A más de uno sorprendió el penúltimo párrafo del dia de ayer del Departamento de Estado americano sobre la transición venezolana.

Dice el mismo así al referirse a las garantías para ambas partes del cumplimiento del acuerdo que proponen:

“El alto mando militar – Ministro del Poder Popular para la Defensa, el viceministro de la Defensa, el Comandante del Comando Estratégico Operacional (CEOFANB) y los otros comandantes – se mantiene durante la vigencia del gobierno de transición.”

Cuando Daniel Ortega perdió las elecciones presidenciales con la señora Chamorro en febrero de 1990, la entrega por su parte del gobierno no estaba garantizada. De hecho, a la misma él se oponía. Entre otros, para disuadirlo, intervino el presidente venezolano Carlos Andrés Pérez. De la negociación surgió un mecanismo de garantía: su hermano Humberto Ortega sería el ministro de la defensa, lo cual fue aceptado y ella pudo gobernar.

En el Chile de Pinochet, para que la democracia pudiere retornar a ese país, los chilenos debieron aceptar la presencia del general en la comandancia del ejército y luego como senador. Veo todavía al Presidente Aylwin, en carro descubierto – desfilando luego de haber recibido la banda presidencial – con el general a su lado. Seguramente fue para quienes resultaron ganadores de los comicios un trago amargo todo lo convenido y ocurrido, pero valió la pena.

En ambas situaciones, los demócratas de ambas naciones debieron sacrificar lo perfecto por lo bueno. Era menester asumir el poder para tratar de avanzar. Es lo mismo que ocurre en nuestra Venezuela.

Desconozco si el señor Maduro aceptará la propuesta de los Estados Unidos o la sabatina que le hiciere Juan Guaidó. Creo en lo personal que, aún negándose, si él se mantiene en sus trece de ser la piedra de tranca de la solución a nuestra situación, otros lo inducirán – de buena o mala manera, ya se verá – a hacerlo. En particular, el mensaje de ayer tenía múltiples destinatarios, dentro y fuera de nuestro país y todos lo están leyendo y analizando.

La propuesta americana va en el mismo sentido que otras que conozco se han presentado a discusión al señor Maduro en tiempo no muy lejano. Las circunstancias de ayer, sin embargo, no son las mismas de hoy, ni por lo que a él personalmente concierne, ni por lo que se refiere a Venezuela. Por lo pronto, a la expectativa todos estamos.

*Gonzalo Oliveros Navarro, Magistrado del Tribunal Supremo de Justicia, Presidente de AsoVenezuela, @barraplural

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