Esto es lo que he venido proponiendo desde mis escritos como fórmula para salvar la economía nacional de la recesión que se está incubando, con graves consecuencias para el empleo y el ingreso, afectando sobre todo a los más vulnerables.

Las decisiones que ha tomado la junta directiva del Banco de la República, de inyectarle liquidez a la economía, de bajar la tasa de interés de intervención para abaratar el crédito, van en la dirección correcta, pero pueden resultar insuficientes para enfrentar la pandemia del COVID-19 y sus estragos sociales.

La primera prioridad para el Gobierno debe ser la atención y la ayuda a los pobres y a los vulnerables, sin descuidar a quienes han perdido el empleo, que en un porcentaje que bordea el 50% es informal. Los recursos de los cuales se disponga deben alcanzar, también, para salvar a las empresas, sobre todo a las MIPYMES, porque de lo contrario se seguirá destruyendo empleo en lugar de crearlo.

Tampoco se pueden abandonar a su propia suerte a los trabajadores independientes, que son aquellos que trabajan por cuenta propia y que en estos momentos están con una mano adelante y la otra atrás, acogotados por las deudas, sin que nadie acuda en su ayuda, dado que no califican como pobres, ni como vulnerables y, por ello mismo, no están entre la población objetivo de la acción de mitigación por parte del Estado.   

Todo ello demanda ingentes recursos, los cuales en las actuales circunstancias deberían llevar al Gobierno a recabar de parte del Banco de la República un crédito que complemente aquellos de los que ya dispone. Por ello, comparto lo dicho por el experto Eduardo Lora en el curso de un conversatorio que tuvo lugar esta semana: “¡es momento de usar la emisión del Banco de la República”, para aumentar el circulante y así sortear la crisis económica y solventar la crisis de la salud!

Keynes dijo, a contrario sensu de la Ley de Say, que “toda demanda crea su propia oferta” y la falta de ingreso deprime la demanda. Él lo ilustró en su obra cumbre La teoría del empleo, el interés y el dinero, con un ejemplo que podría considerarse trivial: propuso que “el gobierno debería pagar a la gente por excavar hoyos en el suelo y luego rellenarlos” y así generar empleo e ingreso, rompiendo el círculo vicioso del desempleo, la pérdida del ingreso, la baja de la demanda, la reducción de la producción y la pérdida del empleo. No es para tanto, pero pone de relieve la importancia del papel del Estado, sobre todo en situaciones de crisis como la actual.

Una manera, entonces, de contrarrestar la desaceleración que ya acusa la economía, fuente de ingresos para el Estado y las personas, que así se ven diezmados en esta guerra sin cuartel que se libra contra la pandemia del COVID-19, es irrigando recursos que se traduzcan en ingreso y capacidad adquisitiva a los más necesitados de su apoyo. Llegó la hora, entonces, de estimular y proteger la producción y el mercado interno, para así también promover y proteger el empleo, consumiendo lo que tu país produce!

*Amylkar Acosta, ex Ministro de Minas y Energía, ex Director de la Federación Nacional de Departamentos, Miembro de Número de la Asociación Colombiana de Ciencias Económicas, @amylkaracosta

DEJA UNA RESPUESTA

Please enter your comment!
Please enter your name here