Una de las frases más conocidas de estos últimos cincuenta años fue emitida el 20 de julio de 1969: “Un pequeño paso para el hombre, un gran salto para la humanidad”.

Si parafraseamos lo que motivó la misma y, por supuesto, salvando las distancias, ayer en Caracas ocurrió algo similar.

Por primera vez, desde enero del 2016, el señor Nicolás Maduro reconoció para algo bueno la existencia de la Asamblea Nacional.

Quien para él ejerce como Ministro de Sanidad suscribió con el representante de la Asamblea Nacional para atender la crisis del coronavirus un acuerdo que facilitará el ingreso al país de ayuda económica que permitirá atenderla. No es poca cosa.

Lo primero que destaco del acuerdo es el hecho mismo de suscribirlo. Para quienes afirman que era imposible algo como ello mientras existieran hostilidades, pues han quedado al descubierto de su error. Sí pasa que puede acordarse a pesar de que las mismas continúen en curso.

Lo segundo que destaco es la oportunidad. El acuerdo se suscribe una semana después que quienes ocupan la sede del poder judicial – obviamente que con la venia de Miraflores – reconocieren como presidente del cuerpo legislativo al diputado Parra en lugar del diputado Guaidó. Las circunstancias – esas que mucho pesan – los han dejado al descubierto.

En tercer lugar, destaco el hecho de la presión internacional. Sus frutos ha producido, sin disparar un tiro. Simplemente con la fuerza de la realidad. Los recursos son muy escasos, el señor Maduro no dispone de ellos, ni siquiera rusos o chinos, y quien sí puede acceder a los mismos es el señor Guaidó. Por ello, han llegado.

En cuarto término, mencionaré un punto que quizás a muchos disguste: lo relativo a la responsabilidad. Los representantes de ambas posiciones venezolanas respecto del tema Covid 19 dieron ayer una muestra de ella. Ambos pensaron en los habitantes del país. La gran mayoría lo agradecerá.

Finalmente y no menos importante, el acuerdo suscrito demuestra que, si existe voluntad política, es posible en avanzar en la búsqueda de solución a nuestra crisis. La ruta al respecto, que ha sido enunciada por una de las partes, seguramente es perfectible. Quienes queremos el retorno a la democracia, a la libertad y al país, aspiramos que el tránsito de la misma se inicie -no sé sí sin prisa, pero sí afirmo que sin pausa -.

Los venezolanos aspiramos que ambas partes hagan propicia la oportunidad para iniciarlo. Pongan “manos a la obra”.

*Gonzalo Oliveros Navarro, Magistrado del Tribunal Supremo de Justicia. @barraplural

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