Hace pocos meses, se presentó en los medios deportivos colombianos una interesante polémica.

El entrenador de una de las selecciones de fútbol dejó en el banquillo de los jugadores a varios de estos que, posiblemente, le hubieren permitido ayudar a ganar el partido que perdió. Él, en su oportunidad, dio las debidas explicaciones. Lo cierto es que creo recordar, en el torneo que se jugaba – clasificatorio para una competencia internacional -, la selección fue eliminada.

Vino a mi memoria esa imagen al escuchar en el noticiero del Canal 1 de Colombia – dicha de manera muy rápida – una información.

Afirmó una de las dos señoras periodistas que llevan adelante el noticiero que, por solicitud del gremio médico de Colombia, el Estado no agilizaría los procesos de convalidación de títulos en el exterior sino que, por el contrario, activaría que los estudiantes de último año de medicina se incorporaran a la lucha contra el coronavirus.

Cada país adopta las decisiones que cree pertinente respecto de cualquier tema.

El coronavirus ha permitido que observemos decisiones de toda naturaleza que, hasta principios de año, eran impensables. Obsérvese solo dos de ellas en el ámbito económico: la alemana de olvidarse del déficit cero y buscar proteger a cualquier costo a sus ciudadanos y la norteamericana de fondear con recursos del Estado a empresas y ciudadanos, como lo haría cualquier país tercermundista interviniendo en la esfera privada.

De ser cierta la información, la decisión colombiana sería perfectamente válida. Uno, sin embargo, observa algunas cosas: por una parte, en Colombia, el principio de la buena fe tiene primacía constitucional; adicionalmente, el país es parte de acuerdos internacionales conforme a los cuales debe facilitarse la convalidación de los títulos de los países latinoamericanos y, en todo caso, la normativa interna vigente así lo establece.

La solicitud del gremio médico colombiano solo se justificará en el tiempo, si todas y cada una de las solicitudes de convalidación de títulos médicos, son negadas. Si ello no ocurre, el pedimento gremial habría afectado el combate del coronavirus porque, con él, se habrían limitado las fuerzas para enfrentarlo.

*Gonzalo Oliveros Navarro, Magistrado del Tribunal Supremo de Justicia, Presidente de AsoVenezuela, @barraplural

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