Seduciendo al guerrero: la última oportunidad para revivir la paz

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El presidente Iván Duque entrega un país totalmente incendiado, el acuerdo de paz herido de muerte y una desconfianza enorme de los excombatientes hacia el Estado colombiano.

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En la actualidad el acuerdo final de paz se encuentra herido de muerte, para algunos académicos como Francisco Gutiérrez Sanín ya estamos entrando en un tercer ciclo de guerra, para personas como este servidor el conflicto armado se reactivó hace tiempo en gran parte del país. En honor a la verdad, una de las conceptualizaciones más consolidadas sobre  lo que significa una “guerra civil” o un “conflicto armado” fue elaborada por Nicolás Sambanis, para él, un país que está ingresando por un ciclo de guerra es aquel donde se ha iniciado un reclutamiento considerable configurándose una base local y territorial del beligerante, la motivación del grupo armado está plenamente identificada (al parecer es política), se configuró una organización política y militar, propia y pública, y el conflicto produce un umbral entre 500 y 1000 muertes por año. De este modo, conceptualmente en Colombia se está ingresando en un nuevo ciclo de guerra y los defensores del Acuerdo Final de Paz (AFP) in visibilizamos esta situación. 

Cabría preguntarse ¿Cuáles son las razones por las que Colombia está ingresando en un nuevo ciclo de guerra? A lo cual se puede contestar que hay explicaciones variadas, obviamente ingresar a las disidencias, rearmarse o formar grupos guerrilleros emergentes es una la decisión jacobina, sobre ella se tendría que ser psicólogo para comprender por qué algunos excombatientes han abandonado el proceso de paz y adoptaron la decisión de volver a la guerra, de este modo sobre esta cuestión no ahondare. Sin embargo, sí es posible encontrar una causalidad entre los incumplimientos del Estado con el AFP y la emergencia de grupos disidentes, rearmados y emergentes, para algunos académicos esto está directamente relacionado con las “fallas” en las infraestructuras de paz que el Estado colombiano dirige, buen ejemplo de ellas son agencias como la Unidad Nacional de Protección, la Agencia Colombiana para la Reintegración, o la Unidad de Víctimas. 

Haciendo énfasis en lo anterior, el Estado colombiano es mayoritariamente responsable de dos asuntos, por un lado, las desilusiones de los excombatientes hacia la implementación del AFP a corto plazo, y por otro lado, los incumplimientos del Estado colombiano hacia la sociedad periférica y campesina en términos del AFP a mediano plazo; en efecto, en las primeras  desilusiones existió un incumplimiento de lo pactado en lo que respecta a las reformas que rápidamente debían darle seguridad jurídica, económica y física a los excombatientes, al mismo tiempo las segundas están relacionadas con los incumplimientos con la reforma rural integral, los PDET, los PNIS, y la restitución de tierras, influyendo profundamente en el declive del AFP a 6 años de su implementación.

Dicho lo anterior, entre los años 2016 y 2017 al fallar algunas Infraestructuras de Paz propician el contexto para la salida de los disidentes del AFP, en concreto están fueron la verificación de la implementación y la seguridad, por ejemplo, en el congreso de la república hubo una suerte de renegociación del acuerdo final por parte de los congresistas, toda vez que ya había un contexto anti-paz posterior a los resultados del plebiscito por la paz, donde ganó el NO. En estos momentos de extrema tensión entraron en disidencia del AFP líderes medios como Néstor Gregorio Vera Fernández  alias “Iván Mordisco”, Géner García Molina, alias “John 40”, Euclides España Caicedo Alias “Jonnier”, Luis Alfonso Lizcano Gualdrón alias “Euclides Mora”, Miguel Díaz Sanmarín alias “Julián Chollo”, Mesías Salgado Aragón alias “Rodrigo Cadete”, Eulícer Hernández Fonseca alias “Alirio Matavaca”, Alexander Díaz Mendoza alias “Calarcá” , Jorge Eliécer Jiménez alias “Arturo” y Miguel Botache Santillana alias “Gentil Duarte”; todos ellos mandos medios, curtidos guerrilleros, profesionales de la violencia, y gerentes de la guerra, capaces de unificar guerrilleradas de base.

Por otro lado, en el año 2018 la operación “entrampamiento” dirigida por el Fiscal General de la Nación de la época hizo que fuera capturado el excombatiente y negociador de paz de las FARC-EP Seuxis Pausias Hernández Solarte alias “Jesús Santrich”, en una operación ilegal, de delito provocado y con falsas pruebas se rompió totalmente la confianza con los excombatientes. De esta forma el 28 de agosto del año 2019 el exjefe negociador de las FARC-EP Luciano Marín alias “Iván Márquez” anunció su rearme y la creación de un grupo guerrillero llamado “la segunda Marquetalia”, junto “Iván Márquez” se rearmaron Hernán Darío Velásquez alias “El Paisa”, Seuxis Pausias Hernández alias “Jesús Santrich”, Henry Castellanos Garzón  alias “Romaña”, José Vicente Lesmes alias “Walter Mendoza”, José Manuel Sierra  alias “Zarco Aldinever”, Olivio Merchán alias “Loco Iván” Alberto Cruz Lobo alias “Enrique Marulanda”, Nelson Enrique Días alias “Iván Alí”, todos ellos líderes de la guerrillerada de base, mandos medios en la guerra y protagonistas del proceso de implementación del AFP.

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Como si fuera poco, según lo señala el doctor en economía Jairo Estrada, el acuerdo de paz en la era del presidente Iván Duque entró en una suerte de simulación y una porfiria hacia los excombatientes, por ello muchas acciones de Estado hicieron que a mediado plazo fallaran las infraestructuras de paz que intentaban transformar el campo colombiano, la médula de este acuerdo, en donde estaba mayoritariamente la base social y simpatizantes de la ex-guerrilla. En consecuencia, de lo anterior, en estos territorios antiguos milicianos, pequeños mandos de la antigua guerrilla y simpatizantes de la seguridad y justicia contra estatal crearon nuevas estructuras político – militares que se reclaman como FARC-EP, surgiendo así, grupos emergentes, nuevos señores de la guerra en un contexto propicio para ella.

Como se ha podido observar, el presidente Iván Duque entrega un país totalmente incendiado, el acuerdo de paz herido de muerte y una desconfianza enorme de los excombatientes hacia el Estado colombiano, al parecer la noche es mucho más oscura antes del amanecer. A pesar de lo anterior, la residencia ha sido sumamente fuerte por parte del campesinado, las víctimas, la sociedad civil y los excombatientes, de modo pues que todavía hay un margen para rencausar el proceso de paz, parece ser que la sociedad el pasado 19 de junio de 2022 voto por este proyecto político, el de la paz completa, esto tampoco se debe olvidar.

Las señales que ha dado Gustavo Petro han generado que el Ejército de Liberación Nacional tenga voluntad de iniciar una mesa de diálogo para finalizar las hostilidades, al igual que se perciba un ambiente propicio para que las disidencias, rearmados y grupos emergentes de las FARC-EP se reintegren al proceso de implementación del AFP. Indudablemente hay pérdidas irreparables, como la confianza en el Estado colombiano que hoy por hoy es sumamente frágil, en efecto varios grupos de los disidentes, rearmados y emergentes no sienten que exista un compromiso estatal inamovible, por ejemplo, difícilmente los Frentes Primero, Cuarto, o de la región del Catatumbo deseen ingresar al acuerdo final de Paz, en otras palabras, hay disidentes, rearmados y emergentes que por ninguna razón volverán a la vida civil, por ende la única alternativa para el gobierno nacional entrante estará en cuidar muy bien los pedazos de paz que entrega el presidente Iván Duque Márquez, del que no vemos la hora de su salida del palacio de Nariño. 

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*Jorge Baquero Monroy. Licenciado en ciencias sociales de la Universidad de Cundinamarca. Mágister en administración pública de la ESAP. Investigador del proyecto Infraestructuras de Paz, agendas políticas y dinámicas organizacionales en la implementación efectiva del Acuerdo Final en Colombia (2016-2022).

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1 COMENTARIO

  1. Esperemos que el gobierno que comienza pueda fortalecer la confiamza en las instituciones y el compromiso de volver realidad la paz. Ademas si se disminuye la desigualdad social y economica, unido a las oportunidades en educacion se le quita atractivo a la violencia en sus diferentes grupos.

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