Celebró el Grupo de Lima una nueva reunión. Sus conclusiones las documentaron en una declaración de 22 puntos emitida el 8 de noviembre, la cual, por cierto, es una de las más largas emitidas.

Respecto de ella, pareciere prudente hacer algunos comentarios:

En el punto 2, se reconoce de manera expresa que la solución a nuestra crisis debe ser política, pacífica, democrática y liderada por todos los venezolanos. Eso lo hemos afirmado por nuestra parte en distintas ocasiones. Somos nosotros quienes debemos diseñar y ejecutar la ruta que nos permita superar la situación que nos afecta. Cualquier orientación al respecto es bienvenida; de eso, dudas no tengo.

Aún cuando citan expresamente la posibilidad de aplicar el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca, lo restringen -tal como se deriva del punto 16 de la declaración- a la intensificación de la cooperación jurídica judicial y policial, no al uso de la fuerza, cuya utilización excluyen expresamente en el punto 17 de la declaración. Esa decisión, sin duda, reitera lo que la comunidad internacional nos ha dicho en distintas oportunidades y que algunos dirigentes en el país y afuera se niegan a escuchar, quizás convenientemente, generando en alguna porción de la población venezolana, expectativas de casi imposible cumplimiento.

Sostienen en el punto 18 la necesidad de trabajar en conjunto con otros actores de la comunidad internacional, a los efectos de apoyar una solución política, pacífica y democrática a nuestra situación, reconociendo en tal sentido en el punto 22 la participación en la reunión de representantes de Ecuador, El Salvador, Estados Unidos, la Unión Europea y la Secretaría de la OEA. Es por ello que, en el punto 10, exhortan a los países que apoyan al señor Maduro -en especial a Cuba- a favorecer la transición en Venezuela.

Al respecto, basta decir que, siempre hemos considerado la necesidad de incorporar a cualquier mecanismo de solución a todas las partes interesadas en la situación venezolana –internas e internacionales- Mientras ello no ocurra, la solución a esa crisis, que impacta fuertemente a buena parte de los países de la región, no tendrá solución.

Uno espera que, en próximas declaraciones, los países que integran el citado grupo, alguna opinión emitan sobre la falencia general institucional existente en Venezuela y quizás –por qué no- propongan algún mecanismo para avanzar en su solución. Tanta importancia tiene ésta como el cese de la usurpación. Ésta es solo una parte de la misma.

Gonzalo Oliveros Navarro, @barraplural, magistrado del Tribunal Supremo de Justicia, refugiado en Colombia, presidente de AsoVenezuela

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