Una pregunta para el embajador Goldberg: ¿más colaboración?

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Sacado de la embajada de Estados Unidos en Colombia

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¿Estaría interesado en motivar que las academias de ciencias de su país, en unión con algunas universidades importantes, estudiaran soluciones nuevas desde puntos de vista más amplios que los que tuvo en cuenta el Presidente Nixon en 1971?

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Sacado de la embajada de Estados Unidos en Colombia

La petición pública del Embajador de los Estados Unidos Philip S. Goldberg, así como el resto de sus respuestas en El Tiempo, debería suscitar un esfuerzo extraordinario de todos los colombianos para aclarar la situación. El titular en primera página es probable que ya haya generado más ira que cooperación en muchos de nosotros: ¿Necesitan más de cuatro candidatos a la Presidencia asesinados?. ¿Algo más que un 30% del país en guerra y corrompido? ¿Quieren que desaparezcan nuestras selvas? ¿Por qué ellos no han sido capaces de disminuir sus consumidores o de impedir la entrada de la droga? Afortunadamente, el resto del reportaje indica que el Embajador Goldberg conoce algo del tema y merece reacciones menos indignadas.

En esta columna trataré de colaborar con lo poco que puede un anciano que conoció a Colombia antes del inicio de la guerra de Nixon o sea con algunas reflexiones acerca de cómo nuestro país podría recuperarse de las tragedias originadas en la prohibición global al consumo de sustancias psicoactivas.

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No trataré la posibilidad de legalizar las drogas, la solución más compleja y probablemente la más real, porque el Embajador la descarta diciendo, simplemente, que “no está en la agenda”, sino me concentraré en su propuesta de “llevar más desarrollo económico a las regiones más conflictivas de Colombia para que la gente tenga la posibilidad de tener trabajo lícito”.

Pertenezco a muchas organizaciones ambientales en donde eso se ha estudiado durante años. La Academia Colombiana de Ciencias Exactas, la Universidad Nacional, el Foro Nacional Ambiental, La Paz Querida, Futurible, El Pacto por la Vida, en todas ellas se ha tratado el tema. Debo también reconocer que varios gobiernos de mi país han tratado de llevar a cabo esa propuesta con muy poco éxito. La capacidad monetaria de generación de corrupción y violencia de los narcos siempre ha sobrepasado cualquier proyecto de desarrollo legal regional y esos dineros ilegales han sido generados, infortunada y obligatoriamente en muchos casos, no en todos, por ciudadanos de los países más ricos del planeta, especialmente por estadounidenses.

El Embajador probablemente sabe cuánto influyen en esa absurda situación las normas monetarias establecidas en el Consenso de Washington, según las cuales los gobiernos de los países pequeños ya no pueden emitir el dinero necesario para afrontar situaciones críticas como las que hemos sufrido desde la década de 1970. De ahí nuestra pregunta al Embajador Goldberg: ¿estaría usted dispuesto a liderar una profunda reflexión acerca de esta situación en el gobierno actual de su país? ¿Estaría interesado en motivar que las academias de ciencias de su país, en unión con algunas universidades importantes, estudiaran soluciones nuevas desde puntos de vista más amplios que los que tuvo en cuenta el Presidente Nixon en 1971?

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*Julio Carrizosa Umaña, ingeniero, ambientalista, miembro honorario de la Academia Colombiana de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales.

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