Tokio 2021, el fracaso de la natación continúa: clavados

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Sacado de El Comité Olímpico Colombiano

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En Tokio 2021 no solo disminuimos el número de deportistas clasificados con respecto a Río 2016, pasando de 4 a 3, también por primera vez, después de cuatro olimpíadas consecutivas, no tenemos una presentación decorosa y nuestros clavados bajaron de nivel. ¡Un fracaso!

Sacado de El Comité Olímpico Colombiano

Los clavados son la joya de la corona de la natación colombiana y la única disciplina de la natación en la que podíamos haber soñado con llegar a una final olímpica en Tokio u obtener un diploma olímpico, como lo hicimos en Beijing 2008. Pero no fue así: las malas decisiones de los dirigentes deportivos de la Federación Colombiana de Natación – FECNA – metieron el sueño de un país al costal de los fracasos, en el mismo en que ha estado la natación de carreras.  Este escrito pretende ir más allá de la denuncia para que alguien dentro de esta desorientada y decadente dirigencia deportiva de la Federación o, en general de las ligas y clubes, genere una luz capaz de frenar la vertiginosa caída de la disciplina.

La FECNA tiene delegada administrativamente la natación colombiana por disciplinas, de una manera no oficial, en los miembros de su comité ejecutivo, así: polo acuático, Daniel Páez; natación artística, Juan Carlos Montoya; natación carreras, Gerardo Aguilar; y clavados, William Moncada.  La responsabilidad del desastre y los desaciertos en clavados Tokio 2021 es del señor William Moncada. También lo es del señor Jorge Soto, presidente de la FECNA, porque se delegan labores y no responsabilidades.  ¿Cuáles son las competencias del señor Moncada para liderar esta disciplina? ¿Sólo ser vicepresidente de la FECNA?  

Para hacer un análisis de los resultados en Tokio 2021, debemos tomar como referente los Juegos Olímpicos de Río 2016, donde el entrenador fue el Sr. Oscar Urrea y cuatro deportistas clasificados: Víctor Ortega, Sebastián Villa, Diana Pineda y Sebastián Morales. Este último pasó a la final, ocupando el puesto 12 en trampolín de 3 metros individual.  

Llegar a la final en unos juegos olímpicos es ya una obligación en los clavados de Colombia, luego de las finales en Atenas (2004) y Beijing (2008). Cabe resaltar que en Beijing obtuvimos diploma olímpico con un sexto lugar en plataforma sincronizada de Guillermo Urán y Víctor Ortega.  En Londres (2012), no llegamos a la final, pero obtuvimos los puntajes más altos en la historia de los clavados de Colombia en unos juegos olímpicos.  

En Tokio 2021, el entrenador fue Wilson Molina y se clasificaron tres clavadistas: Sebastián Morales, Daniel Restrepo y Sebastián Villa puesto 18 en plataforma de 10 metros individual, quien llegó a la semifinal. Es de anotar que, aunque sus ubicaciones fueron mejores que en Río, sus presentaciones, en la mayoría, fueron calificadas cualitativamente entre deficiente – satisfactorio (rango total: muy deficiente – deficiente – satisfactorio – bueno – muy bueno – excelente) y bajamos en calidad técnica.

(Lea también: Tokio 2021, un fracaso para la natación de carreras de Colombia)

Diana Pineda no asistió a Tokio 2021 por la falta de gestión de la Federación. De los 30 cupos a los que tiene derecho la disciplina de clavados en los juegos olímpicos, Diana cumplía con el puntaje para estar en el grupo. Había argumentos, pero no quien los defendiera, con lo cual se perdió esa plaza para Colombia.   

En conclusión, en Tokio 2021 no solo disminuimos el número de deportistas clasificados con respecto a Río 2016, pasando de 4 a 3, también por primera vez, después de cuatro olimpíadas consecutivas, no tenemos una presentación decorosa y nuestros clavados bajaron de nivel. ¡Un fracaso! 

En los juegos olímpicos, los deportistas de clavados no son invitados por universalidad como en natación carreras. En este deporte, los cupos son limitados y los deportistas deben clasificar, con lo cual la simple presencia es un logro grande. Sin embargo, nuestro nivel superó la aspiración de solo de clasificar: es de llegar y ganar.

El fracaso era previsible y se justifica en las malas decisiones administrativas.  

1. Haber delegado la responsabilidad administrativa de clavados en el señor William Moncada, a quien le faltan competencias en esta disciplina y esto se evidencia en las malas decisiones y malos resultados. 

(Texto relacionado: La natación colombiana: vergüenza en Tokio 2021)

2.  El ciclo olímpico Tokio 2021, no contó en su primera parte con el líder y entrenador chino Fu Quiang. Que no estuviera fue un error. Se perdió el norte y se perdieron sus lineamientos. Es fácil concluir que no se ejecutó su plan en ningún aspecto y nadie al interior de la FECNA cuestionó ni dio seguimiento. Lo integraron al ciclo un año antes de la olimpíada, ya tarde, a lo mejor vislumbrando la debacle que se venía.   Es de suponer que en la lógica de los dirigentes FECNA los honorarios para el Sr. Fu eran muy altos comparados con los del abogado español Gorka Villar que utilizaron para ser representados en el Tribunal de Arbitramento Internacional en un enfrentamiento con una contradictoria, Cristina Ríos, con lo cual consiguieron réditos políticos personales, pero perdimos como país y perdimos en el deporte. 

3. En este ciclo, se desconoció la historia de la disciplina de clavados, con sus protagonistas y el camino transitado hacia los altos logros.  La historia de los clavados en Antioquia y Colombia se partió en dos con la llegada del entrenador chino Fu Quiang, convertida en realidad por el señor  Jaime Dangong, entonces visionario presidente de la Liga de Natación de Antioquia, quien tomó la  idea del Capitán Humberto Troncoso cuyo propósito era traer a Fu al Tolima para lo cual no alcanzaron los recursos. Dangond, de la mano de la Liga, y con el apoyo de Speedo e INDEPORTES, consolidaron los recursos y dieron la oportunidad a la disciplina de los clavados de contar con uno de los mejores entrenadores del mundo, con un programa estructurado a largo plazo y con conocimiento.  Por algo, desde la llegada de Fu, nunca Valle le volvió a ganar a Antioquia, aunque su nivel es altísimo.

4.  Hoy se premia al que calla ante el error, a quien obedece sin chistar. Se premia a quien sea considerado “el amigo, el parcero, el hermano de la natación”; los demás son enemigos y la premisa parece ser borrarlos a cualquier costo económico o de resultados deportivos. Así se resquebraja y debilita cualquier disciplina. 

5. Fue penosa la destitución de la señora Cristina Ríos como Oficial Técnico en el mundial de la disciplina, a la que reemplazaron con el juez santandereano Carlos Guayacán, con muy pocas asistencias en el ámbito nacional y  quien no cumplía con los requisitos de ser Juez categoría A. La FECNA argumentó su inclusión y convenció a la Federación Internacional de Natación – FINA – de ser aceptado; además, sacaron a la señora Ríos de los que serían sus terceros juegos olímpicos representando a Colombia y Suramérica, plaza que la FINA asignó a un juez de Asia. Recordemos que, como deportista, Cristina Ríos fue campeona suramericana en clavados, asistente de Fu y única Juez Categoría A que tiene el país y una de las tres de Suramérica. Pero, la trascendencia en el deporte no importa a la Federación de hoy; sus directivos  fueron los gestores de su destitución con el silencio cómplice del Comité Olímpico Colombiano en ese momento en cabeza de Baltazar Medina, del  Ministerio del Deporte de Ernesto Lucena, e inclusive de muchos de sus colegas.   Es una vergüenza internacional propiciada por dirigentes que tienen el poder para truncar una carrera en el deporte de grandes logros e inclusive destruir la persona. 

6.   Se tuvo al frente como entrenador del ciclo olímpico Tokio 2020 al Sr. Wilson Molina, un entrenador muy capaz, pero sin experiencia previa al frente de unos juegos olímpicos y sin humildad para reconocer sus debilidades en su primera olimpiada. Una cosa es ganar en juveniles y otra en categoría abierta en unos olímpicos. 

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7. Sacaron al señor Jerry Jaramillo, entrenador de Sebastián Villa y Diana Pineda a un mes de ir a Tokio al preolímpico, decisión soportada según declaración del entrenador Jerry en medios periodísticos: “… me hicieron manifiesto que yo no haría parte del equipo aludiendo (sic) a que ustedes como Federación habían tomado la decisión de darle oportunidad a otras regiones de participar…”.¿Fogueo y no capacidades en una responsabilidad tan grande como la clasificación de un país a unos juegos olímpicos? Llevaron a un entrenador aprendiz que no tuvo la honradez deportiva, como sí la tuvieron otros, para decir “ese puesto no es mío; es de Jerry Jaramillo y yo no voy”. Mandaron de “fogueo” al entrenador Miguel García del Valle.

Le pregunto al comité ejecutivo de la FECNA: ¿cuál fue la planeación para el logro de resultados que le dio en este ciclo olímpico a la disciplina con más probabilidades de conseguir una medalla? ¿Por qué, en este proceso fue contratado el asesor mexicano Francisco Rueda, luego destituido y posteriormente llamado para que nos prestara su piscina en Guanajuato/México para el entrenamiento final del equipo olímpico?  ¿Por qué contratar a Fu, si se iba hacer caso omiso de sus recomendaciones? ¿Por qué es tan notorio ahora que los entrenadores se escojan a “dedo”?  ¿De dónde sacan o basado en cuál experiencia es normal “foguear” nuevos entrenadores o jueces en un torneo mundial y preolímpico? Me pregunto si la Federación entiende el daño que le hizo a los deportistas Diana Pineda, campeona suramericana y centroamericana, por mencionar los más relevantes y Sebastián Villa, campeón suramericano y finalista, junto a Diana, en la prueba por equipos en varias paradas mundiales, al retirar al entrenador Jerry Jaramillo de su bien ganado lugar a la copa del mundo/preolímpico. ¿Acaso las glorias que este par de deportistas junto a su entrenador le han dado al deporte y al país no tienen el nivel técnico para dar continuidad al proceso en lo que era para ellos sus últimos juegos olímpicos como deportistas? ¿De qué manera van a asumir las consecuencias de esta mala decisión?

Reflexión:  señores Federación, permitan retomar las riendas de los clavados a quienes realmente conocen la fórmula para cosechar triunfos y formar campeones que nos permitan soñar con medallas olímpicas. Ellos, mucho antes de que ustedes llegaran, ya lo hacían bien. Esta disciplina no tiene nada que demostrarles a ustedes ni a ninguno de nosotros. ¡Qué bueno sería que se preguntaran cuánto le deben los dirigentes a los clavados! 

A los padres, un llamado de atención a no guardar silencio y no ser cómplices por omisión, por conservar algún privilegio momentáneo para sus hijos o por miedo. Si se hubiera alzado la voz en los casos de Cristina Ríos y Jerry Jaramillo, no tendríamos que presenciar el fracaso de nuestros hijos. Acá los que perdieron fueron los entrenadores, junto con nuestras familias y sus deportistas, no Soto, no Moncada, no Medina y mucho menos Lucena.

PD.: Mientras escribo estas línea se realiza en Medellín el Campeonato Nacional Interligas de Clavados Categoría Abierta, donde se toman fotos y dan placas de reconocimientos a deportistas por el “gran desempeño en los Juegos Olímpicos”. Faltó que se repartieran placas entre dirigentes. Me extrañó ver en esas fotos al Sr. Rafael Cuartas, de la Liga de Natación de Antioquia, que sabe que esto no es más que una cortina de humo para ocultar el fracaso.  Es la oportunidad para que el entrenador Jerry Jaramillo lleve a su equipo a ser campeón nacional y demuestre su grandeza técnica. Los mundiales y preolímpicos no son para “foguear” entrenadores y menos si los entrenadores a foguear reemplazan a los entrenadores titulares. 

*José Fernando Botero Gonzalez, padre de Sebastián y la nadadora Valentina, ingeniero químico y dueño de dos records Guinness en la organización de catas de bebidas alcohólicas

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