Gonzalo Oliveros, magistrado del Tribunal Supremo de Justicia, refugiado en Colombia, expresa su frustración porque los líderes venezolanos en Colombia mantienen contacto con un solo sector político del país. Interpreta la decepción que sentimos de este lado cuando vemos al Gobierno colombiano replicar la posición de una sola facción de la oposición venezolana.

Que – según las cifras oficiales – más de un millón y medio de venezolanos estemos haciendo vida en Colombia obliga al liderazgo venezolano a estar bien informado de lo que este país piensa respecto de sí mismo y de los países – y de la dirigencia de éstos – con los cuales se relaciona.

Es inadmisible que los venezolanos repitamos cual consignas – como si fuera verdad absoluta – las expresiones que desde aquí se emiten sobre nuestra situación interna porque las mismas las emite el colombiano de nuestra personal simpatía.

Colombia no tiene respecto de lo que en nuestro país acontece una opinión unívoca. Tiene matices y, por supuesto, opiniones diversas respecto del señor Maduro. Eso debe saberse y es obligación de quienes aquí vivimos hacerlas conocer.

Más responsabilidad tienen en ello los dirigentes políticos de mi país que aquí hacen vida. Uno entiende que parte de su trabajo fuera de Venezuela consiste en reunirse con todo el espectro  de la dirigencia colombiana a los efectos de conocer su opinión respecto de lo que en nuestro país sucede y explicarle la situación del mismo. Una suerte de cómo llegamos aquí.

La precisión viene a cuento porque en los distintos chats venezolanos en los que uno interactúa observa que se da por cierta una visión colombiana unánime en relación con lo que en nuestro país ocurre y lo que en Colombia pasa, todo ello producto de las simpatías que – en ese mecanismo de interacción- se tiene respecto de determinados dirigentes de este país.

Eso que, para particulares que no aspiran dirigir una nación es entendible, no es así cuando se trata del liderazgo. 

Una de las características del liderazgo es que, para adoptar decisiones y emitir opiniones, debe tenerse la mayor cantidad de insumos posibles, no solo de la tendencia con la cual se sienta más cómodo quien hará uso de ellas sino también de todas las demás. Quien estime representarnos está obligado a decantarla toda, sin ninguna duda, pero es mandatorio tenerla, amplia y suficiente.

Mientras esas reuniones a que previamente hago referencia se producen, quienes en Colombia hacemos vida estamos obligados a mantener informados a nuestros amigos, compañeros de chats, líderes de toda índole y familia de lo que Colombia opina para que así no se llegue en Venezuela a conclusiones erróneas respecto del pensamiento local, las cuales conduzcan a decisiones u opiniones inconvenientes.

Decidir por afectos será muy bueno para una familia, pero seguro estoy que es erróneo cuando de un país se trata.

Gonzalo Oliveros Navarro, @barraplural, magistrado del Tribunal Supremo de Justicia, refugiado en Colombia, presidente de @AsoVenezuela

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