esterilización y vacunación con el programa “Bosa Peluda”.

No estoy en capacitación de decir que los recursos desaparecieron o se malversaron. Pero sí creo que los ciudadanos merecen una explicación, tanto de qué ha pasado con el proyecto, como qué pasó con la plata destinada para su ejecución. En todo caso, la alcaldía mintió y desconoció las “causas ciudadanas”.

Hace tres meses el hospital veterinario público revivió con el proyecto de acuerdo número 157 del 2023 radicado por el concejal Nelson Cubides del Partido Conservador. La alcaldía no se ha pronunciado, pero me parece que el concejal debe explicar porque plantea ante el consejo un proyecto que ya debería estar en ejecución.

La conclusión es que una vez más, como en tantos otros temas que ya mencioné, la alcaldesa ha sido ineficiente y traidora con las ideas que la eligieron. Esta vez las víctimas no son los ciudadanos de dos pies, sino los animales de compañía que tanto alegran nuestras vidas.

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*Camilo Andrés Delgado Gómez, estudiante de ciencia política, Universidad Nacional de Colombia/sede Bogotá, @CamiloADelgadoG

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