Reflexiones sobre el General Sanabria: entre la libertad de cultos y la violación de derechos

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¿Entonces el problema es que el General es católico? El caso parece ser que no son ataques a las creencias en general, sino a las creencias del General.

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No recuerdo haber estado tan de acuerdo con buena parte de los congresistas de la denominada “bancada provida”, pero en la carta fechada del 30 de marzo no puedo más que adherirme al espíritu que esta representa. Indiscutiblemente los congresistas tienen razón: el señor director de la policía, general Sanabria, como todo ser humano, tiene una relación a nivel espiritual con lo que cada cual considere superior a sí. Esto es, de algún modo u otro, intrínseco a nuestra especie.

Incluso el racionalista extremista, en ocasiones “ateo” por autodefinición, dirá que no cree en Dios a la vez que dotará a la suma razón, que para él explica todo, de las características que para el gran porcentaje de la población tiene algún ser supremo.

Aunque algunos juristas tengan sus razones para amonestar al General Sanabria, creo que podemos sostener que el ser humano, por el simple hecho de serlo, sea gobernado o gobernador, no puede desprenderse de una parte de sí, dejando de lado su espiritualidad.

Incluso recuerdo que, en repetidas ocasiones, como candidato y presidente, el señor Gustavo Petro ha admitido sus creencias religiosas, además de creer en lo que coloquialmente se llaman “energías” de las personas, según las cuales toma decisiones. Por su parte, la vicepresidenta, y su evocación a lo “ancestral” invoca también una espiritualidad manifiesta; incluso hizo un ritual en el Cauca para su posesión como vicepresidenta, que incluyo ofrendas, cánticos y bailes que invocaban a sus antepasados africanos.

En ninguno de los dos casos escuche tanto escándalo, y es que no hay que escandalizarse, estas manifestaciones son parte del ser humano. Así que el general Sanabria, aunque quieran relacionar su religiosidad con insanidad mental, puede vivir su día a día como bien su conciencia le dicte, siempre y cuando cumpla sus funciones a cabalidad.

Reflexionando sobre el caso, me han surgido algunas dudas: ¿será que estos adalides de la laicidad pondrían el grito en el cielo si el General fuera musulmán? ¿Dirían que sus cinco rezos diarios impedirían el ejercicio de sus funciones? ¿y si fuera judío dirían que es necesario que trabaje en el Sabbat? ¿O si fuera hindú y creyera en mil dioses que impactan hasta los actos más pequeños de la vida? ¿Eso sí sería discriminación? ¿Entonces el problema es que el General es católico? El caso parece ser que no son ataques a las creencias en general, sino a las creencias del General.

Sin embargo, como leí en algún lado, tomar una decisión correcta por los motivos equivocados puede ser una decisión equivocada. Así que si se cuestiona la posición del director de la policía, que sea por razones válidas. Razones que hasta el momento no se han encontrado.

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Es cierto, hay indicios de incidentes, y deben ser investigados. Primero, merece la pena indagar sobre las denuncias alrededor de hechos ocurridos mientras el hoy director era comandante de policía de la ciudad de Cartagena, en donde, por la época, presuntamente hubo abusos de autoridad y agresiones contra la comunidad LGBTI.

La segunda denuncia, de la que parece más responsable la subdirectora de la policía, es de la reconocida periodista Cecilia Orozco. Se trata de una entrevista a un policía con más de 25 años de carrera que da cuenta de la vulneración de derechos, traslados injustificados y discriminación dentro de la institución por temas religiosos.

También existe desde días antes, pero acorde a la anterior entrevista, una denuncia mediante testimonio de la existencia de un “círculo espiritual” compuesto por el mando policial y sus amigos, quienes son beneficiarios de cuantiosas ofrendas de dudosa procedencia hechas en algunas “reuniones religiosas” precedidas por “sacerdotisas” a la orden de la subdirectora de la policía.

La última denuncia, que también recae sobre la subdirectora, es sobre una entrevista de uno de los más de 40 suboficiales a los que presuntamente se les presionó para renunciar y así nombrar como suboficial de comando de la dirección general a un allegado de la subdirectora.

Parecería que el general Sanabria tiene el mal más cerca de lo que él cree. Es un hecho que la dirección de la policía necesita un remezón. Pero que este no sea por las creencias religiosas de los altos mandos, sino por la posible imposición de creencias a sus subordinados y de actos corruptos que el señor Sanabria dice aborrecer. Pero primero, todo debe investigarse.

Para terminar, es menester decir que esta diferenciación parece una sutileza, sí, pero en política las pequeñas sutilezas, como avisar a un ministro de que va a dejar su puesto antes de anunciarlo por tv nacional, determina el talante de un gobierno. Indiscutiblemente, las sutilezas son las que van convirtiendo en arbitrario y autoritario a un gobernante.

Adenda. El ciudadano del común no debió esperar ocho meses para que lo ayudarán a saciar su hambre. Las medidas conjuntas entre el gobierno Petro, la Asociación Nacional de Empresarios de Colombia (ANDI) y la Sociedad de Agricultores de Colombia (SAC) para disminuir los precios de los alimentos debieron ser de las primeras acciones del nuevo gobierno.

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*Camilo Andrés Delgado Gómez, estudiante de ciencia política, Universidad Nacional de Colombia/sede Bogotá, @CamiloADelgadoG

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