La crisis venezolana no admite margen de discusión. Es innegable la tragedia humana, política, económica, social y hasta espiritual que atravesamos los venezolanos. Es inobjetable la desaparición de los principios democráticos y la violación flagrante de los Derechos Humanos en un sistema que mantiene 470 presos por motivos políticos, de los cuales 108 son militares. Ni hablar de la falta de independencia de poderes, la violación a la Constitución, las leyes y la voluntad popular.

La realidad de Venezuela es inhumana e insostenible. Sin embargo, esto no puede convertirse en la excusa de quienes no quieren la paz para fomentar una guerra sin la suficiente certeza de lo que se dice o se hace.

Es urgente un cambio en Miraflores; Maduro y su sistema no son viables. Coincidimos en la lucha por la redemocratización de Venezuela, pero NO es con la exageración, ni falseando realidades, que vamos a hacer entender al mundo la necesidad de tomar acciones eficientes y contundentes para poner fin al sufrimiento de los venezolanos.

¿Quién puede negar la presencia de algunos frentes del ELN en Venezuela? Nadie. Pero es una torpeza con alevosía que cometen algunos opositores del entorno de Juan Guaidó cuando hablan de la existencia de 20.000, 15.000, 8.000 elenos en Venezuela, siendo que el pie de fuerza del ELN no pasará, a lo mucho, de unos 2.300 hombres en su totalidad.

El dosier sobre Maduro y grupos ilegales colombianos, entregado por el Presidente Iván Duque al Secretario General de la ONU António Guterres, se fundamenta en elementos ciertos, pero perdió total credibilidad por incluir fotografías que no corresponden a la realidad y que luego él mismo llamó imágenes de “ambientación” o de “referencia”. Ante esto surge la duda comprensible de saber si realmente fue un inocente error o, como dicen en mi pueblo, buscaban ponerle más condimento a la sopa.

En una de las fotos más polémicas, se puede apreciar a niños compartiendo en una actividad con aparentes guerrilleros, la imagen fue extraída, según fuentes oficiales, de un informe de FUNDAREDES, una ONG venezolana que en su website presenta, dentro de otros temas, una serie de gráficos que hablan sobre la presencia de grupos irregulares en Venezuela. Llama poderosamente la atención que en el mismo site no se lee ningún tipo de fundamento técnico, teórico o leyenda que refiera al método mediante el cual ellos han levantado esta información.

Honestamente, no logro entender cómo el informe de un Presidente, que sería presentado a la máxima autoridad de las Naciones Unidas, para un tema tan delicado y complejo, utilice como fuente de información una ONG de la cual no existe ningún tipo de reconocimiento internacional sobre su trabajo.

Lo sucedido con el “Informe Duque” no puede pasar por debajo de la mesa. En una batalla, cada error cuenta y no debe tomarse a la ligera. Buscar una guerra entre Venezuela y Colombia, además, sobre una realidad sobredimensionada, lejos de ser una solución a la crisis, sería un completo desastre para la región y el argumento perfecto para terminar de poner en brazos de Maduro a todos estos grupos que no quieren la paz y que, al final del día, ni les importa Venezuela, ni Colombia, ni Maduro, ni Duque, sino su supervivencia.

La paz de Colombia es la paz de Venezuela y no al revés. Los grupos irregulares que buscan pasarse a Venezuela no lo hacen para apoyar a Nicolás Maduro, lo que realmente existe entre ellos es una especie de relación de conveniencia “sobreentendida”. Maduro se beneficia de la posibilidad de “creer” ser protegido mientras los otros consiguen soporte económico participando de la minería ilegal, el tráfico y el contrabando; tienen condiciones geográficas excelentes ya que pueden moverse por el eje Orinoco-Apure con fácil salida a la plataforma deltana, y lo mejor de todo, nadie los está combatiendo.

La mejor forma de implosionar esa “relación Maduro e irregulares”, es buscando a los que sí quieren la paz, incluso dentro del ELN, es a ellos a quienes hay que abrirles la oportunidad de avanzar en un posible acuerdo, esta es la forma más inteligente de fracturar esos vínculos.

Es importante recordar que lo único que mantiene una presión real sobre Nicolás Maduro no es el informe Duque, ni siquiera el informe Bachelet; son las sanciones norteamericanas y el colapso petrolero y, por tanto, la solución negociada, sigue estando en manos del Presidente Trump, quien tiene la oportunidad de jugar cartas estratégicas a su favor para llevarnos a nuestro objetivo real y final: elecciones libres, transparentes, auditables, que son el origen de una transición que nos conducirá nuevamente hacia la democracia.

El Presidente Iván Duque debería dedicarse a rescatar el proceso de paz en Colombia; eso le haría mucho más daño a Maduro que seguir copiando fotos para un informe.

En paralelo la diáspora venezolana continúa creciendo al igual que el sufrimiento de nuestra gente y, después de diez meses de la autojuramentación, seguimos sin ver soluciones. 

Indira Urbaneja, @IndiUrbaneja, Analista, Especialista en Geopolítica y Derechos Humanos, Activista por la Paz

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