Ayer concluyó una etapa. La del asesoramiento directo al migrante. La del trabajo diario ad honorem con ellos. Empezamos otra.

Aún cuando parezca una quimera para algunos, es menester dedicar tiempo suficiente a pensar –en el área que me compete- lo concerniente a la recuperación institucional del país. Es necesario ajustar el cuadro normativo venezolano.

En estos casi treinta y cuatro meses que tengo en Colombia, no he dejado de hacerlo. Trabajo escrito he preparado desde mi llegada a este país, pero toca releerlo, estudiarlo, ajustarlo, por las experiencias adquiridas en el mismo.

Cualquiera dirá que nuestro problema no es de leyes pues tenemos por demás, lo cual es cierto. Pero también es verdad que existen normas –algunas inclusive preconstitucionales- que deben ser ajustadas no solo a la constitución sino a la modernidad.

Si alguna característica tiene el exilio, es que a algunos a quienes ha correspondido dirigir el país, desde éste pensaron en políticas para el mismo. Viene a mi memoria, por ejemplo, el Plan de Barranquilla que sirvió de guía para la modernidad venezolana.

Quienes algún tipo de representatividad tenemos, debemos actuar en consonancia con éllo. Mientras la dirigencia política da la pelea diaria en el territorio nacional, otros estamos obligados a colaborarles desde nuestro entorno.

En diciembre del 17, una causa como esa propuse a algunos venezolanos que, en Colombia, se encontraban. Por distintos motivos, la propuesta no cuajó. Hoy la retomo para ejecutarla con quien a ello se anime.

Los venezolanos que creemos que es posible un cambio hacia la democracia en nuestro país, tenemos la obligación -sí obligación- de hacer lo que esté a nuestra alcance, desde ya, para facilitar la reconstrucción de Venezuela. Ese es un sueño que haremos posible en la medida que creamos en él.

Ese trabajo que propongo está abierto a los colombianos de buena fe que tengan la misma posición que esbozo. Empezaríamos así a ponernos codo a codo respecto de dos países hermanos y no de espaldas como hasta ahora hemos estado.

La ley no es solo asunto de abogados. Los es de ciudadanos. Y en un mundo globalizado, eso somos todos.

*Gonzalo Oliveros Navarro, Magistrado del Tribunal Supremo de Justicia. @barraplural

1 COMENTARIO

  1. Que interesante, de su escrito:
    (…) para facilitar la reconstrucción de Venezuela. Ese es un sueño que haremos posible en la medida que creamos en él.
    Ese trabajo que propongo está abierto a los colombianos
    que tengan la misma posición que esbozo. Empezaríamos así a ponernos codo a codo respecto de dos países hermanos y no de espaldas como hasta ahora hemos estado.
    La ley no es solo asunto de abogados. Los es de ciudadanos. Y en un mundo globalizado, eso somos todos.
    Las oportunidades que he tenido en Venezuela… fabulosas /La gran Caracas, Los Roques, Margarita, La Gran Sabana, La Colonia Tobar…: linda en exceso, desbordada de riquezas…

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