Una foto, dos países

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Sacado del Diario del Huila

El bogotano diario El Tiempo trajo este domingo como fotografía central de su primera página, la imagen del cierre de una vía nacional por parte de quienes manifiestan en Colombia, lo que me remontó a nuestro país. 

Sacado del Diario del Huila

La gráfica ha podido ser tomada en una carretera venezolana en cualquiera de los álgidos momentos de protestas en nuestra tierra con una pequeña diferencia entre ambas naciones. Quienes eso hicieron allá casi nunca a partir del 2004 han sido escuchados puesto que el Palacio de Miraflores -que equivale en Caracas al de Nariño en Bogotá- ha sido coto cerrado para quienes han protestado. 

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La dirigencia política que ha adversado en estos últimos 16 años al chavismo solo ha sido recibida –en pleno- en ese recinto una sola vez para plantear los motivos de disenso, lo que no es de extrañar pues quienes no comparten ese modo de proceder gubernamental que en nuestra tierra se ha desarrollado han sido estigmatizados desde el alto poder. Cuando se ha avanzado en negociaciones con la presencia de actores internacionales, éstas han resultado fallidas. 

Colombia seguramente tiene sus problemas, todos  -nacionales y extranjeros- los conocemos, pero algo que ciertamente diferencia a los dos países es que en uno las puertas del palacio presidencial se abren para conversar,  dialogar, proponer  y hasta negociar con terceros mientras que, en el otro, eso está vedado. 

Los venezolanos de esta época solo conocemos las prácticas contrarias a la democracia desplegadas desde el chavismo gobernante, distintas por cierto a las de los políticos que le antecedieron al extremo que Chávez, en plena vigencia de la Constitución de 1961, pudo ser candidato y luego presidente.

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Dentro de esas prácticas de este milenio que unos desconocen y otros –quizás selectivamente- no recuerdan y que han producido las protestas venezolanas, están la emisión de Decretos Leyes por parte de quien ha fungido como presidente contrarios al procedimiento previsto en la Constitución o al texto de la misma y  la constante vulneración de la voluntad popular cuando ésta no ha favorecido los intereses del chavismo gobernante.

Asimismo, hemos sido víctimas de la  cooptación del más alto tribunal del país con compañeros de pensamiento político –inclusive sin reunir los requisitos para ser magistrados del mismo-  para que ellos en lugar de fungir como árbitros de los conflictos sirvan como protector de quien ocupa Miraflores o también de la implementación de un proyecto socialista contrario a los principios y valores que aprobamos en 1999 y ratificamos al negar la reforma constitucional el 2007, a lo que se suma  -entre otras prácticas- el impedimento de ejecución de mecanismos de participación popular que posibilitarían cambiar la situación.

Eso que describo es, entre otras razones, lo que originó en Venezuela las manifestaciones conocidas internacionalmente, reprimidas de la forma que el mundo vio con el saldo de muertos, detenidos, exilados y emigrados que todos lamentamos. 

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La ventaja de vivir en democracia es que ella facilita el camino para su mejoramiento -lo que implicaría que los que  la tienen-  busquen protegerla y  los que la perdimos tratemos de rescatarla.

*Gonzalo Oliveros Navarro, Magistrado del Tribunal Supremo de Justicia. @barraplural

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