Restauración ecológica, social y económica

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Ojalá los nuevos ministros lograran acuerdos con las universidades y con el sector agropecuario para convertir en realidad la Restauración Ecológica y Social.

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La Restauración Ecológica aparece en los planes del DNP y del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible desde hace doce años sin que haya sido posible obtener fondos para restaurar más de unos pocos miles de hectáreas.

En el programa ambiental de Petro aparece nuevamente ese objetivo y tal vez el acuerdo que ahora se propone es la oportunidad para que realmente restauremos no solo los ecosistemas sino la sociedad, pero para que esto sea posible es también necesario modificar las ideas económicas que hasta ahora han impedido que lo ambiental se trate seriamente.

Estamos en la Década de las Naciones Unidas sobre la  Restauración de los Ecosistemas entre los años 2021 y 2030, acaba de salir un estudio del  investigador Abi Vanak  el cual se demuestra la relación entre los ecosistemas restaurados y el mejoramiento de la salud pública y afortunadamente el Instituto Humboldt acaba de terminar en colaboración con un instituto australiano un estudio acerca de cuántas y cuáles son las tierras que es necesario restaurar en Colombia, según sus resultados existen más de 6 millones de hectáreas que es urgente restaurar en nuestro país. Difícil encontrar un objetivo más importante para el Acuerdo Nacional que se está construyendo.

Desafortunadamente lo “ambiental “nunca ha tenido fondos suficientes y eso es posible que suceda porque no se ha logrado fundirlo con objetivos sociales y económicos que parecen más urgentes.

Tal vez la interrelación más importante en esta situación es entre la Restauración Ecológica y el Empleo. Hoy los fondos dedicados a pagar los sueldos de quienes restauran se consideran como “costos” de cada proyecto y como tales se han tratado de minimizar, pero hay países en el dónde el concepto se ha ido modificando hasta hablar de Restauración Socio Ecológica y Económica.

Si se trata, entonces, de modificar la totalidad de la situación en un territorio específico, de mejorar el patrimonio ecológico y también disminuir la pobreza y la inequidad y abrir oportunidades económicas en las sociedades locales, se rompen los límites fiscales y monetarios que hoy disminuyen tanto los fondos públicos como los privados que podrían estar disponibles nacional e internacionalmente.

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Estos últimos, los fondos internacionales podrían aumentar significativamente si se hacen ver claramente las fuertes relaciones entre la restauración social, ecológica y económica la RESEE con la amortiguación de los efectos del cambio climático y con la disminución del poder del narcotráfico en Colombia.

Existen también posibilidades de que el concepto de restauración pueda fortalecerse mutuamente uniéndolo al de justicia reparativa y teniéndolo en cuenta en las definiciones de las penas que serán establecidas por la JEP. En ese caso podría fortalecerse el concepto incluyendo graves problemas relacionados con la destrucción que la minería ha ocasionado en los cauces de ríos principales, como en el Bajo Cauca y la contaminación con mercurio de ríos como el Atrato y algunos en la cuenca amazónica.

El nuevo concepto la RESEE tiene también fuertes interrelaciones con la educación. Hoy solo alrededor de 200 personas que constituyen una Red pueden ser considerados como expertos en restauración porque la han investigado o la han realizado en decenas de universidades y en ONGs . Estos relativamente pequeños grupos de investigadores y realizadores se han reunido en los últimos años en el llamado congreso de restauración y hoy podrían ser el fundamento de un esfuerzo extraordinario para convertir a cientos de miles de jóvenes colombianos que hoy no tienen trabajo o han sido reclutados por el narcotráfico o la guerrilla, en restauradores sociales ecológicos y económicos de regiones específicas. Existen ya diplomados de 120 horas para formar expertos en el tema y sería necesario multiplicarlos fortaleciendo la red para educar a jóvenes de la costa del Pacífico o los linderos de la selva amazónica o las áreas dedicadas al cultivo de cocaína

El concepto de restauración ecológica, económica y social trata no solo de bienes públicos sino de bienes privados lo cual puede ayudar a superar polarizaciones políticas y ayuda a aumentar las posibilidades de financiación ya que en la realidad económica no hay actividad privada que no este relacionada con el patrimonio ecológico de cada de cada región

Lo anterior es muy claro para los propietarios de tierras que viven de su productividad y quienes actualmente dedican buena parte de sus inversiones a aumentar su fertilidad y a defender los cultivos de las plagas. Bastaría profundizar en su conocimiento de los ecosistemas que los soportan e informarlos acerca de las nuevas tecnologías de restauración para que, como en el caso de muchos ganaderos pudieran restaurar debidamente sus propiedades contando con el apoyo estatal.

En el caso de baldíos y de propietarios no interesados cabe la posibilidad de que sea el Estado el que genere su restauración pagando a los jóvenes primero para que se entrenen y luego para que dediquen su tiempo a restaurar ecológicamente el terreno con lo cual ellos mismos restauren sus ingresos y toda la región se beneficie con un crecimiento de otras formas económicas. La cantidad de dinero necesaria para este tipo de operación podría surgir de parte de lo que ya se esta dedicando a los ingresos solidarios. Bastaría con ofrecer a los jóvenes que hoy gozan de este subsidio o a los hijos de quienes lo gozan un aporte adicional si se pasan de ser subsidiados a tener una nueva profesión con un futuro sostenible, la de ser restauradores. Eso también ayudaría a disminuir las críticas a los subsidios estatales de aquellos economistas de derecha que continúan hoy denunciando lo que llaman regalos estatales.

Ojalá los nuevos ministros lograran acuerdos con las universidades y con el sector agropecuario para convertir en realidad la Restauración Ecológica y Social, la RESEE, por lo menos en regiones como las que hoy se utilizan para el narcotráfico y aquellas limítrofes con las selvas en donde se esta destruyendo el patrimonio natural en medio de las crisis socioeconómicas.

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*Julio Carrizosa Umaña, ingeniero, ambientalista, miembro honorario de la Academia Colombiana de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales.

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