Reforma Policial: ¿a dónde apuntar?

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Aunque me odies siempre estaré ahí cuando me necesites. Anónimo policial.

“Saber plantear bien un problema es comenzar a solucionarlo”. (Mario Bunge. Filosofo de la ciencia, argentino.1919-2020).

(Lea también: El diálogo melios)

La Reforma Policial que tanto se ha anunciado, pero que no se conoce, salvo la insistencia en la transformación del ESMAD es un tema de agenda nacional en cuanto atañe a un elemento central de la vida colombiana: la seguridad ciudadana. La motivación por la Reforma de la Policía va más allá del “revanchismo” que algunos han propiciado y que pareciera ser el asunto crucial de la reforma: acabar o rediseñar el ESMAD. No juzgo o concluyo que, si mediáticamente se habla del asunto del mecanismo de control del orden público, es porque así solamente se está pensando la Reforma Policial. Pero si debe ser un tema de discusión nacional como para no colocar en salones cerrados o intrainstitucional un modelo renovado de cuerpo policial que responda a las nuevas realidades colombianas: un país más urbano que sin embargo no logra aún dominar con institucionalidad todo el territorio que la geopolítica dibujó.

Temas de inseguridad respecto de la vulnerabilidad de personas y bienes, no se reduce a esquemas simples de actuación u organización de un cuerpo que la atienda. Podríamos decir a manera de hipótesis inicial que tiene que ser un cuerpo multifuncional, es decir para hablar en sencillo, muchas policías. Pero quiero centrarme en un enfoque que responde más precisamente a la seguridad ciudadana urbana.

Y si bien lo urbano parece reemplazar destruyendo la noción de lo comunitario, inclusive la misma teoría sociológica habla del paso de lo comunitario a la sociedad de masas, el asunto es más complejo que los dualismos antitéticos nos permitan comprender. En esa sociedad de masas lo que se ha planteado como “vigilancia”, es un esquema del “Big Brother” (el Gran Hermano, el ojo que vigila a todos los ciudadano/as) y se aplica el mecanismo del cuadrante de vigilancia. Se abandonó la idea de una policía comunitaria, ligada a la comunidad más estrechamente por la vigilancia territorial pretendidamente de actuación rápida (CAI). Pero ese modelo adoptado desde Chile (Cuadrante de vigilancia) llevó a un alejamiento de la idea de policía comunitaria, o sea del policía ligado a las comunidades barriales y de ahí la crisis de confianza que padece la institución policial entre los ciudadanos. Se cambió el enfoque pasando de una policía más preventiva a una más reactiva.  

Considero que el norte de la Reforma Policial es recobrar la confianza en la policía por parte de los ciudadanos, regresando a un esquema de policía comunitaria, de proximidad a los ciudadanos, enraizados en sus barrios de ciudad. En donde la información fluya entre comunidad y policía mediando el conocimiento interpersonal y la confianza. Recojo un texto de una experiencia en la Argentina (provincia de Chubut) de policía comunitaria de hace unos diez años:

(Texto relacionado: El petroceno II: Reforma policial)

“¿Qué es la Policía Comunitaria?
Es un Cuerpo de prevención que nace con carácter experimental intentando ser un modelo de policía adecuado a las exigencias de realidad actual con gran capacidad de adaptación a los nuevos desafíos que a diario surgen en una sociedad siempre cambiante.

¿Cómo funciona?
Su estructura organizativa se sustenta en equipos de barrios, formados por policías profesionales integrados a su comunidad, los que tienen su propia dinámica operacional, acorde a las diferentes idiosincrasias en virtud de que las actividades se desarrollan en su mayoría en los barrios periféricos de las distintas ciudades de la Provincia.

¿Qué hace?
Investigar y detectar las causas de las problemáticas comunitarias relacionadas con la seguridad. Generando planes y estrategias de acción intersectorial tendientes a la resolución de conflictos teniendo como meta el mejoramiento cualitativo de la vida en comunidad. Coordinando el esfuerzo policial con el resto de los agentes sociales que intervienen en la comunidad. No representa el poder ante el ciudadano sino el poder del ciudadano”. (Tomado de: Calles más seguras: Estudios de policía comunitaria en América Latina,
una publicación editada por el doctor Hugo Frühling por encargo del BID. 2004)

No pretendo plantear el reducir a este esquema la reforma policial, antes dije que la institución es multifuncional y por tanto habrá tantas “policías” como funciones deba cumplir (combatir estructuras organizadas delincuenciales, aduanas, tránsito, control anti-drogas ilícitas, control del orden público y garantías ciudadanas, policía rural, policía de fronteras, etc.). Pero considero que el esquema básico de actuación policial en cuanto vigilancia y garantía de la seguridad ciudadana tenga como base el enfoque de policía comunitaria.

Algunos pueden considerar “ingenuo” este enfoque, que no pretende ser absoluto sino una estrategia de relación y actuación ante la ciudadanía que permita recobrar confianza. No optamos quizás, como preferirían algunos el “policía-Rambo”, el super-policía de alguna tira cómica de superhéroes. Otros, por razones de escrúpulos ideológicos, considerarán que el tema de seguridad ciudadana es “un tema de derechas” o algo así. Dejarle a las “derechas” este asunto es una gran equivocación que reflejaría más bien una vocación de oposición que de gobierno.

Otro tema que también se podría introducir, desde luego tendría carácter polémico es la creación de policías locales. Las cuales existieron en Colombia, pero la deriva autoritaria y centralista las suprimió y las subsumió en una única policía nacional, que no corresponde a un país de regiones. Por ejemplo, que las ciudades de más de 100.000 habitantes (la mayoría de las capitales departamentales, 24 de 32) pueda disponer de su policía local, como ocurre en la mayoría de las ciudades del mundo. La vieja discusión entre federalismo y centralismo ya no corresponde a la organización del Estado contemporáneo que debe tener tanto de lo uno como de lo otro.

NOTA: Con anterioridad habíamos escrito y publicado otro artículo en este mismo medio titulado: SEGURIDAD CIUDADANA y POLICIA: BINOMIO DISFUNCIONAL, en septiembre de 2021. Pueden considerarse complementarios aun cuando en ese momento no se hablaba, como propósito de gobierno, de la Reforma Policial, pero el artículo si abordaba esta idea.

(Le puede interesar: Imaginación y poder)

*Víctor Reyes Morris, sociólogo, doctor en sociología jurídica, exconcejal de Bogotá, exrepresentante a la Cámara, profesor pensionado Universidad Nacional de Colombia.

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