Voz Venezolana: Miranda hoy

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Desconozco el origen etimológico de la palabra bochinche. Para mí en lo personal tiene una referencia histórica. Fue la expresión utilizada por el precursor Francisco de Miranda al referirse a la conducta venezolana: “Bochinche, bochinche, puro bochinche”. Eso que para él era normal en la independencia lo es hoy en la Venezuela del socialismo del siglo 21.

Dos personas que son reconocidos como presidentes del país, tres personas que se afirman presidentes de la máxima instancia judicial, dos fiscales de la República, una constituyente que de hecho usurpa el poder legislativo que, adicionalmente, se instaló en violación a la Constitución y, para colmo, no ha discutido un solo artículo y, finalmente, una Asamblea Nacional que está impedida en la práctica de legislar y que, por efecto de maniobras, está amenazada de tener dos presidentes en enero próximo vista las acciones que desde Miraflores sin rubor alguno se ejecutan y las defensas que sus integrantes han diseñado.

Hace meses escribí alguna línea en relación con lo que observaba estaba haciendo el señor Maduro con los integrantes de ese cuerpo legislativo. Los estaba anulando en su ejercicio. Era una operación rebanada de la mayoría con un solo objetivo: controlar su presidencia.

Un connotado dirigente político nacional al leer mi comentario tuvo a bien responderme diciendo que eso era muy difícil. Lo cierto es que creo se equivocó. El señor Maduro y quienes le acompañan en su quehacer han diseñado y están ejecutando una estrategia tendente a obtener ese resultado y solo sabremos el 5 de enero próximo si logró su objetivo.

Gracias a la actuación del poder judicial del cual dispone Miraflores en Caracas, en la actualidad cada una de las partes en conflicto por la asamblea, tiene su propio reglamento interior y de debates y lo hará valer según los números que se deriven de la votación que para presidir dicho ente legislativo se produzcan en esa fecha de enero. Pudiere ocurrir entonces que, a principios del 2020, tengamos no uno sino dos presidentes del poder legislativo venezolano para embochinchar un poco más al país. Sin duda, Miranda vive.

Vengo insistiendo que el primer problema que Venezuela debe resolver es el judicial. En toda nación, los jueces son los árbitros del conflicto. No pueden ser parte. Flaco servicio se le hace al país cuando cada sector político del mismo quiere tener magistrados a la medida. Mientras esa situación no se resuelva, seguiremos embochinchados.

Faltan quince días para la elección en el parlamento. Cada actor en función de sus intereses hace lo que estima pertinente. Los venezolanos, simplemente, observan expectantes el desarrollo de los acontecimientos, pensando quizás más de uno en hacer maletas para iniciar el camino de la diáspora ante la aparente imposibilidad inmediata de resolver la situación

Gonzalo Oliveros Navarro
@barraplural

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