Sobre los huesos de los muertos

Olga Tokarczuk

Océano

299 páginas

Recuerdo perfectamente cuándo fue la primera vez que escuché el nombre de Olga Tocarczuk: jueves 10 de octubre de 2019, minutos antes de las seis de la mañana. Ese día la Academia Sueca anunció que ella se había llevado el Premio Nobel de Literatura del año 2018.

En mi vida había oído su nombre. Ni siquiera sabía cómo se pronunciaba -bueno, ahora digo algo así como Tocarchuk, voz que no sé si sonará muy polaca-. El caso es que, como me ha pasado con otros ganadores de premios Nobel, fue por los suecos que empecé a ubicarla en el radar. En Colombia no se consiguen muchos títulos de ella; tal vez era posible encontrar ‘Los errantes’, editado por Anagrama, y recientemente llegó ‘Sobre los huesos de los muertos’, libro que hoy dejo en la estantería de la Biblioteca Diaria de La Línea del Medio. Creo que hay otro título más de ella que ha sido traducido al español, El alma perdida, que esperemos que también llegue al país.

Esta historia tiene como protagonista a una mujer, Janina, una ingeniera jubilada que se dedica a dar clases en una escuelita en la campiña polaca. Es un personaje particular y seductor: una señora medio hipocondríaca, maniática, terca, ermitaña, extravagante, amante de la astrología, defensora a ultranza de los animales y traductora de poemas de William Blake. La trama tiene tintes policíacos: en los bosques de la zona aparecen asesinados una serie de hombres, todos con un denominador común: han sido crueles con los animales; por otro lado, al lado de los cadáveres se descubren huellas de origen animal. 

Como se imaginarán, nuestra protagonista se involucra en la investigación de esos crímenes, quizás seducida por el elemento animalista que los rodea. En ese proceso aparecerá el esoterismo y se me ocurre que será divertido ver cómo se desenvuelve una ingeniera en ese campo. Una librera que ya lo leyó me habla de una novela apasionante, irónica, reflexiva, que explora nuestra relación con los animales y que, además, viene condimentada con un importante contexto social.  

Por lo que veo, parece que esta vez la Academia no se equivocó con el nombre de Tocarczuk. 

Mauricio Arroyave, periodista, lector caprichoso y frustrado librero, @mauroarroyave

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